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SIS Sachs une la ingeniería de Fichtel & Sachs con la cultura motera de la península ibérica. Desde la V5 Sport hasta la RE50 y la GP1, la marca portuguesa ofrece carácter, rareza y mucha personalidad para quien quiera Encuentra una clásica distinta.
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1954 | SIS Sachs 50
C.M.P. Sachs 50 Velocipede

1975 | SIS Sachs V5 Sport
SIS SACHS V5 Racing Sport
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Crear anuncioHistoria
La historia de SIS Sachs comienza en la Portugal de posguerra, cuando la movilidad individual aún era un objetivo ambicioso y no un hecho cotidiano. A principios de los años cincuenta, Joaquim Simões Costa fundó en Anadia la Sociedade Irmãos Simões (SIS), una empresa que nació con espíritu práctico: ofrecer vehículos sencillos, robustos y accesibles en un mercado que todavía dependía mucho de soluciones mecánicas sencillas. Desde muy pronto, la marca encontró en Fichtel & Sachs, con sede en Schweinfurt, el socio técnico perfecto. Esa relación con Alemania no fue un detalle menor, sino el núcleo de la identidad SIS Sachs: chasis, soluciones propias y motores Sachs formaron una combinación que marcaría a varias generaciones.
En los primeros tiempos, SIS no solo montaba motores de Sachs; también aprendía de ellos, los adaptaba y los integraba a una realidad muy concreta. La empresa creció desde una lógica casi artesanal hacia una producción más estructurada, siempre con el objetivo de cubrir las necesidades del usuario ibérico: desplazamientos urbanos, trayectos interurbanos y caminos donde la ligereza y la sencillez mecánica importaban más que la potencia pura. Esa orientación explica por qué SIS Sachs no fue una marca de grandes cifras, pero sí de fuerte personalidad.
La evolución empresarial culminó en la consolidación de la fábrica de Malaposta, Anadia, un paso decisivo para la producción en serie y para la autonomía industrial. A partir de 1975, SIS fabricó modelos con licencia Sachs, reforzando aún más el vínculo técnico entre ambas compañías. Ese gesto tiene una lectura muy clara para el comprador actual: cuando encuentras una SIS Sachs, no estás ante una simple copia o ensamblaje oportunista, sino ante un producto con una lógica industrial definida y un desarrollo propio.
Entre los modelos que mejor explican esta historia destacan la V5 Sport, la V5 Turismo, la V5 Lotus, la Lebre, la RE50 y la GP1/GP50. La V5 Sport, presentada en 1965 y producida hasta 1987, es probablemente el nombre más reconocido de la gama. Fue diseñada por António Quadros y se convirtió en el gran emblema de la marca, tanto por su estilo como por su mecánica. La Lebre representa la fase temprana y más utilitaria de SIS; la RE50 y la GP1, en cambio, muestran una marca ya madura, capaz de responder al gusto juvenil por las motos ligeras de aspecto deportivo y trail.
La dimensión ibérica es esencial. SIS Sachs compartió no solo tecnología, sino también sensibilidad cultural con España. Su presencia comercial en Andalucía, Cataluña y el noreste de España refleja una proximidad natural entre mercados vecinos que se entendían bien en términos de uso, tamaño y precio. Además, la marca vendió una versión de 75 cc de la RE50 y de la GP1 específicamente para el mercado español, pensada para adaptarse a los requisitos del permiso de conducción y a la realidad regulatoria del país. Ese detalle convierte a SIS Sachs en algo más que una rareza portuguesa: la sitúa como una marca ibérica en sentido pleno.
La conexión con España se ve aún más clara en su parentesco con la marca MVM. La GP50 fue, en esencia, el mismo concepto que la GP1, una prueba de cómo el diseño y la ingeniería de la época circulaban entre mercados cercanos y marcas de volumen reducido. Para el coleccionista, esa relación abre una vía interesante: entender SIS Sachs no como un caso aislado, sino como parte de una red de pequeñas marcas ibéricas que compartían componentes, soluciones y aspiraciones.
La producción terminó en septiembre de 1995, cuando la fábrica cerró sus puertas. La fecha marca el final de una etapa, pero también el inicio de la revalorización de la marca como objeto de colección. Hoy, una SIS Sachs no solo se compra por nostalgia; se compra por identidad, por mecánica y por el gusto de poseer una motocicleta que cuenta una historia poco común.
Highlights
Lo que hace atractiva a SIS Sachs no es una sola virtud, sino una suma muy equilibrada de rasgos. En primer lugar, está la combinación de tecnología Sachs y carácter portugués. Esa fórmula se traduce en motores conocidos, piezas de ingeniería comprensibles y una experiencia de uso más honesta que sofisticada. Para muchos compradores, eso es justo lo que buscan: una clásica que se pueda disfrutar sin depender de soluciones exóticas o de mantenimiento imposible.
