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Comprar moto SWM

SWM es una de esas marcas italianas que dejaron una huella pequeña en volumen, pero enorme en carácter. Si busca una clásica de trial o enduro con pedigrí deportivo, aquí encontrará máquinas ligeras, auténticas y muy ligadas al mercado español.

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Resultados de la búsqueda

Imagen 1/50 de SWM XN 350 (1983)
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Imagen 1/6 de SWM RS 250 GS (1977)
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1977 | SWM RS 250 GS

SILVER VASE !!!

3000 €
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Imagen 1/6 de SWM 125 Six Days (1976)
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1900 €
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Imagen 1/50 de SWM 125 Six Days (1974)
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1974 | SWM 125 Six Days

SWM SIX DAYS ES 125

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Imagen 1/50 de SWM 125 Six Days (1975)
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1975 | SWM 125 Six Days

SWM SIX DAYS ES 125

6100 €
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Imagen 1/50 de SWM 100 Six Days (1972)
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1972 | SWM 100 Six Days

SWM 100 Six Days

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Referencias de anuncios de "SWM" en Classic Trader

A continuación encontrará anuncios relacionados con su búsqueda que ya no están disponibles en Classic Trader. Para ayudarle a tomar una mejor decisión de compra, esta información le ayudará a hacerse una mejor idea de la disponibilidad, evolución del valor y precio actual de un anuncio de "SWM".

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Imagen 1/17 de SWM RS 250 GS (1978)

1978 | SWM RS 250 GS

5400 €hace 3 meses
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Imagen 1/4 de SWM RS 125 GS (1980)

1980 | SWM RS 125 GS

SWM Enduro Sammlung zu Verkaufen

4339 €hace 5 meses
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Imagen 1/10 de SWM TL 300 (1982)

1982 | SWM TL 300

SWM TL MW 320 TRIAL

2950 €el año pasado
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Imagen 1/23 de SWM 50 RBS (1978)

1978 | SWM 50 RBS

-

2900 €el año pasado
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Imagen 1/7 de SWM RS 125 GS (1978)

1978 | SWM RS 125 GS

SWM RS-GS 125 1978

5100 €hace 2 años
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Imagen 1/9 de SWM 50 (1974)

1974 | SWM 50

SWM MK 50 RBS RB 50

2000 €hace 3 años
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Imagen 1/31 de SWM TL 320 (1977)

1977 | SWM TL 320

-

3900 €hace 3 años
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Imagen 1/9 de SWM RS 125 GS (1981)

1981 | SWM RS 125 GS

SWM RS-GS-125

4000 €hace 3 años
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Historia

SWM significa Sironi Vergani Vimercate Milano, un nombre que resume muy bien su origen: una fábrica nacida en 1971 en Vimercate, cerca de Milán, gracias a Piero Sironi y Fausto Vergani. En una época en la que el off-road europeo vivía una transformación profunda, SWM apareció con una idea muy clara: construir motos ligeras, rápidas de reacción y preparadas para competir desde el primer día.

La marca empezó a tomar forma en 1972 con motos de trials, enduro y motocross. Sus primeras unidades montaban motores Sachs de 100 y 125 cc, una solución práctica para entrar en el mercado con una base técnica conocida y fiable. A partir de ahí, SWM fue afinando su lenguaje mecánico y de competición hasta convertirse en una referencia de nicho entre los aficionados más serios.

Durante los años setenta y comienzos de los ochenta, SWM vivió su etapa más intensa. La producción total se estima entre 40.000 y 60.000 unidades, una cifra modesta comparada con los grandes fabricantes, pero suficiente para crear una comunidad fiel y un legado muy sólido. La marca desapareció en 1984 tras la quiebra, víctima de la presión económica y de una industria cada vez más exigente.

La historia no terminó ahí. En 2014, SWM fue relanzada bajo el paraguas del Shineray Group, recuperando el nombre para motos modernas. Sin embargo, para los coleccionistas, lo verdaderamente importante sigue siendo la etapa original de 1972 a 1984: la época de las Six Days, las RS-GS, las TF y las TL.

En España, SWM tiene un eco especial. El país vivió una edad de oro del trial y del enduro con marcas como Bultaco, Montesa y Ossa, y SWM llegó como el rival italiano que podía plantar cara en ese terreno tan técnico y tan competitivo. La victoria de Joan Riudalbá en el Campeonato de España de Enduro de 1980 sobre una SWM TF1 125 reforzó todavía más esa conexión. No era solo una moto extranjera con buena fama: era una vencedora en suelo español.

Highlights

Lo que hace especial a SWM es su enfoque puramente deportivo. No nació como una marca de estilo, sino como una respuesta técnica a las exigencias del trial y del enduro de competición. Eso se nota en cada detalle: chasis ligeros, componentes de calidad y una configuración pensada para ganar segundos, no para lucirse en un escaparate.

