- Moto
- Motobi (1 oferta)
Comprar Motobi Moto
El legado de Giuseppe Benelli desde Pesaro: los motores con forma de huevo convirtieron a Motobi en una marca de culto para pilotos deportivos entre 1950 y 1974. Sus nueve títulos de campeonatos italianos en la categoría de 175 cc avalan su rendimiento excepcional.
Resultados de la búsqueda

Referencias de anuncios de "Motobi" en Classic Trader
A continuación encontrará anuncios relacionados con su búsqueda que ya no están disponibles en Classic Trader. Para ayudarle a tomar una mejor decisión de compra, esta información le ayudará a hacerse una mejor idea de la disponibilidad, evolución del valor y precio actual de un anuncio de "Motobi".
1970 | Motobi 50 Sport
-
1965 | Motobi 200 Sprite
1965 Motobi SS200 Sprite, Conservata, original
1968 | Motobi 125 Sport Special
MOTOBI BENELLI MOTOBI 125 DERIVATA CLASSICA
1957 | Motobi Catria 175
MOTOBI Catria Special
1968 | Motobi 250 Sport Special
-
1957 | Motobi Catria 175
MOTOBI Catria 175 Sport
1972 | Motobi 125 Sport Special
Motobi Sport special
1957 | Motobi Catria 175
MOTOBI Catria 175 Sport
1958 | Motobi Ardizio 125
MOTOBI ARDIZIO 125
1968 | Motobi 48 Sport Special
1954 | Motobi 200 Spring Lasting
-
1971 | Motobi Tornado 650 S
MOTOBI 650 Tornado, conservato, iscritta FMI
Historia y Legado
La trayectoria de Motobi es un relato de ambición, técnica y una disputa familiar que cambió el panorama del motociclismo italiano. Todo comenzó con Giuseppe Benelli, el mayor de los seis hermanos fundadores de la famosa casa Benelli. Tras diferencias irreconciliables con sus hermanos sobre la dirección técnica de la empresa familiar en Pesaro, Giuseppe decidió emprender su propio camino en 1949. No buscaba el retiro, sino demostrar su visión de ingeniería. Así fundó FAMOSA (Fabbrica Auto Motocicli Officine Strada Adriatica), que pronto comercializaría sus máquinas bajo el nombre de Moto B Pesaro.
El primer modelo que salió de los talleres fue la 98 B en 1950. Era una máquina sencilla pero ingeniosa, con un motor de dos tiempos y 98 cc. Lo que realmente llamó la atención no fue solo su fiabilidad, sino la disposición horizontal del cilindro y su carcasa aerodinámica y redondeada. Este diseño, que recordaba a un huevo, no era una simple cuestión estética. Giuseppe buscaba optimizar el flujo de aire para la refrigeración y reducir la resistencia al avance. Esta silueta se convertiría en el sello de identidad absoluto de la marca, conocida afectuosamente por los aficionados como el "huevo de Pesaro".
A medida que avanzaba la década de 1950, la gama se expandió. En 1952 llegó la B200 Spring Lasting, una ambiciosa bicilíndrica de dos tiempos que llevaba el concepto aerodinámico un paso más allá. Sin embargo, el verdadero salto cualitativo ocurrió en 1956. Giuseppe, consciente de que el futuro del motociclismo deportivo residía en los cuatro tiempos, presentó la Imperiale 125 y la Catria 175. Estos motores de válvulas en culata (OHV) mantenían la icónica forma de huevo, pero ofrecían una entrega de potencia mucho más refinada y competitiva.
Lamentablemente, Giuseppe Benelli no vivió para ver el apogeo total de su creación, ya que falleció en 1957. Sus hijos, Luigi y Marco Benelli, tomaron las riendas de la empresa. Bajo su dirección, Motobi no solo sobrevivió, sino que prosperó en los circuitos. La rivalidad con la marca Benelli original se fue suavizando con el tiempo, hasta que en 1962 ambas empresas volvieron a unirse bajo el mismo techo fabril en Pesaro. A pesar de la fusión, el nombre Motobi se mantuvo vivo en los modelos más deportivos hasta mediados de los años 70, como un tributo al genio inconformista de Giuseppe.