El segundo gran punto fuerte es la V5 Sport. Su imagen, compacta pero seria, resume muy bien la filosofía de la marca. La moto parece pequeña, pero no frágil; ligera, pero no endeble; deportiva, pero sin artificios. Su éxito se explica por ese equilibrio. Con el motor Sachs 50 S y su caja de 5 velocidades, la V5 Sport ofrecía más juego que muchas rivales de la época. Era una moto para conducir de verdad, no solo para admirar.
También destaca la V5 Turismo, que suavizaba el planteamiento de la Sport para ofrecer una conducción algo más relajada. La V5 Lotus, por su parte, aportaba una lectura más moderna y una estética más cuidada, y hoy suele captar el interés de quienes buscan algo menos frecuente. La Lebre representa el lado más temprano y sencillo del catálogo, con una identidad propia muy útil para el coleccionista que valora la evolución histórica de la marca.
En el extremo más práctico está la RE50, una moto ligera, versátil y con una clara orientación de uso mixto. Su gran interés para el mercado español es evidente: la versión de 75 cc creada para España demuestra que SIS Sachs sabía adaptarse al comprador local. Esa adaptación no fue cosmética; respondía a una necesidad real del mercado y hace que estas versiones sean especialmente interesantes hoy.
La GP1/GP50 ocupa otro lugar destacado. Con su carenado y su estética juvenil, representaba la tendencia de las motos pequeñas de aspecto deportivo que triunfaron en los años noventa. Su vínculo con MVM refuerza la lectura ibérica del conjunto y le da un valor añadido a ojos del aficionado español. No es una moto aislada, sino parte de una misma conversación industrial entre Portugal y España.
Si buscas una marca con alma de colección, SIS Sachs ofrece varias rutas de entrada: restauración de una V5, compra de una RE50 utilizable, o búsqueda de una GP1 rara y visualmente muy atractiva. Esa variedad aumenta el interés de la gama y hace que el catálogo no dependa de un solo modelo.
Datos Técnicos
La V5 Sport merece atención especial. Su configuración con el Sachs 50 S la sitúa en la parte alta del segmento de 50 cc de su época. Con 38 × 44 mm, una entrega de 5,3 CV, 5 velocidades y solo 68 kg, su relación peso/potencia era muy interesante. La cifra de alrededor de 75 km/h no suena espectacular hoy, pero en su contexto sí lo era, sobre todo porque la moto podía mantenerse viva y utilizable en el día a día.
En el plano mecánico, conviene recordar que el nombre V5 no alude a un motor de cinco cilindros, sino al cambio de cinco marchas. Ese detalle aún confunde a algunos compradores que se acercan por primera vez a la marca. En realidad, gran parte del encanto técnico de SIS Sachs reside precisamente en esa claridad mecánica: motores simples, soluciones de mantenimiento reconocibles y una arquitectura pensada para durar.
La GP1 sube la apuesta en prestaciones y en presencia. El motor Sachs 50 SWD y la caja de 6 velocidades la colocan en un escalón distinto dentro de la familia SIS. Para quien quiere una moto más llamativa y con un aire más deportivo, es una opción muy seductora. La RE50, en cambio, ofrece una mecánica más sobria y un enfoque mucho más funcional.
Para el comprador español, las variantes de 75 cc son particularmente importantes. En muchos casos no solo ayudan a cumplir con los requisitos del permiso, sino que también añaden rareza de mercado. Son versiones que amplían el abanico de uso y aportan un interés documental adicional. Si encuentras una SIS Sachs 75 cc con papeles claros, merece una revisión detallada.
Panorama del Mercado y Consejos de Compra
El mercado de SIS Sachs es pequeño, especializado y bastante sensible al estado de conservación. Eso significa que el precio depende mucho menos del año exacto que de la combinación entre originalidad, completitud, documentación y calidad de restauración. En 2025/2026, el rango de precios suele moverse de forma bastante clara según el tipo de ejemplar.
Rangos orientativos actuales:
- Proyecto / incompleta: 300–800 €
- Funcionando, pero pendiente de revisión: 800–1.500 €
- V5 Sport restaurada y correcta: 2.500–3.500 €
- V5 Lotus restaurada: hasta 5.000 €
- Ejemplares especiales o 75 cc para España: pueden situarse por encima del promedio si la documentación y la originalidad acompañan
La primera regla es sencilla: en SIS Sachs, completo vale oro. Una moto aparentemente barata puede acabar siendo cara si faltan piezas de carrocería, mandos, tapas, escapes o componentes eléctricos. En modelos como la GP1, los plásticos y elementos de carenado son difíciles de reemplazar. En las V5, el problema suele ser menos dramático, pero sigue existiendo: cromados, accesorios y piezas específicas de la marca no siempre están disponibles fuera de Portugal.