Entre los modelos más buscados por coleccionistas destacan cuatro familias clave:

Six Days 100/125 (desde 1972). Son las primeras SWM de culto. Montaban motores Sachs y representaban el arranque de la marca en el off-road internacional. Su nombre alude a la dureza de la competición de seis días, y eso ya deja clara su intención.

RSGS / RS-GS (desde 1977). Con los motores Rotax de disco rotativo, SWM dio un salto técnico importante. Estas motos son muy apreciadas por su equilibrio entre rareza, mantenimiento razonable y buena disponibilidad de piezas en el mundo Rotax.

TF1 / TF3 Enduro (1979–1983). Para muchos aficionados son la imagen más reconocible de SWM en el enduro clásico. Hubo versiones de hasta 440 cc, con evolución constante en chasis y suspensiones.

TL 320 / TL 125 / TL 350 Jumbo (1977–1984). Las SWM de trial son, para muchos, el corazón de la leyenda. La TL 320 se hizo famosa cuando Gilles Burgat ganó el Campeonato del Mundo de Trial de 1981 con ella.

La marca también dejó huella en la competición internacional con la Silver Vase en el ISDT de 1975. Y en un plano más técnico, SWM es interesante por el uso de componentes muy valorados: Marzocchi en suspensiones, Acerbis en plásticos y Grimeca en bujes. Ese conjunto explica por qué hoy siguen siendo motos deseadas por coleccionistas que quieren algo auténtico y funcional.

Datos Técnicos

SWM apostó por soluciones sencillas pero muy eficaces. Los chasis eran livianos, la ergonomía compacta y la mecánica muy enfocada al uso deportivo. En las versiones Rotax, la respuesta del motor era especialmente valorada por su entrega lineal y su capacidad de trabajar bien en bajas vueltas.

La combinación de horquilla Marzocchi, bujes Grimeca y plásticos Acerbis ayudó a definir el carácter visual y técnico de la marca. Para el comprador de hoy, esto tiene una ventaja clara: muchas de estas motos todavía resultan reparables si se encuentra una unidad completa y bien conservada.

Panorama del Mercado

El mercado clásico de SWM es pequeño, pero muy interesante. No hablamos de una marca masiva, sino de una firma de especialistas cuyo valor depende mucho de la originalidad, del estado mecánico y de la documentación. En España, además, el interés es superior al de otros países porque el público conoce bien el valor histórico del trial y del enduro nacional.

Los rangos orientativos en EUR (€) suelen moverse así:

  • Six Days 100/125 (1972–1976): restauradas entre 7.000 y 9.500 €
  • RS 125 GS / RS-GS Rotax: aprox. 2.500 a 4.500 €
  • TF1 / TF3 Enduro: aprox. 2.500 a 6.000 €
  • TL Trials: aprox. 2.500 a 5.000 €

En el mercado español, las SWM encuentran un público muy concreto: pilotos veteranos que compitieron en trial o enduro, coleccionistas de motocicleta italiana y compradores que quieren una clásica realmente utilizable en eventos históricos. La demanda suele ser mayor para las unidades originales, con números legibles, decoración correcta y sin modificaciones excesivas.

Si va a Comprar una SWM, conviene fijarse en tres aspectos clave. Primero, la completitud: una moto incompleta puede parecer una ganga, pero las piezas específicas de SWM no siempre son fáciles ni baratas. Segundo, la originalidad: depósitos, plásticos, escape y elementos de competición pueden haberse cambiado muchas veces. Tercero, el estado del motor Rotax o Sachs según la generación, porque una restauración profunda puede elevar rápidamente el presupuesto.

Para el comprador español, la ventaja es que existe una conexión natural con los eventos clásicos de la península. Las SWM siguen teniendo sentido en concentraciones de trial clásico, carreras de enduro histórico y reuniones donde el sonido de un dos tiempos bien afinado sigue siendo parte del atractivo.

Rendimiento

Conducir una SWM clásica no es solo mover una moto vieja: es entender una forma de pilotaje muy precisa. Son máquinas ligeras, directas y honestas. No ocultan nada. Si el motor está bien, responden con vivacidad; si el chasis o la suspensión están cansados, también se nota de inmediato.

En las Six Days con motor Sachs, el carácter es más sencillo y mecánico. La entrega es franca y la experiencia tiene un punto muy clásico, casi de escuela. En las Rotax de disco rotativo, especialmente en la familia RSGS y TF, aparece una respuesta más afinada, más homogénea y mejor adaptada a la competición.

Las TL de trial son las más carismáticas para los aficionados al equilibrio y la precisión. La TL 320, en particular, representa muy bien el tipo de moto que premiaba la técnica del piloto por encima de la potencia bruta. No es una moto para improvisar: exige tacto de gas, lectura del terreno y conducción limpia.

