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Comprar moto Puch

Desde la mítica fábrica de Avello en Gijón hasta los caminos de toda España, las motos Puch marcaron a una generación de motoristas. Encuentra tu Cobra, Condor o Monza y revive la libertad de los dos tiempos con la ingeniería que definió una época.

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Imagen 1/10 de Puch 250 SGS (1955)
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1955 | Puch 250 SGS

Villach Collection – Coche Clásico / Vehículo de Colección de Stock de Museo

4500 € - 5500 €

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1953 | Puch 250 TF

Villach Collection – Coche Clásico / Vehículo de Colección de Stock de Museo

4000 € - 5500 €

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1931 | Puch 250 T

Villach Collection – Coche Clásico / Vehículo de Colección de Stock de Museo

4500 € - 5500 €

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Imagen 1/17 de Puch MC 50 II (1974)
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1974 | Puch MC 50 II

Villach Collection – Coche Clásico / Vehículo de Colección de Stock de Museo

2100 € - 3000 €

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Imagen 1/15 de Puch 250 S 4 (1936)
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1936 | Puch 250 S 4

Villach Collection – Coche Clásico / Vehículo de Colección de Stock de Museo

8500 € - 10.000 €

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1969 | Puch Maxi

Villach Collection – Coche Clásico / Vehículo de Colección de Stock de Museo

1000 € - 1500 €

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1950 | Puch 250 TF

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4000 € - 5500 €

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1955 | Puch 250 SG

Villach Collection – Coche Clásico / Vehículo de Colección de Stock de Museo

5000 € - 6500 €

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1956 | Puch LARO 125

Villach Collection – Coche Clásico / Vehículo de Colección de Stock de Museo

4500 € - 6500 €

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1971 | Puch M 125

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1500 € - 2300 €

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1939 | Puch 200

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3000 € - 4500 €

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1943 | Puch 250 S 4

Villach Collection – Coche Clásico / Vehículo de Colección de Stock de Museo

10.000 € - 12.000 €

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1966 | Puch DS 50

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2500 € - 3500 €

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1989 | Puch Maxi S

Villach Collection – Coche Clásico / Vehículo de Colección de Stock de Museo

800 € - 1400 €

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1971 | Puch MS 50 V

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800 € - 1300 €

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Historia y Legado

La historia de Puch en España es, ante todo, la historia de una pasión compartida entre la ingeniería austriaca y la capacidad industrial asturiana. Aunque la marca nació en Graz, Austria, en 1889 de la mano de Johann Puch, su calado en el mercado español no se entiende sin la figura de Alfredo Avello y su fábrica en Gijón. Lo que comenzó como una colaboración técnica terminó convirtiéndose en un fenómeno social que puso a miles de jóvenes españoles sobre dos ruedas durante las décadas de los 70 y 80.

Johann Puch fundó su primera fábrica de bicicletas en 1891, y ya en 1903 produjo su primera motocicleta. Durante la primera mitad del siglo XX, Puch se consolidó como un referente en Centroeuropa, destacando por sus motores de doble pistón (Split-Single) y su robustez mecánica. Sin embargo, tras la Segunda Guerra Mundial, la marca se especializó en ciclomotores y motocicletas ligeras de dos tiempos, el segmento que finalmente conquistaría España.

En España, la empresa Avello, S.A., situada en el barrio de Natahoyo en Gijón, fabricaba motocicletas bajo licencia de la italiana MV Agusta desde los años 50. A finales de los 60, la dirección de Avello se dio cuenta de que el mercado español demandaba vehículos más sencillos, económicos y aptos para el campo, algo que se alejaba de la sofisticación de las MV Agusta de cuatro tiempos. Fue entonces cuando miraron hacia Austria. En marzo de 1970, se firmó el acuerdo con Steyr-Daimler-Puch, y la fábrica de Gijón comenzó a producir modelos con el emblema verde y blanco.

La transición fue meteórica. El primer modelo fruto de esta unión fue la Puch Minicross, que apareció en 1972 y revolucionó el concepto de ciclomotor de campo. A partir de ahí, la gama se expandió con modelos que hoy son leyendas del coleccionismo: la Cobra, la Condor, la Monza y la Borrasca. Puch no solo vendía motos; vendía la posibilidad de escapar de la ciudad, de subir por senderos imposibles y de sentir la potencia de un motor de dos tiempos que parecía no tener fin.

La etapa dorada de Puch en España terminó a mediados de los 80. La crisis del sector y la apertura del mercado a las marcas japonesas llevaron a que Suzuki entrara en el accionariado de Avello en 1983, absorbiendo finalmente la producción. Las últimas Puch españolas, como la Condor III o la Cobra M82, convivieron con las primeras Suzuki de Gijón, marcando el fin de una era. Hoy, el legado de Puch sobrevive en manos de coleccionistas que restauran con mimo aquellas máquinas que, para muchos, fueron su primera ventana a la libertad.