En el mercado español, Motobi siempre ha sido vista como una marca exótica y refinada. Durante las décadas de 1950 y 1960, la proximidad geográfica y cultural entre Italia y España permitió que algunos ejemplares cruzaran el Mediterráneo, convirtiéndose en objetos de deseo para los conocedores que buscaban algo diferente a las marcas nacionales de la época. Hoy en día, poseer una Motobi en España es sinónimo de pertenecer a un círculo selecto de entusiastas que valoran la ingeniería poco convencional y la elegancia italiana de la posguerra.
Highlights y Características Distintivas
Lo que hace que una Motobi sea inmediatamente reconocible en cualquier reunión de clásicas es, sin duda, su motor. El diseño del bloque motor, con sus líneas curvas y fluidas que encapsulan el cilindro horizontal, es una obra maestra de la ingeniería funcional. Mientras que otros fabricantes se limitaban a dejar las aletas de refrigeración expuestas de forma tradicional, Giuseppe Benelli diseñó una unidad compacta donde la estética y la técnica se funden.
El "Huevo de Potencia": Este apodo no es casual. La disposición horizontal del cilindro permite un centro de gravedad extremadamente bajo, lo que otorga a las Motobi una agilidad legendaria. Modelos como la 175 Sport de 1959 se convirtieron en el terror de las carreteras de montaña italianas y españolas, siendo capaces de superar a máquinas con mucha más cilindrada gracias a su paso por curva.
Éxitos en Competición: No se puede hablar de Motobi sin mencionar su dominio en las carreras de montaña y en los campeonatos de velocidad italianos. Entre 1959 y 1972, la marca cosechó nueve títulos nacionales en la categoría de 175 cc. Estos triunfos no fueron fruto de presupuestos millonarios, sino de una base técnica superior: motores que vibraban poco, subían de vueltas con alegría y un chasis que perdonaba los errores del piloto.
Exportación y Rareza: A diferencia de marcas masivas como Piaggio o Moto Guzzi, Motobi mantuvo una producción relativamente pequeña. Esto ha hecho que modelos como la Sport Special 250 sean hoy piezas de colección muy buscadas. En mercados como el estadounidense, se vendieron bajo nombres como Fireball o Barracuda, pero las versiones europeas conservan ese encanto purista del diseño original de Pesaro.
Innovación en el Chasis: No solo el motor era innovador. Motobi experimentó con chasis de chapa de acero estampada en sus modelos bicilíndricos, una técnica que recordaba a la construcción de los scooters pero aplicada a una motocicleta de alto rendimiento. Esto proporcionaba una rigidez estructural notable para la época, contribuyendo a la estabilidad que tanto alababan los probadores contemporáneos.
Datos Técnicos
A continuación se presenta una tabla detallada con las especificaciones de los modelos más emblemáticos de Motobi, permitiendo una visión clara de su evolución técnica desde los humildes comienzos hasta las potentes unidades de 250 cc de finales de los 60.
Panorama del Mercado y Consejos de Compra
El mercado de las motocicletas Motobi en España y en Europa es un terreno para especialistas. Aunque no alcanzan los precios astronómicos de las MV Agusta o las Ducati de competición, las Motobi han experimentado una revalorización constante en la última década. Su rareza y su diseño único las sitúan como una alternativa inteligente para el coleccionista que busca exclusividad sin necesidad de desembolsar cifras de seis dígitos.
Valoración por Modelos
Imperiale e Imperiale Sport 125: Son las puertas de entrada más comunes al universo Motobi. Su mantenimiento es relativamente sencillo dentro de lo que cabe para una clásica de esta época. Los precios para unidades restauradas suelen oscilar entre los 2.800 € y los 5.200 €. Si encuentras un proyecto para restaurar, puedes esperar pagar entre 900 € y 1.600 €, aunque debes tener en cuenta que conseguir piezas específicas de carrocería puede ser un reto.
