|
  • Coche
  • Maserati (146 ofertas)

Comprar Maserati clásicos

Maserati reúne el refinamiento de los grandes turismos italianos, la fuerza de sus V8 y una historia de competición que nace en Bolonia y continúa en Módena. Encuentra el tridente adecuado para disfrutar de carreteras españolas, concentraciones y grandes viajes en Classic Trader.

Leer más

Resultados de la búsqueda

Imagen 1/22 de Maserati MC20 (2024)
1 / 22

2024 | Maserati MC20

*19% Steuer*Deutsch*Unfallfrei*2.Hand*Perfekt Gepflegt*

190.000 €

El IVA es recuperable

DE flag
Vendedor
Mostrar vehículo
Imagen 1/31 de Maserati 3500 GT Spyder Vignale (1962)
1 / 31

1962 | Maserati 3500 GT Spyder Vignale

*Frame Off*Historie*All Matching*

Precio a petición
DE flag
Vendedor
Mostrar vehículo
Imagen 1/25 de Maserati Quattroporte 4.2 (2004)
1 / 25

2004 | Maserati Quattroporte 4.2

*Perfekter Zustand*25.000km*Komplette Historie *

30.000 €
DE flag
Vendedor
Mostrar vehículo
Imagen 1/38 de Maserati Indy 4700 (1972)
1 / 38

1972 | Maserati Indy 4700

4700 America in ottime condizioni. Targa Oro ASI

98.000 €
IT flag
Vendedor
Mostrar vehículo

Newsletter

Los mejores anuncios de Maserati, directamente en tu bandeja de entrada

Recibe anuncios seleccionados de Maserati, además de lo mejor de coches, motos y subastas de Classic Trader, todo en un solo lugar.

Sin spam, cancele su suscripción en cualquier momento.

Imagen 1/36 de Maserati Spyder (1994)
1 / 36

1994 | Maserati Spyder

V6 - 24 Valve - 240 HP - Originale conditions.

35.000 €
IT flag
Vendedor
Mostrar vehículo
Imagen 1/38 de Maserati Ghibli SS (1970)
1 / 38

1970 | Maserati Ghibli SS

Matching numbers | Most sought-after 4.9 version | Superb sound

179.900 €
BE flag
Vendedor
Mostrar vehículo
Imagen 1/37 de Maserati GranTurismo S (2010)
1 / 37

2010 | Maserati GranTurismo S

MC Shift - Ferrari derived 4.7L V8 engine - Finished in Grigio Granito over a stylish Cuoio leather interior - VAT qualifying!

52.500 €

El IVA es recuperable

BE flag
Vendedor
Mostrar vehículo
Imagen 1/10 de Maserati A6GCS Berlinetta Pininfarina (1954)
1 / 10
Mostrar vehículo
Imagen 1/63 de Maserati Mistral 4000 (1966)
1 / 63

1966 | Maserati Mistral 4000

43 años en la misma familia

99.950 €
NL flag
Vendedor
Mostrar vehículo
Imagen 1/39 de Maserati Merak (1974)
1 / 39

1974 | Maserati Merak

AUTO CONSERVATA DI IMPORTATAZIONE AMERICANA NEL 1994 CILINDRATA 3000

59.500 €
IT flag
Vendedor
Mostrar vehículo
Imagen 1/15 de Maserati Ghibli Spyder (1969)
1 / 15

1969 | Maserati Ghibli Spyder

MASERATI GHIBLI SPYDER 4700 (AM115/S) - OMOLOGATA ASI TARGA ORO AI MASSIMI LIVELLI – RARISSIMO HARD TOP IN TINTA CARROZZERIA – CONSERVATO MANIACALE – RARISSIMA (1969)

520.000 €
IT flag
Vendedor
Mostrar vehículo
Imagen 1/36 de Maserati GranCabrio 4.7 (2010)
1 / 36

2010 | Maserati GranCabrio 4.7

2010 Maserati GranCabrio

Vehículo de subasta
GB flag
Casa de subastas
Mostrar vehículo
Imagen 1/50 de Maserati Khamsin (1977)
1 / 50