Modelos Emblemáticos y Características

Hablar de Puch en España es hablar de una jerarquía de modelos que se adaptaban a cada necesidad, desde el adolescente que buscaba su primer ciclomotor hasta el piloto que aspiraba a competir en Todo Terreno (el actual Enduro).

Puch Cobra: El sueño de los 75 cc

La Puch Cobra es, sin duda, la joya de la corona para cualquier coleccionista español. Lanzada a finales de los 70, la Cobra no era un simple ciclomotor, sino una motocicleta de 75 cc (y más tarde 80 cc) diseñada para ganar. Su característico color amarillo y su chasis de doble cuna la hacían inconfundible.

  • Cobra MC 75: La primera versión seria de campo, con un motor que entregaba una potencia sorprendente para su cilindrada.
  • Cobra TT: Evolución enfocada a la competición, con mejores suspensiones y un escape más optimizado.
  • Cobra M82: El canto de cisne de la saga. Introdujo la refrigeración líquida y un diseño mucho más moderno, compitiendo de tú a tú con las mejores máquinas europeas de la época. Es hoy uno de los modelos más buscados y valorados.

Puch Condor: La reina de los caminos

Si la Cobra era el sueño, la Condor fue la realidad de miles de jóvenes. Este ciclomotor de 50 cc definió el segmento del "trail" para adolescentes. Era robusta, alta y permitía incursiones serias por el campo sin renunciar a la movilidad urbana.

  • Condor I y II: Modelos clásicos con el depósito redondeado y una estética muy campera.
  • Condor III: Introdujo cambios estéticos importantes, con plásticos más envolventes y una imagen que recordaba a las grandes motos de raids africanos.
  • Condor Trail: La última evolución, ya bajo la influencia de Suzuki, con una estética muy noventera.

Puch Minicross: El inicio de todo

La Minicross fue el modelo que puso a Puch en el mapa español. Conocida cariñosamente como la "Cascahuevos" por la forma de su depósito en las primeras versiones, fue la moto escuela de toda una generación.

  • Minicross Super: Con su guardabarros delantero alto y su escape por arriba, era la imagen misma de la aventura juvenil.
  • Minicross TT: Una versión más refinada y capaz, que servía de puente hacia la Cobra.

Puch Monza y Borrasca: El asfalto también era suyo

Aunque Puch es recordada principalmente por sus modelos de campo, sus ciclomotores de carretera fueron extremadamente populares.

  • Puch Monza: Con una estética deportiva, semimanillares y un carenado frontal opcional, la Monza era la opción para quienes preferían el asfalto. Su motor era elástico y permitía cruceros muy dignos para un 50 cc.
  • Puch Borrasca: Un modelo más utilitario y robusto, ideal para el día a día, que compartía la fiabilidad mecánica de sus hermanas de campo.

Puch Magnum: La pequeña gran moto

Para los más pequeños, Puch ofrecía la Magnum X, una mini-moto de cross que permitía a los niños iniciarse en el mundo del motor con una máquina de verdad, lejos de los juguetes de plástico. Hoy es una pieza de coleccionista muy cotizada para quienes quieren que sus hijos sigan la tradición familiar.

Datos Técnicos

A continuación, se detallan las especificaciones técnicas de los modelos más representativos fabricados en España por Avello bajo licencia Puch.

Nota: Las potencias indicadas para los ciclomotores de 49 cc corresponden a las versiones de serie limitadas para cumplir con la legislación española de la época. Muchos usuarios realizaban modificaciones (carburadores mayores, cilindros de 65 cc o 74 cc) que elevaban estas cifras considerablemente.

Panorama del Mercado y Consejos de Compra

El mercado de las motos Puch en España es vibrante y cuenta con una comunidad de seguidores muy fiel. A diferencia de otras marcas clásicas, Puch se beneficia de haber sido una moto "de pueblo" y "de campo", lo que significa que todavía aparecen unidades olvidadas en pajares y garajes de toda la geografía española.

Precios y Valoración

Los precios han experimentado un ascenso notable en los últimos cinco años, impulsados por la nostalgia de la generación "boomer" y la Generación X.

  • Puch Cobra: Es el modelo más caro. Una Cobra M82 en estado de concurso puede superar fácilmente los 5.000 €. Las versiones MC 75 o TT restauradas suelen moverse entre los 3.000 € y 4.500 €. Unidades para restaurar pero completas no bajan de los 1.500 €.
  • Puch Condor: Mucho más accesibles. Una Condor I o II en buen estado puede encontrarse por 1.200 € - 1.800 €. Las Condor III, por su estética más moderna, suelen estar en un rango similar.
  • Puch Minicross: Los precios varían según la versión. Las primeras "Cascahuevos" son muy valoradas por su rareza, alcanzando los 2.000 €. Las versiones Super o TT son más comunes y se encuentran por 800 € - 1.500 €.
  • Puch Monza/Borrasca: Se pueden encontrar unidades decentes desde 900 €, llegando a los 1.800 € por ejemplares impecables.

