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Itom es una de esas marcas italianas pequeñas que dejaron una huella enorme en el mundo de las 50 cc. Si busca una clásica ligera con pedigrí de competición, aquí encontrará Itom, descubre ahora sus modelos más deseados.
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1965 | Itom Astor 4 M Competizione
VERY RARE !!!
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1965 | Itom Astor 4 M Competizione
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1958 | Itom 50 Sport
ITOM ASTOR SPORT 50 (1958) RESTAURATO
1963 | Itom Astor 4 M Competizione
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1964 | Itom Astor 4 M Competizione
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1958 | Itom Astor Competizione
ITOM ASTOR SPORT 50 (1958) RESTAURATO
1958 | Itom Astor Competizione
ITOM ASTOR SPORT 50 (1958) RESTAURATO
1967 | Itom 50 Sport
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1962 | Itom Astor Competizione
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1950 | Itom Astor Donna
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1971 | Itom Astor Competizione
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1967 | Itom Astor Competizione
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1958 | Itom Astor Donna
ITOM ASTOR SPORT 50 (1958) RESTAURATO
1965 | Itom Astor 4 M Competizione
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1958 | Itom Astor Competizione
ITOM ASTOR SPORT 50 (1958) RESTAURATO
Historia
Itom nació en 1944 en Turín, en un contexto muy italiano: ingeniería práctica, pasión por la mecánica y una ciudad con tradición industrial. El abogado Corrado Corradi fundó la empresa bajo el nombre de Industria Torinese Meccanica, una denominación que ya dejaba claro el origen y el enfoque del proyecto. En sus primeros años, Itom no empezó con motocicletas completas, sino con motores auxiliares para bicicletas, una fórmula muy común en la posguerra europea porque permitía crear movilidad barata y accesible con recursos limitados.
La producción de motocicletas y ciclomotores propios arrancó a finales de los años cuarenta, en 1948, y desde entonces la marca fue consolidando una identidad muy reconocible: compacta, ligera, deportiva y con una clara orientación a la competición. El Tourist de 1949 fue uno de los primeros modelos que mostró esa voluntad de ofrecer algo más que un simple vehículo utilitario. En lugar de limitarse a una solución de transporte básico, Itom buscó desde muy pronto un equilibrio entre sencillez mecánica y una personalidad propia.
La década de 1950 marcó la madurez técnica de la marca. En 1954 aparecieron el Astor y el Astor Sport, que introdujeron configuraciones más ambiciosas y un enfoque claramente deportivo. En 1957 llegó el Astor Super Sport Competizione, una variante de carreras que reforzó la fama de Itom en los paddocks y entre los preparadores. Al mismo tiempo, la empresa se movía hacia una producción más especializada y una imagen cada vez más ligada a la velocidad.
Entre 1957 y 1958 Itom abandonó Turín y se trasladó a Sant'Ambrogio di Torino, donde pasó a utilizar instalaciones más amplias. La sociedad matriz adoptó el nombre de IMSA (Industria Meccanica Sant'Ambrogio), aunque la marca Itom siguió viva en los vehículos. Ese traslado coincide con una etapa en la que la firma buscaba crecer sin perder su carácter artesanal. Para los coleccionistas actuales, este detalle importa porque ayuda a entender por qué algunas series muestran diferencias de acabado, de componentes y de evolución técnica.
En 1959 apareció el Tabor 65 cc, un modelo singular dentro de la gama. Su cilindrada lo situó en una categoría distinta y lo convirtió en una pieza interesante para los aficionados que buscan variantes menos comunes. Más adelante, en 1965, llegó el modelo más famoso de la casa: el Astor 4M. Con cambio al pie, cuatro velocidades y una mecánica muy afinada, se convirtió en la referencia que hoy muchos asocian directamente con el nombre Itom.
La marca siguió ampliando su oferta con el Sirio Cross en 1969, orientado al uso fuera del asfalto, y con el Sprint en 1972, uno de los últimos capítulos de la historia deportiva de la firma. En 1973 Itom dejó de fabricar sus propios motores y pasó a montar propulsores de Franco Morini. Dos años después, en 1975, cesó la producción. El final fue discreto, pero la huella de Itom quedó muy viva en el mercado de clásicas ligeras.
Para el comprador español, Itom tiene además un atractivo particular: por cercanía geográfica y por la fuerte relación comercial entre Italia, Francia y España en el universo de las clásicas, muchas unidades llegaron a la península a través de intermediarios italianos o franceses. Eso hace que hoy puedan encontrarse motos con documentación variada, y en algunos casos con registros italianos que facilitan la importación frente a otras procedencias más complejas.