Para compradores de España, hay un factor adicional: la procedencia. Los ejemplares vendidos en Andalucía, Cataluña y el noreste de España suelen ser especialmente interesantes porque demuestran una circulación histórica real en el mercado español. Si además se trata de una RE50 o GP1 de 75 cc, la pieza gana atractivo por su rareza y por su ajuste a las condiciones de uso del país. Eso sí, conviene revisar cuidadosamente bastidor, números y documentación.
Qué mirar antes de comprar
- Rodamientos de cigüeñal: es una de las averías más habituales en motores Sachs de dos tiempos. Un ruido seco, zumbidos o juego anómalo son señales de alarma.
- Aguja del carburador Bing: si la moto ratea, ahoga o responde mal al gas, el problema puede estar en la carburación. La aguja y la cuba merecen inspección.
- Aceite de caja: usa ATF o el lubricante correcto según especificación. No uses GL-5, porque puede ser incompatible con componentes internos y deteriorar el funcionamiento del embrague.
- Depósito en bastidor (Saxy y variantes afines): la corrosión interna es un riesgo real. Si el depósito está integrado en el chasis, la reparación se complica y encarece.
- Repuestos fuera de Portugal: la disponibilidad existe, pero es irregular. Si compras lejos de la red portuguesa, calcula tiempo y coste de envío.
- Papeles y homologación: especialmente importante en importaciones a España. Una moto bonita sin documentación clara puede convertirse en un problema.
Desde el punto de vista del perfil de comprador, SIS Sachs atrae a tres grupos muy claros: coleccionistas de motos ibéricas, aficionados a mecánicas sencillas y usuarios que valoran el diseño clásico con un toque poco visto. No es una marca para quien quiere abundancia de piezas en cualquier recambio ni para quien busca una restauración de catálogo universal. Sí lo es para quien disfruta con la búsqueda y con la autenticidad.
En cuanto a la restauración, el presupuesto puede variar mucho. Un proyecto de 300–800 € puede acabar absorbiendo varias veces esa cifra si necesita cromados, pintura, motor y piezas de carrocería. En cambio, una V5 Sport ya restaurada y bien rematada puede ser una compra inteligente si el precio no se dispara. A menudo sale más barato Comprar bien hecho que rehacer desde cero.
El mercado también premia la originalidad. Manetas correctas, color de época, escapes adecuados, pegatinas bien reproducidas y asiento acorde al modelo suman mucho. En una marca de nicho como SIS Sachs, los pequeños detalles cambian la percepción del conjunto.
Rendimiento
Conducir una SIS Sachs no consiste en buscar cifras; consiste en entender un ritmo. La V5 Sport entrega una experiencia sorprendentemente viva para una 50 cc. El motor no empuja con brutalidad, pero sí con determinación. La caja de 5 velocidades permite jugar con el régimen y mantener la moto en su zona buena, que es precisamente donde empieza a mostrar carácter. A partir de cierto punto, la pequeña Sachs se siente despierta, alegre y más rápida de lo que su cilindrada sugiere.
En ciudad, la moto resulta ágil y fácil de colocar. Su bajo peso ayuda mucho cuando hay que maniobrar, girar en calles estrechas o corregir trayectorias. En carretera, la experiencia depende mucho de la unidad concreta y del estado de puesta a punto. Una V5 Sport bien afinada puede rodar con soltura dentro de los límites de su clase, mientras que una unidad cansada se volverá perezosa y ruidosa.
La RE50 ofrece un tacto más tranquilo. Su enfoque trail o mixto la hace más cómoda sobre firmes rotos, caminos y zonas menos pulidas. No es una moto para ir rápido, sino para llegar con cierta versatilidad. Ese carácter la convierte en una compra sensata para quien quiere una clásica con algo de uso real, no solo de exposición.
La GP1, por su parte, tiene una puesta en escena mucho más deportiva. La posición de conducción es más recogida, el carenado protege más visualmente que en la práctica, y la sensación de velocidad está muy presente. Incluso a ritmo moderado transmite un aire de moto “seria”, casi de pequeña deportiva de los noventa. Para muchos aficionados, ese efecto emocional vale casi tanto como la prestación real.
La gran virtud común de todas ellas es la sensación mecánica directa. No hay filtros modernos entre el piloto y la moto. Se escucha el motor, se siente el embrague, se percibe cada cambio de marcha. En una época de electrónica y asistentes, esa inmediatez es exactamente lo que hace deseable a una SIS Sachs.