1977 | Maserati Khamsin

1977 Maserati Khamsin

Vehículo de subasta
GB flag
Casa de subastas
Mostrar vehículo
Imagen 1/42 de Maserati 330 ATL (1979)
1 / 42
Precio a petición
BE flag
Vendedor
Mostrar vehículo
Imagen 1/31 de Maserati GranTurismo 4.2 (2008)
1 / 31

2008 | Maserati GranTurismo 4.2

2008 Maserati GranTurismo

Vehículo de subasta
GB flag
Casa de subastas
Mostrar vehículo

Maserati: del circuito al gran turismo

Maserati no es una marca que se pueda resumir en una sola receta. Bajo el tridente caben un elegante seis cilindros de los años cincuenta, un cupé V8 de larguísimo capó, un deportivo de motor central con soluciones Citroën, una berlina de representación y un moderno gran turismo de ocho cilindros. Esa variedad es parte de su atractivo para quien quiere comprar un clásico en España: un Mistral invita a recorrer la costa con equipaje ligero; un Ghibli a viajar rápido por una nacional despejada; un Biturbo a disfrutar de un italiano compacto y singular; y un GranTurismo a combinar uso frecuente, plazas traseras y sonido de V8.

Alfieri Maserati fundó junto a sus hermanos Ettore y Ernesto las Officine Alfieri Maserati en Bolonia el 1 de diciembre de 1914. Mario, el único hermano dedicado a las artes, dibujó el emblema inspirado en el Neptuno de la Piazza Maggiore. El Tipo 26 logró una victoria de clase en la Targa Florio de 1926 y fijó pronto la relación de la firma con las carreras. Tras la adquisición por la familia Orsi, Maserati se trasladó en 1939 a Módena, a Viale Ciro Menotti. El 8CTF ganó las 500 Millas de Indianápolis en 1939 y 1940, y Juan Manuel Fangio conquistó en 1957 su quinto título mundial de Fórmula 1 con el 250F.

La herencia deportiva no convirtió a Maserati en un fabricante de coches de carreras matriculables. Desde la posguerra, su propuesta fue la del automóvil rápido para recorrer distancia con comodidad y presencia. El 3500 GT, presentado en 1957, trasladó a la carretera un seis cilindros en línea derivado de la competición, carrocería Touring Superleggera y, según versión, cambio ZF. Era una alternativa italiana y menos convencional a los grandes cupés británicos o alemanes. Más tarde, los Sebring, Mistral e Indy desarrollaron la misma idea con estilos y capacidades distintas.

En 1963 llegó el primer Quattroporte y con él un concepto que hoy parece habitual: una berlina de cuatro puertas capaz de prestaciones de deportivo. El Ghibli de 1966 llevó la marca a una imagen más rotunda gracias al V8 de cuatro árboles de levas y a la carrocería de Ghia firmada por Giorgetto Giugiaro. La década siguiente abrió una etapa técnicamente audaz. Bajo propiedad de Citroën aparecieron Bora y Merak, deportivos de motor central que incorporaban, en diferente medida, hidráulica de alta presión francesa.

La crisis del petróleo afectó especialmente a un constructor pequeño de coches potentes. Alejandro de Tomaso tomó el control y en 1981 presentó el Biturbo: V6, doble turbocompresor y una familia de cupés, berlinas y descapotables más accesible que los grandes V8. Fiat adquirió Maserati en 1993 y Ferrari asumió la reorganización industrial y técnica desde 1997. De esa etapa proceden el 3200 GT, el Coupé y Spyder, el Quattroporte V y el GranTurismo. Para el comprador, la lección es clara: el nombre Maserati no define por sí solo ni el coste de uso ni el carácter; importan mucho más la época, la versión, el mantenimiento y el especialista que conoce el coche.