Los modelos que más definen a Itom son estos:
- Tourist (1949): inicio de la identidad propia de la marca.
- Astor / Astor Sport (1954): base deportiva y cambio manual al puño.
- Astor Super Sport Competizione (1957): versión de carreras con fuerte foco racing.
- Tabor 65 cc (1959): variante singular y poco común.
- Astor 4M (1965): el gran clásico de colección.
- Sirio Cross (1969): orientación todoterreno.
- Sprint (1972): uno de los últimos modelos de la casa.
Highlights
Lo que hace especial a Itom no es solo su rareza, sino la forma en que combina ingeniería compacta, estética deportiva y cultura de competición. En una época en la que muchas marcas de 50 cc se limitaban a ofrecer soluciones funcionales, Itom apostó por una personalidad propia. Sus motos pequeñas no parecían simples vehículos de acceso: tenían presencia, sonido y una ambición clara de correr.
Uno de sus grandes atractivos es la relación entre las versiones de calle y las de competición. Itom trabajó con una lógica muy cercana al motociclismo de carreras de pequeña cilindrada, y eso se nota en el carácter de modelos como el Astor Super Sport Competizione. Para el coleccionista, esa conexión con las pistas añade valor histórico y emocional.
El Astor 4M es el nombre que más se repite entre los aficionados porque concentra muy bien la filosofía de la marca. Su motor de 49,5 cc, su carburador Dell'Orto UA18S, su cambio de 4 velocidades por pedal y su potencia de alrededor de 5,5–6 CV a 10.000 rpm lo convierten en una pequeña máquina muy viva. No es una moto para conducir de forma pasiva: pide atención, ritmo y manos finas.
También destaca el trabajo de detalle en la presentación. La combinación amarillo/blanco del Astor 4M es una firma visual muy reconocible. Ese juego de colores, con chasis blanco y elementos amarillos en depósitos, tapas y carenados, le da una imagen casi de mini motocicleta de competición. En el mercado de clásicas, la estética original pesa mucho, y en Itom el color correcto puede marcar diferencias claras de precio.
Otro punto clave es el valor histórico de la marca en competición. Itom fue una plataforma de formación y proyección para pilotos que luego se convertirían en nombres grandes del motociclismo. Mike Hailwood, Bill Ivy, Dave Simmonds y Jean-Pierre Beltoise pasaron por Itom en alguna fase de su trayectoria. Incluso Beryl Swain, pionera por ser la primera mujer que tomó la salida en solitario en el Isle of Man TT en 1962, compitió con una Itom. Ese tipo de historia atrae mucho al comprador español que busca una clásica con relato real, no solo con buena presencia.
En resumen, Itom interesa porque ofrece tres cosas al mismo tiempo: escasez, pedigrí deportivo y personalidad visual. Eso la sitúa en una zona muy apetecible para quien quiere comprar una 50 cc histórica distinta a las marcas más conocidas.
Datos Técnicos
Itom no publicó siempre fichas oficiales homogéneas, así que en el mercado actual conviene apoyarse en pruebas contemporáneas, catálogos y ejemplares conservados. Aun así, las cifras principales de los modelos más buscados son bastante consistentes.
El Astor 4M merece atención especial porque representa el punto más alto de evolución de la gama deportiva de calle. Frente a los modelos anteriores con cambio manual, el paso al pedal simplificó la conducción rápida y dio a la moto un comportamiento más directo. La entrega de potencia es estrecha y requiere llevar el motor alto de vueltas, pero precisamente ahí reside su encanto.
El Tabor es interesante para quien busca algo menos visto. Su cilindrada de 65 cc lo coloca en una posición peculiar dentro de la gama Itom y, por eso mismo, suele atraer a coleccionistas que no quieren el modelo más obvio. Por su parte, el Competizione es el favorito de los puristas del racing por su estética más radical y su relación directa con la competición.
Panorama del Mercado y Consejos de Compra
El mercado de Itom es pequeño, fragmentado y bastante internacional. Eso significa que los precios dependen mucho del estado, la originalidad, la documentación y del modelo concreto. En España, las ofertas suelen moverse en una franja algo más alta cuando la moto está bien presentada y con papeles claros, porque la disponibilidad es baja y el público comprador es muy selectivo.
Ofertas y Precios actuales
Los niveles de precio orientativos para 2024–2025 son estos:
Como referencia reciente, un Astor 4M restaurado y traído desde Roma se vendió en Reino Unido en mayo de 2025 por £2.875, y en el mercado italiano las unidades visibles suelen situarse entre 1.500 € y 4.500 € según estado y originalidad. Para el comprador español, eso significa que una moto bien documentada y lista para matricular o ya matriculada puede justificarse en la parte alta de la horquilla, sobre todo si conserva piezas correctas y colores de fábrica.