Las TF1 y TF3 ofrecen una experiencia distinta. En enduro clásico, su ligereza ayuda mucho en zonas lentas y técnicas. En manos de un piloto experimentado, la moto permite jugar con el terreno de una manera muy natural. Por eso fueron tan apreciadas en circuitos y pruebas donde el control importaba tanto como la velocidad.

El contexto español añade valor a esta experiencia. España fue, y sigue siendo, tierra de trial y enduro. Marcas como Bultaco, Montesa y Ossa educaron a generaciones enteras de pilotos. SWM entró en ese ecosistema como una alternativa italiana muy seria, y precisamente por eso su éxito con Joan Riudalbá en 1980 tiene tanto peso: demostraba que la marca podía ganar donde el aficionado español era especialmente exigente.

Diseño

El diseño de SWM es funcional, pero con una identidad muy clara. No hay exceso, no hay ornamento gratuito. Todo está puesto para reducir peso, facilitar el control y resistir el maltrato de la competición. Esa austeridad le da hoy un encanto especial.

Los colores ayudan mucho a reconocer épocas y series. Las primeras unidades lucen esquemas más sobrios, mientras que la etapa final de la marca se asocia con decoraciones más vivas y con un look claramente ochentero. Para los coleccionistas, estos detalles son importantes porque una restauración fiel depende de respetar el año exacto y la configuración original.

Los depósitos compactos, los plásticos Acerbis y la postura estrecha transmiten una estética muy de competición. Las SWM no buscan parecer grandes o poderosas; buscan parecer eficaces. Esa es una de las razones por las que siguen atrayendo a quienes valoran la motos clásicas de verdad: las que nacieron para ser usadas.

También conviene mencionar su influencia indirecta fuera del mundo del coleccionismo. La base técnica del XN Tornado dio origen a la Armstrong MT500 y, más tarde, a la Harley-Davidson MT350E militar. Es un recordatorio de que una pequeña fábrica italiana pudo generar soluciones tan sólidas que acabaron en un entorno completamente distinto.

En el mercado actual, el diseño original pesa mucho en la valoración. Una SWM con plásticos correctos, adhesivos coherentes y piezas de época suele ser más buscada que una unidad muy “mejorada” con componentes modernos sin criterio histórico.

Otros

La historia deportiva de SWM es breve, pero brillante. Para una marca con apenas trece años de vida original, conseguir una corona mundial de trial y resultados relevantes en enduro es algo muy serio.

Entre los hitos más recordados están:

  • 1975: Silver Vase en el ISDT de la Isla de Man
  • 1980: Joan Riudalbá gana el Campeonato de España de Enduro con una SWM TF1 125
  • 1981: Gilles Burgat conquista el Campeonato del Mundo de Trial con una SWM TL 320

Para España, ese último dato no es menor. La victoria de Riudalbá confirma que SWM no fue una rareza importada, sino una moto capaz de ganar en el contexto competitivo español. Y eso, en un país con tanta cultura de trial y enduro, tiene mucho valor para el coleccionista.

SWM también se beneficia hoy de una imagen muy concreta en eventos clásicos. En concentraciones de trial histórico, las TL suelen llamar la atención por su ligereza y por su relación directa con la competición de los años setenta y ochenta. En enduro clásico, las TF son apreciadas por su tamaño manejable y por su carácter auténtico.

A nivel de compra, esto se traduce en una pauta muy clara: las unidades con historia, documentación y especificación correcta despiertan más interés que las restauradas de forma genérica. Si la moto conserva su identidad de época, su valor emocional y económico sube.

Resumen

SWM ocupa un lugar muy particular en el universo de las clásicas. Es una marca pequeña en volumen, pero grande en personalidad, tecnología y resultados deportivos. Su etapa original de 1972 a 1984 dejó motos muy buscadas por coleccionistas y pilotos de clásicos, especialmente en trial y enduro.

Si quiere Encuentra una SWM adecuada, piense primero en su objetivo. Una Six Days temprana tiene un enorme valor histórico. Una TL 320 ofrece el atractivo máximo para trial clásico. Una TF1 o TF3 puede ser la compra más equilibrada si busca uso y colección. Y una RS-GS suele ser una puerta de entrada razonable al mundo SWM Rotax.

En el mercado español, la marca tiene una ventaja evidente: encaja de forma natural con la tradición de las grandes clásicas de campo. Fue rival directa de la escuela española y, al mismo tiempo, dejó un nombre propio muy reconocible. Por eso, hoy SWM sigue siendo una compra con carácter, historia y presencia.

Si busca una clásica con alma de competición, una SWM merece estar en su lista. Descubre ahora las ofertas disponibles en Classic Trader y déjese llevar por una de las firmas más singulares del off-road italiano.