El atractivo de un Maserati clásico

Un Maserati clásico suele ofrecer velocidad sin la aspereza de un coche pensado únicamente para tandas. En un 3500 GT el seis en línea entrega su potencia con suavidad, el puesto de conducción es relativamente espacioso y el maletero permite plantear una escapada de varios días. El Mistral, también de seis cilindros, resulta más compacto y personal; su gran portón trasero lo hace sorprendentemente útil. Ambos encajan bien con el uso pausado de rutas secundarias, aunque sus carburadores, frenos y neumáticos exigen una conducción consciente de su época.

El Ghibli representa la cara más teatral de la marca. Su V8 de cárter seco, con cuatro árboles de levas, ofrece un empuje grave y una silueta que sigue imponiendo con el coche parado. No hay que confundirlo con un deportivo moderno: la dirección, el tamaño, la visibilidad y una suspensión trasera de concepción antigua piden anticipación sobre firme bacheado. Bora y Merak cambian la experiencia al colocar el motor detrás de los ocupantes. El Bora combina presencia de V8 y un habitáculo bajo; el Merak emplea un V6 más ligero y es una puerta de entrada muy interesante al motor central italiano, siempre que se compre por estado y no por precio de anuncio.

En el extremo más reciente, el Biturbo aporta la respuesta inmediata y algo brusca de los primeros turbos, además de dimensiones aptas para carreteras estrechas. Las evoluciones posteriores mejoraron notablemente la fiabilidad, pero un ejemplar temprano sin facturas puede esconder años de mantenimiento diferido. El 3200 GT y los posteriores V8 de Ferrari cambian de escala: son más utilizables, con electrónica y climatización modernas, pero no son baratos de poner al día. El GranTurismo combina un V8 atmosférico de 4,2 o 4,7 litros, una cabina apta para cuatro ocupantes y un diseño que conserva las proporciones clásicas de la casa.

Maserati trabajó con proveedores y carroceros de primer nivel: cambios ZF, ejes Salisbury, frenos Girling, carburadores Weber, encendidos Marelli, Touring, Vignale, Frua, Ghia, Bertone, Giugiaro, Gandini y Pininfarina. Esto facilita localizar ciertos consumibles, pero no convierte cada recambio en una compra sencilla. Un piloto trasero correcto, una moldura de Ghibli, cristales específicos, mandos de salpicadero o tapicería en su color original pueden requerir paciencia, contactos europeos y presupuesto. En una restauración, fotografías del desmontaje, referencias de piezas y números de bastidor son tan valiosos como un acabado brillante.

La producción reducida crea exclusividad, no una garantía automática de valor. Una unidad rara con corrosión estructural, hidráulica desconocida o documentación incompleta puede resultar mucho más cara que un modelo menos escaso correctamente restaurado. Conviene pagar por carrocería sana, historial verificable y trabajos ya ejecutados con criterio, no solo por una cifra de kilometraje o una combinación de colores atractiva.

Datos técnicos de Maserati representativos

La tabla sitúa algunas de las series relevantes. Las cifras pueden variar según carburación, inyección, mercado y método de medición; no sustituyen la comprobación de la ficha técnica ni de la unidad concreta.

El 3500 GTI fue en 1961 uno de los primeros automóviles italianos de serie con inyección Lucas. Su sistema merece revisión por quien sepa calibrarlo, no una sustitución improvisada. En el extremo opuesto, el Bora incorpora suspensión independiente en las cuatro ruedas y usa la hidráulica Citroën para frenos, faros escamoteables y ajustes de asientos y pedales. Los acumuladores, tuberías y el fluido correcto deben estar documentados. Un Bora cuyo sistema trabaja a presión estable es fascinante; uno con fugas o reparaciones sin método debe valorarse como proyecto.

En un Merak se deben revisar reglaje de válvulas, zonas de los depósitos laterales, refrigeración y sincronizadores. Los V8 de carburadores agradecen carburación Weber ajustada, encendido en orden, presión de aceite correcta y un sistema de combustible limpio. En un Biturbo cuentan los intervalos de correa de distribución, turboalimentadores, manguitos, combustible, masas eléctricas y el historial de aceite. En los modelos V8 modernos hay que leer diagnosis, verificar el desgaste de embrague en cajas DuoSelect o MC Shift, examinar amortiguadores Skyhook, discos de freno, batería, climatización y el funcionamiento de todas las funciones eléctricas.