Qué mirar antes de Comprar
Motor y cilindro: el bloque de 49,5 cc es sencillo, pero los años y los usos intensivos dejan huella en camisa, pistón y rodamientos. Un motor que arranca mal en frío, suena seco o humedece en exceso la zona de escape suele pedir revisión. En las Itom, la puesta a punto correcta pesa mucho.
Carburador: los Dell'Orto de época funcionan bien si están sanos, pero juntas, difusores y agujas envejecen. En especial en el UA18S del Astor 4M conviene revisar limpieza, juego de cable y estanqueidad.
Caja de cambios: en los modelos con cambio al puño, la precisión del mecanismo es fundamental. Un recorrido duro, saltos de marcha o una acción imprecisa pueden indicar desgaste interno o mal ajuste.
Chasis y soldaduras: al ser motos ligeras, a veces se les ha dado un uso intensivo en competición o en restauraciones poco cuidadas. Mire bien la zona del motor, las uniones del tubo principal y los soportes de asiento y basculante.
Pintura y originalidad: en un Astor 4M, el esquema amarillo/blanco correcto vale más que una decoración genérica. La originalidad visual importa mucho porque Itom es una compra emocional además de técnica. Si la moto conserva restos de pintura de fábrica en zonas ocultas, es una buena señal.
Escape y admisión: muchas unidades han perdido su escape original o montan piezas sustituidas. En motos de competición o derivadas de competición, esto afecta tanto al valor como a la forma en que el motor entrega potencia.
Documentación: para España, la trazabilidad importa especialmente. Un vehículo con historial italiano claro suele ser más sencillo de importar o regularizar que una unidad con papeles incompletos o con reconstrucciones de origen dudoso. En el contexto español, donde abundan las restauraciones artesanales, conviene pedir números de bastidor legibles, fotos antiguas, ficha técnica si existe y cualquier documento de registro anterior.
Disponibilidad de recambios: hay piezas en Italia y en algunos especialistas europeos, pero no es una marca de catálogo amplio. Comprar una Itom barata sin valorar recambios puede acabar saliendo caro. En cambio, una moto completa, original y bien documentada suele ser mejor inversión.
Perfil de comprador
Itom encaja con tres tipos de comprador:
- El coleccionista de 50 cc italianas que quiere completar una colección con una marca poco común.
- El aficionado al motociclismo histórico que valora los nombres de Hailwood, Ivy o Beltoise.
- El comprador español de clásicas ligeras que busca una moto manejable, compacta y con presencia en concentraciones.
En España hay una cultura muy viva de ciclomotores y motocicletas clásicas, desde las reuniones locales hasta los grandes eventos de restauración. Itom no es tan conocida como otras italianas, pero precisamente por eso llama la atención. En una concentración, una Astor 4M bien presentada suele atraer miradas de inmediato.
Rendimiento
Conducir una Itom no es lo mismo que llevar una clásica tranquila de paseo. Son motos que piden régimen, anticipación y respeto mecánico. El motor 2T pequeño sube de vueltas con rapidez, y cuando entra en su zona buena, la sensación es muy viva para su cilindrada. No hay exceso de peso que amortigüe reacciones, así que cada movimiento se percibe de forma clara.
El Astor 4M transmite una sensación de ligereza casi de juguete serio: pequeño, directo y con un punto de nervio que resulta muy adictivo. A medio gas puede parecer modesto, pero cuando el motor estira, la moto despierta de verdad. Esa dualidad es parte de su carácter. En un entorno urbano clásico o en carreteras secundarias tranquilas, funciona con mucha más gracia de la que su tamaño sugiere.
El sonido también forma parte de la experiencia. Un Itom bien afinado no suena como una 125 de paseo; tiene un timbre más agudo, más mecánico, muy propio de la época. Para muchos coleccionistas, ese ruido es parte del valor emocional de la moto.
La parte ciclo no busca grandes refinamientos modernos, pero sí un comportamiento coherente. La horquilla y el basculante hacen su trabajo con solvencia si están bien reconstruidos. En una moto tan ligera, las ruedas, los neumáticos y el ajuste de frenos son decisivos. Un ejemplar con componentes correctos se siente ágil y sorprendentemente preciso en curvas lentas.
Las versiones más antiguas con cambio manual tienen un encanto especial, aunque requieren un aprendizaje breve. El sistema no es tan intuitivo como el pedal, pero ofrece una conexión muy directa con la mecánica. Quien disfruta de las motos clásicas por su tacto mecánico suele valorar mucho ese detalle.