Diseño
El diseño de SIS Sachs no busca el exceso, sino la coherencia. La marca supo leer el lenguaje visual de cada época y adaptarlo a su propio universo. En la V5 Sport, la línea del depósito, el colín estrecho y la relación entre volumen mecánico y carrocería crean una silueta muy equilibrada. Hay algo de elegancia industrial en esa moto: no pretende parecer más grande ni más sofisticada de lo que es, y precisamente por eso funciona tan bien.
António Quadros supo dar a la V5 una identidad reconocible. La moto no se reduce a un soporte para un motor Sachs; tiene una presencia propia. Los cromados, las piezas metálicas y la compacta geometría del conjunto muestran una visión muy de la época, cuando incluso una moto pequeña debía tener estilo.
La V5 Turismo suaviza esa imagen con una orientación más práctica, mientras que la V5 Lotus incorpora una estética más moderna y atractiva para quienes valoran la evolución del catálogo. En el otro extremo, la RE50 y la GP1 muestran la transición hacia formas más funcionales y más acordes con el gusto juvenil de finales de los ochenta y principios de los noventa.
Un aspecto importante para el comprador es el de los colores y acabados. Muchas SIS Sachs llegaron en combinaciones vivas y muy de época: rojo, azul, negro, amarillo y otras variantes según mercado. Las unidades con pintura original bien conservada suelen tener una presencia más auténtica que las repintadas sin criterio. También conviene vigilar detalles como adhesivos, tapas laterales, soportes y escape, porque una restauración incorrecta puede restar valor rápidamente.
El diseño ibérico de SIS Sachs merece ser leído junto al de otras marcas cercanas, especialmente en España. La afinidad con MVM y la circulación de soluciones entre ambos países muestran que la península ibérica no fue un simple receptor de tecnología extranjera, sino un pequeño laboratorio de adaptación mecánica y estética. En ese contexto, una SIS Sachs no solo es una moto portuguesa: es una pieza de cultura motriz ibérica.
Otros
Hay varios elementos que ayudan a entender por qué SIS Sachs sigue interesando en el mercado clásico. Uno de ellos es la escasez relativa de repuestos fuera de Portugal. Esto no significa que la moto sea imposible de mantener, pero sí obliga a comprar con criterio. Las piezas de motor Sachs suelen ser más accesibles que los componentes específicos de carrocería, y ese equilibrio debe entrar en la decisión de compra.
Otro punto relevante es la proximidad cultural entre Portugal y España. Para muchos compradores españoles, SIS Sachs tiene un atractivo especial precisamente porque no se percibe como una importación exótica, sino como una vecina de carretera y de taller. Esa cercanía emocional facilita que una moto portuguesa encaje bien en una colección española, sobre todo si se valora la historia compartida de los ciclomotores y las pequeñas motos de los setenta, ochenta y noventa.
También merece mencionarse la relación entre SIS Sachs y la movilidad popular. Estas motos no nacieron para el lujo ni para el motociclismo deportivo de gran cilindrada. Nacieron para resolver problemas cotidianos: ir al trabajo, moverse por pueblos y ciudades pequeñas, unir campo y asfalto, sostener economías familiares. Esa función les da hoy una autenticidad difícil de fingir. Cuando una SIS Sachs está bien conservada, no solo cuenta cómo era una moto; cuenta cómo vivía una sociedad.
Para el restaurador, esto supone una oportunidad y una advertencia. La oportunidad es que el resultado final puede ser muy satisfactorio y personal. La advertencia es que no todo se soluciona con dinero: hay piezas que se encuentran, otras que se fabrican y otras que hay que esperar. Por eso, antes de Comprar, conviene saber exactamente qué versión estás mirando, qué piezas le faltan y qué capacidad real tienes para terminarla.
Resumen
SIS Sachs es una marca de nicho con una personalidad muy bien definida: portuguesa en origen, alemana en la técnica, ibérica en su difusión y muy atractiva para el coleccionista de hoy. La V5 Sport es su gran embajadora; la V5 Turismo y la V5 Lotus amplían la lectura de la gama; la Lebre recuerda los inicios; y la RE50 y la GP1/GP50 muestran la adaptación de la marca al final de su historia. Para el mercado español, las versiones de 75 cc añaden un valor específico que conviene vigilar de cerca.
Si quieres Encuentra una clásica con identidad propia, SIS Sachs ofrece una propuesta honesta y distinta. Los precios siguen siendo relativamente accesibles en proyectos y unidades utilizables, aunque las restauraciones de calidad ya han subido con fuerza. La clave está en revisar bien mecánica, papeles, originalidad y disponibilidad de piezas antes de decidir. Quien lo haga podrá Comprar una moto con mucha más historia de la que su cilindrada sugiere y descubre ahora una de las firmas más singulares de la península ibérica.