Panorama del Mercado y Consejos de Compra

El mercado español ofrece menos unidades que Italia, Alemania, Francia o Reino Unido, por lo que una compra razonada suele ser europea. Esa amplitud da acceso a coches interesantes, pero obliga a calcular el coste completo antes de reservar. Un Maserati italiano puede conservar una buena trazabilidad y, al mismo tiempo, presentar óxido oculto por cercanía al mar o reparaciones antiguas. Un coche de Reino Unido puede traer el atractivo del volante a la derecha, pero su adaptación y futura reventa en España requieren reflexión. La inspección física por un especialista independiente debe hacerse antes de que el transporte ponga el coche en la península.

Las subastas recientes muestran dónde se sitúan los ejemplares excepcionales, no una tarifa para todo el catálogo. RM Sotheby's vendió en 2024 un Mistral 3.5 Spyder por 395.500 dólares estadounidenses. Ese mismo año, Bonhams adjudicó un Ghibli 4.7 Spider por 596.250 dólares, con prima incluida, y RM Sotheby's alcanzó 775.000 dólares por un Ghibli SS 4.9 Spyder. Son resultados de carrocerías abiertas escasas y coches especialmente presentados o documentados. Como contrapunto para el motor central, RM Sotheby's vendió un Bora en 2026 por 156.800 dólares. Cada resultado debe leerse junto a especificación, procedencia, restauración, comisión e impuestos del lugar de venta.

Para un presupuesto español más habitual, los Biturbo y derivados V6 de estado correcto pueden arrancar aproximadamente entre 15.000 y 35.000 €, pero una compra barata sin mantenimiento demostrable deja poco margen para sorpresas. Un 3200 GT, Coupé/Spyder, Quattroporte V o GranTurismo bien atendido suele encontrarse, según versión, caja, kilometraje y servicios, en una banda muy amplia de 20.000 a 65.000 €. Los grandes seis cilindros y los cupés V8 clásicos ocupan un nivel superior; los spyders originales y las restauraciones sobresalientes pueden entrar con facilidad en cifras de seis dígitos. No son valoraciones oficiales ni sustituyen comparar anuncios equivalentes: son una orientación para reservar también dinero para puesta al día, transporte y seguro.

Carrocería antes que tapicería. En elevador hay que inspeccionar largueros, puntos de gato, suelo, estribos, pasos de rueda, marcos de parabrisas, alojamiento de batería, anclajes de suspensión y cavidades cerradas. En los coches de acero, una capa reciente de antigravilla no prueba que la estructura esté sana. Las uniones, los espesores de pintura y fotografías de una restauración ayudan a detectar sustituciones de paneles mal resueltas. En Merak conviene mirar con especial atención los anclajes delanteros de suspensión y las áreas cercanas a depósitos laterales. Desalineaciones, moquetas nuevas sin fotos del suelo o masilla visible en bajos justifican una negociación severa o retirarse.

Prueba y expediente mecánico. Un arranque en frío, presión de aceite, humo, temperatura estable, embrague, frenos y caja sólo se valoran tras una prueba suficientemente larga. Pida facturas con fechas, kilometraje y referencias, no solo una lista verbal de piezas. En carburadores, compruebe que la configuración coincide con el motor y que no hay olor persistente a gasolina ni fugas. En Bora y Merak de primera serie, no acepte la hidráulica como un misterio inevitable: un taller competente debe demostrar que el sistema responde, se mantiene estanco y utiliza materiales apropiados. En un Biturbo, una correa sin fecha es una correa que hay que presupuestar de inmediato.

Originalidad y documentación. Verifique que bastidor, bloque, caja y placas concuerdan con la documentación disponible y con lo anunciado. Un certificado Maserati Classiche, una consulta al registro de marca o una peritación pueden reforzar la historia, pero no sustituyen una inspección. Modificaciones de frenos, encendido o refrigeración pueden ser razonables para circular si están bien hechas y declaradas; un motor posterior, un interior inventado o una conversión de cambio deben figurar con transparencia y reflejarse en el precio. Para un coche que se vaya a conservar como colección, la combinación de colores, los instrumentos y los elementos específicos correctos pesa mucho.