Catria y 175 Sport: Estos son los modelos más deseados por los entusiastas del rendimiento. La 175 Sport, con su historial de competición, es la joya de la corona. Una unidad en estado de concurso puede alcanzar fácilmente los 7.500 € o incluso 9.000 € si tiene una procedencia documentada. Recientemente, en subastas internacionales de 2024, hemos visto ejemplares de Catria 175 cambiar de manos por unos 3.500 €, lo que demuestra que todavía hay oportunidades para compradores atentos.
Bicilíndricas de 2 tiempos: La Spring Lasting y la Gran Sport son rarezas absolutas. Su mecánica es más compleja y encontrar especialistas que conozcan bien estos motores de dos tiempos y dos cilindros es difícil. Esto eleva su valor entre los conocedores, con precios que arrancan en los 5.500 € para unidades que necesitan atención y superan los 12.000 € para motos de carreras con historia.
Consejos para el Comprador
Al buscar una Motobi, lo primero que debes examinar es el estado del cárter. Debido a su diseño horizontal y las tolerancias de la época, es común encontrar fugas de aceite en la junta de la base del cilindro o en las cubiertas laterales. Si el motor está "bañado" en aceite, puede ser señal de un mantenimiento descuidado o de una deformación en las superficies de contacto.
Otro punto crítico es la originalidad. El valor de estas motos reside en su configuración original de fábrica. Desconfía de unidades que hayan sido modificadas para parecer modelos más deportivos (como una Imperiale disfrazada de 175 Sport). Verifica siempre los números de bastidor y de motor. En el caso de las Motobi, la correspondencia entre ambos es vital para asegurar una buena inversión.
La disponibilidad de recambios es un factor a considerar. Mientras que las piezas de desgaste común (neumáticos, cadenas, cables) son fáciles de encontrar, los componentes específicos del motor "huevo" requieren paciencia. Existen clubes muy activos en Italia y en el Reino Unido que pueden facilitar contactos de artesanos que fabrican juntas y piezas de fundición bajo pedido. En España, algunos talleres especializados en clásicas italianas mantienen contactos con proveedores en Pesaro.
Rendimiento y Experiencia de Conducción
Subirse a una Motobi, especialmente a una 175 Sport, es una experiencia que desafía las expectativas iniciales. A primera vista, la moto parece pequeña, casi delicada. Pero una vez que el motor cobra vida, esa sensación desaparece. El sonido del escape es seco y decidido, pero el motor en sí es sorprendentemente silencioso en su funcionamiento mecánico, gracias a la calidad de su distribución OHV.
Lo primero que nota el piloto es la neutralidad del chasis. Gracias a la disposición horizontal del motor, el centro de masas está muy cerca del suelo. Esto se traduce en una facilidad de manejo asombrosa. En una carretera revirada, la Motobi no requiere esfuerzo para inclinarse; parece intuir la trayectoria antes que el propio conductor. Es una moto que se maneja con la cintura, no con los hombros.
El motor no entrega la potencia de forma brusca. Al ser un monocilíndrico de cuatro tiempos con una configuración muy equilibrada, la entrega es lineal y progresiva. No hay los baches de potencia típicos de otras máquinas de la época. Esto permite al piloto mantener un ritmo constante y fluido, lo cual era la clave de su éxito en las carreras de resistencia y en las subidas en cuesta. La suavidad de marcha es tal que a veces olvidas que estás sobre una máquina de hace más de sesenta años.
La posición de conducción es típicamente italiana: estriberas algo retrasadas y un manillar estrecho que te obliga a agacharte sobre el depósito. Esto no solo mejora la aerodinámica, sino que te hace sentir parte integral de la máquina. Los frenos de tambor, si están bien ajustados, ofrecen una potencia de frenado adecuada para el peso contenido de la moto (poco más de 100 kg), aunque requieren una mano decidida y anticipación en el tráfico moderno.
En comparación con sus rivales contemporáneas, como la Ducati 175 o la Aermacchi Ala Verde, la Motobi destaca por su refinamiento. Donde la Ducati puede sentirse nerviosa y vibrante, la Motobi se siente sólida y compuesta. Es una máquina que invita a explorar sus límites con confianza, premiando la finura en el manejo sobre la fuerza bruta.