Si se piensa en uso regular, conviene ser realista: Itom no es una moto para hacer muchos kilómetros seguidos sin revisar carburación, encendido y consumos. Pero para salidas cortas, rallyes de clásicas, exhibiciones o escapadas de fin de semana, sí ofrece una experiencia muy satisfactoria. Es una moto que premia el mantenimiento fino y castiga la dejadez.
Diseño
El diseño de Itom evolucionó desde soluciones sencillas de posguerra hasta una estética muy deportiva en los años sesenta. En las primeras series dominan los formatos compactos, funcionales y algo más utilitarios. A medida que avanza la década, la marca se vuelve más expresiva y más cercana al lenguaje visual de la competición.
El mejor ejemplo es el Astor 4M. Su combinación de chasis claro, depósitos amarillos y gráficos limpios lo convierte en una pieza muy fotogénica. No es un diseño recargado; al contrario, su fuerza está en la proporción pequeña y en la claridad de sus elementos. Todo parece pensado para correr, incluso cuando la moto está parada.
La gama Competizione refuerza esa idea con líneas más agresivas, asiento monoplaza y elementos más austeros, casi de prototipo. Ahí se ve claramente la voluntad de Itom de acercar la moto de calle al mundo del circuito sin perder del todo la usabilidad.
La Sirio Cross introduce otra estética: más robusta, más alta y con rasgos propios de la moda off-road de finales de los sesenta. Su presencia es distinta y hoy resulta muy atractiva para quien colecciona motos de campo históricas. El Sprint, por su parte, representa la etapa final: una imagen más sobria, ya menos artesanal en apariencia y más cercana a una transición industrial que a la edad de oro Itom.
Para el mercado español, el diseño importa mucho porque muchas veces la compra nace por impacto visual. Itom ofrece precisamente eso: motos pequeñas, muy reconocibles y con un aire que mezcla competición italiana y precisión de taller. En una colección, ocupan poco espacio, pero llaman mucho la atención.
Otros
La historia deportiva de Itom es uno de sus mayores argumentos de venta. Muchas marcas pequeñas tienen encanto, pero pocas pueden presumir de una lista de pilotos tan potente. Mike Hailwood y Bill Ivy son dos nombres que por sí solos ya elevan el interés de cualquier colección. Dave Simmonds y Jean-Pierre Beltoise refuerzan aún más la conexión con el motociclismo de alto nivel. Y el caso de Beryl Swain añade una dimensión histórica y social que hoy resulta especialmente relevante.
En competición, Itom demostró que las motos ligeras podían ser realmente serias. Las versiones de carreras y las preparaciones de época muestran una cultura técnica muy específica: carburación cuidada, escapes bien afinados, pesos muy contenidos y una obsesión por sacar rendimiento de cilindradas mínimas. Esa mentalidad sigue interesando a muchos coleccionistas españoles que se mueven entre el restaurador purista y el amante del motorsport clásico.
También es interesante la huella internacional de la marca. Itom no se quedó solo en Italia o el Reino Unido: su presencia llegó a mercados diversos y, según diversas referencias históricas, tuvo difusión en lugares tan distintos como Sudáfrica, Brasil, Sudamérica o Indonesia en el ámbito de las ligerezas y las categorías pequeñas. Esa expansión ayuda a explicar por qué hoy pueden aparecer unidades con procedencias muy variadas.
En España, aunque Itom nunca fue una marca masiva, encaja bien en el gusto local por las motos pequeñas con historia. El aficionado español valora cada vez más las 50 cc y 65 cc italianas porque ofrecen algo diferente frente a las más comunes de producción nacional o alemana. Además, una Itom bien restaurada se convierte fácilmente en tema de conversación en cualquier concentración.
Resumen
Itom es una marca pequeña con una historia grande. Nacida en Turín en 1944, creció con una filosofía clara: motos ligeras, deportivas y con espíritu de competición. Hoy, eso la convierte en una compra muy atractiva para quien busca una clásica diferente, con identidad y con escasez real en el mercado.
Si quiere una Itom, los nombres que debe tener en mente son sobre todo Astor 4M, Astor Super Sport Competizione, Tourist, Tabor y Sprint. El Astor 4M es el gran favorito por equilibrio, presencia y valor histórico. La Competizione atrae al purista. El Tabor seduce al coleccionista que quiere algo menos visto. Y el Sprint marca el final de una época.
Para comprar con acierto en España, busque originalidad, documentación clara y piezas completas. Las restauraciones correctas no son baratas, y una moto incompleta puede requerir mucho más presupuesto del previsto. En cambio, un ejemplar sano, con su color correcto y papeles bien ordenados, puede ser una compra muy sólida.
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