En España, un vehículo con más de treinta años puede aspirar a la matriculación como histórico si cumple los requisitos vigentes de antigüedad, interés y conservación de sus características, pero no debe darse por hecha. La documentación necesaria, la ficha técnica, los justificantes de procedencia y las condiciones aplicables de ITV deben confirmarse con una estación ITV, la Jefatura de Tráfico y un gestor o entidad especializada antes de firmar. Las normas y periodicidades pueden variar según la situación administrativa, la comunidad autónoma y las reformas del vehículo. Conservar contrato de compraventa, permiso extranjero, ficha o certificado de conformidad, número de bastidor y facturas evita bloqueos posteriores.

Si el coche llega desde otro país de la Unión Europea, calcule transporte, impuesto de matriculación cuando corresponda, ITV para matriculación, tasas, placas y posibles adaptaciones de iluminación o neumáticos. Desde fuera de la UE entran además aduana, aranceles, IVA de importación y la necesidad de acreditar la base de valoración y el origen. Un transporte cerrado suele ser prudente para una unidad recién comprada o sin revisión previa; en verano, la planificación importa tanto como el seguro de transporte. Pida fotografías de carga, inventario de accesorios y un transportista que sepa mover coches bajos sin dañar faldones o escapes.

Conducir un Maserati en España

Una ruta española permite entender por qué Maserati buscó durante décadas el gran turismo antes que la pura homologación de circuito. El 3500 GT disfruta de una carretera amplia, con curvas encadenadas y ritmo constante. Su seis cilindros gira de forma sedosa y el conductor trabaja con volante, freno y palanca en vez de apoyarse en ayudas electrónicas. Un Mistral añade sensación de ligereza visual y, con el coche bien afinado, hace natural unir un puerto de montaña con una comida lejos de la ciudad.

El Ghibli transforma la atmósfera. El capó parece prolongarse hasta el horizonte y el V8 llena el habitáculo con un registro grave, no con estridencia. En una carretera secundaria deteriorada no conviene exigirle reacciones de deportivo actual; su mejor terreno es una ruta fluida donde se pueda aprovechar la reserva de par con margen. Bora y Merak se sienten más concentrados: el motor vive cerca de los hombros, la vista posterior es limitada y el acceso al habitáculo requiere flexibilidad. El Bora tiene autoridad de V8; el Merak recompensa llevar el V6 en su zona alta y colocar el coche con precisión.

El calor de muchas zonas españolas modifica la preparación. En un clásico con radiador justo, ventilador cansado, manguitos antiguos o carburación pobre, un atasco de agosto puede terminar antes de que empiece la ruta. Revise radiador, bomba de agua, termostato, electroventiladores, juntas y aislamiento de líneas de combustible antes del verano; mantenga el nivel de refrigerante correcto y vigile el indicador de temperatura, sin abrir nunca el circuito en caliente. El aire acondicionado, si existe, debe comprobarse como parte del coche y no como un extra decorativo. Planificar salidas temprano, repostar combustible de calidad y dar descansos mecánicos en jornadas muy calurosas protege la experiencia y la inversión.

Los rallyes de regularidad, concentraciones y recorridos de montaña encajan especialmente bien con la personalidad Maserati. No exigen convertir el automóvil en réplica de competición. Un navegador, extintor homologado si el reglamento lo pide, neumáticos en buen estado, frenos revisados y una caja básica de herramientas son más útiles que una preparación extrema. La participación debe ajustarse siempre al reglamento particular, al seguro y a la ficha del vehículo. Para viajar dos personas, un GranTurismo o Quattroporte posterior permite cubrir kilómetros con mayor serenidad; un Biturbo bien puesto a punto aporta una alternativa menos obvia y muy viva.