Diseño y Estética de Pesaro
El diseño de Motobi es el resultado de una filosofía donde la eficiencia técnica dicta la forma. Giuseppe Benelli no se consideraba un estilista, sino un ingeniero pragmático. Sin embargo, su búsqueda de la aerodinámica perfecta le llevó a crear una de las siluetas más bellas y funcionales del motociclismo de posguerra.
El motor huevo es la pieza central. Sus superficies curvas no solo son atractivas a la vista, sino que facilitan que el aire fluya de manera uniforme alrededor del cilindro. Este diseño se mantuvo constante durante décadas, convirtiéndose en el símbolo visual de la marca. Incluso cuando las tendencias del mercado cambiaron hacia formas más angulosas en los años 70, Motobi se mantuvo fiel a su herencia curvilínea en el corazón de sus máquinas.
La estética general de las motos sigue la tradición del diseño italiano de los años 50: depósitos de combustible esculpidos que se estrechan en la zona de las rodillas, guardabarros minimalistas y un uso generoso pero equilibrado del cromo. Los colores solían ser sobrios pero elegantes: el clásico rojo italiano, negros profundos y plateados que resaltaban las líneas del chasis.
Un detalle digno de mención es el logotipo de Motobi, que a menudo incluía la palabra "Pesaro" como un recordatorio orgulloso de su origen. Los modelos más deportivos, como la Sport Special, introdujeron elementos como depósitos más largos y asientos con colín, que hoy en día definen el aspecto "café racer" que tanto aprecian los coleccionistas modernos. Pero a diferencia de las transformaciones actuales, en una Motobi todo es original de fábrica, nacido de la necesidad de ganar carreras.
Motobi en el Deporte y la Cultura
Aunque a menudo queda eclipsada por los gigantes como MV Agusta en los libros de historia, la presencia de Motobi en el deporte del motor fue intensa y exitosa. Sus nueve títulos italianos son solo la punta del iceberg. La marca se convirtió en la elección predilecta para los pilotos privados que querían una máquina competitiva y fiable para las duras carreras de carretera abierta, como la Milano-Taranto.
En España, aunque no hubo un equipo oficial de fábrica potente como en Italia, la influencia de Motobi se dejó sentir a través de la admiración de los mecánicos y preparadores locales. Se cuenta que muchos técnicos españoles estudiaban los motores Motobi para entender cómo lograr esa combinación de fiabilidad y potencia. El "estilo Pesaro" influyó indirectamente en el desarrollo de pequeñas cilindradas deportivas en toda el área mediterránea.
La marca también tuvo un impacto en la cultura popular de la época. En una Italia que se recuperaba de la guerra, tener una Motobi era un signo de distinción técnica. No era solo un medio de transporte, era una declaración de principios sobre la valoración de la innovación técnica frente a la tradición ciega.
Resumen: Por qué elegir una Motobi hoy
Comprar una Motobi hoy es mucho más que adquirir una motocicleta clásica; es hacerse con una parte de la historia de la ingeniería italiana más audaz. Giuseppe Benelli creó algo que nadie más se atrevió a hacer: un motor que es al mismo tiempo una obra de arte y una máquina de ganar carreras.
Para el coleccionista español, una Motobi ofrece varias ventajas:
- Exclusividad: No verás otra igual en la mayoría de concentraciones.
- Conducibilidad: Su bajo centro de gravedad la hace sorprendentemente divertida de usar, no es solo una pieza de museo.
- Inversión: Los precios actuales todavía permiten entrar en el coleccionismo de motos italianas "pata negra" sin los costes de entrada de otras marcas.
- Conversación: El motor huevo es el mejor inicio de charla con cualquier aficionado al motor.
Ya sea que busques una Imperiale Sport 125 para paseos dominicales o una 175 Sport para participar en eventos de regularidad histórica, Motobi ofrece una experiencia auténtica, cargada de carácter y con un diseño que no ha perdido ni un ápice de su fuerza visual más de medio siglo después. Encuentra tu próxima joya italiana y descubre por qué el "huevo de Pesaro" sigue rompiendo moldes en el mundo de las clásicas.