Diseño italiano con muchas firmas

La historia de Maserati también se lee en sus carrocerías. Touring dio al 3500 GT su ligereza visual mediante construcción Superleggera: una estructura tubular ligera recubierta de paneles de aluminio. Pietro Frua firmó el Mistral, un cupé de trazos limpios cuyo portón trasero unía elegancia y practicidad. Ghia y Giugiaro dibujaron el Ghibli con una fórmula inolvidable por sus proporciones: capó bajo y extenso, habitáculo retrasado, techo plano y faros escamoteables. Es un coche cuya presencia comunica prestaciones incluso a baja velocidad.

Giugiaro llevó la cuña al Bora y usó una franja de acero inoxidable en el techo que distingue inmediatamente al modelo. Marcello Gandini llevó la idea aún más lejos en el Khamsin, con una trasera acristalada muy particular. Frente a ellos, el Biturbo adoptó deliberadamente una forma compacta y más formal, coherente con su posición de mercado en los años ochenta. El 3200 GT recuperó el gesto expresivo con sus pilotos traseros en forma de bumerán, mientras Pininfarina devolvió al GranTurismo la proporción clásica de capó largo y cabina retrasada.

En estos coches, conservar originalidad no significa rechazar todo mantenimiento moderno. Una mejora de seguridad, ventilación o fiabilidad puede ser sensata si es reversible, está bien ejecutada y se documenta. Sí significa evitar que una restauración borre la identidad del coche: materiales, costuras, relojes, llantas, color, motor y detalles de acabado deben corresponder a la versión cuando el objetivo es una pieza de colección. Los Biturbo y otros Maserati que durante años fueron baratos merecen especial cuidado: abundan los interiores rehechos sin patrón, las instalaciones eléctricas improvisadas y las modificaciones que aparentan ser de fábrica.

Competición, carretera y procedencia

El quinto título de Fangio con el 250F, las victorias del 8CTF en Indianápolis y los Birdcage deportivos aportan una base real al prestigio de Maserati. El V8 del Ghibli se relaciona con la experiencia de competición del 450S, mientras que el 3500 GT convirtió conocimientos de motores rápidos en un cupé confortable. Mucho después, el MC12 ganó seis campeonatos FIA GT entre 2005 y 2010. Esa historia añade contexto, pero no convierte automáticamente en valioso un coche con pegatinas de carreras o una historia oral sin pruebas.

La procedencia sólo suma cuando puede seguirse. Una cadena de propietarios, libretos, facturas, fotos antiguas, certificados y correspondencia de fábrica ayuda a entender qué se ha conservado y qué se ha sustituido. Un supuesto dueño famoso necesita evidencia tan sólida como cualquier otra afirmación. Para quien quiere conducir, suele ser preferible un Maserati usado regularmente, mantenido por un taller conocedor y sin una restauración excesiva que una pieza inmóvil de pasado confuso.

Elegir el Maserati adecuado

Comprar Maserati clásicos es elegir una interpretación personal del tridente: la suavidad del 3500 GT o Mistral, el V8 del Ghibli, la arquitectura de motor central de Bora y Merak, el carácter turbo del Biturbo o la facilidad de un GranTurismo. Ninguno es universalmente mejor; debe corresponder al presupuesto total, al tipo de carretera, a la disponibilidad de taller y a la voluntad real de usarlo.

Priorice una estructura seca, números y papeles coherentes, facturas detalladas y una revisión independiente en elevador. Calcule desde el principio ITV, posible matriculación histórica, impuestos, transporte, primer servicio y una reserva para imprevistos. Con esa disciplina, los Maserati disponibles en Classic Trader pueden pasar de ser una compra emocional a convertirse en un gran turismo italiano que se disfruta de verdad.

Newsletter

Más de 100.000 amantes de los clásicos ya reciben nuestras mejores selecciones

Reciba selecciones cuidadosamente escogidas de los coches, motocicletas y anuncios de subastas más interesantes de Classic Trader, directamente en su bandeja de entrada.

Sin spam, cancele su suscripción en cualquier momento.