Qué revisar antes de comprar

Al enfrentarse a la compra de una Puch clásica, hay puntos críticos que pueden marcar la diferencia entre una buena inversión y un pozo sin fondo de gastos:

  1. Documentación: Es el punto más delicado en España. Muchos ciclomotores antiguos nunca se matricularon con la placa amarilla actual o carecen de papeles. Rehabilitar una moto sin documentos es un proceso largo y costoso (a menudo requiere matricularla como Vehículo Histórico). Priorice siempre unidades con matrícula amarilla y papeles al día.
  2. Originalidad del motor: Era muy común "trucar" estas motos. Busque el carburador original (generalmente Bing o Dell'Orto de la época) y verifique que el cilindro no haya sido sustituido por uno de mayor cilindrada si busca originalidad estricta.
  3. Estado del chasis: En los modelos de campo (Cobra, Condor, Minicross), revise las soldaduras del chasis, especialmente cerca de la pipa de dirección y los anclajes del motor. El uso intensivo en campo solía pasar factura.
  4. Depósito de combustible: Los depósitos metálicos de las primeras Minicross y Cobras suelen presentar óxido interno. Los de fibra o plástico de modelos posteriores pueden estar degradados por la gasolina moderna.
  5. Recambios: Afortunadamente, existe un mercado de recambio nuevo (reproducciones) y usado muy amplio en España. Tiendas especializadas y ferias como ClassicAuto Madrid o Retro Málaga son puntos de encuentro clave.

Experiencia de Conducción

Conducir una Puch es realizar un viaje sensorial a una época donde la mecánica era pura y directa. No hay ayudas electrónicas, no hay inyección, solo tú, el cable del acelerador y el característico sonido metálico del escape de dos tiempos.

Cuando arrancas una Puch Cobra, lo primero que te invade es el olor a mezcla de aceite y gasolina. El arranque a patada requiere decisión, pero una vez que el motor cobra vida, el ralentí es una melodía irregular que promete emociones fuertes. Al meter primera y soltar el embrague, notas la ligereza del conjunto. La Cobra es una moto nerviosa; le gusta ir alta de vueltas. Cuando el motor entra en su zona buena, la entrega de potencia es inmediata y te obliga a trabajar con el cambio de seis marchas para mantener el ritmo. Es una conducción física, exigente pero increíblemente gratificante.

Por otro lado, la Puch Condor ofrece una experiencia más relajada pero igualmente divertida. Su postura de conducción es erguida y natural, ideal para explorar caminos vecinales. El motor de 50 cc, aunque modesto en cifras, tiene un par sorprendente que le permite subir cuestas con una dignidad asombrosa. La suspensión, aunque blanda para los estándares modernos, absorbe las irregularidades con una nobleza que te hace entender por qué fue la reina de los pueblos de España. Es la moto perfecta para "ir a por el pan" por el camino más largo posible.

La Puch Monza te transporta a las carreteras secundarias de los 80. Agachado sobre el depósito, con los pies en las estriberas algo retrasadas, te sientes como un piloto de Gran Premio de la época. La dirección es rápida y la moto se siente como una pluma entre las piernas. Cada curva es un desafío para no perder inercia, manteniendo el motor siempre en el punto justo de revoluciones.

En todos los modelos, hay un denominador común: la honestidad. La moto te transmite exactamente lo que está pasando bajo las ruedas. Los frenos de tambor requieren anticipación y fuerza, recordándote que aquí el piloto es quien manda, no un chip de silicio. Es una conducción que te conecta con el entorno de una manera que las motos modernas, tan filtradas, a menudo olvidan.

Diseño y Estética

El diseño de las Puch españolas es un reflejo de su tiempo: funcional, agresivo y con una personalidad arrolladora. No buscaban la elegancia refinada de las motos italianas, sino una imagen de robustez y eficacia que calara en el público joven.

El Amarillo Cobra

Si hay un color que define a Puch en España, es el amarillo. La Puch Cobra MC 75 y sus sucesoras hicieron de este color su seña de identidad. Combinado con el chasis negro y los detalles en rojo o azul, creaba una estética de competición que hacía que cualquier adolescente se sintiera un piloto oficial. El diseño del depósito, estrecho y alargado, permitía una movilidad total en conducción de campo, una característica heredada directamente de las motos de Gran Premio de Todo Terreno.

La "Cascahuevos" y la evolución del diseño

La Puch Minicross de primera generación es famosa por su depósito de combustible. Su forma redondeada y prominente en la parte superior le valió el apodo de "Cascahuevos", un ejemplo de cómo el ingenio popular bautiza los hitos del diseño industrial. Con el tiempo, las líneas se volvieron más angulosas. La Condor III representó el paso a la modernidad, con plásticos que cubrían parte del chasis y el motor, siguiendo la tendencia de las motos de enduro de mediados de los 80.

Detalles que marcan la diferencia

  • Los escapes: En los modelos de campo, el escape por arriba, protegido por una rejilla para evitar quemaduras, era un símbolo de estatus. Ver ese tubo salir por el lateral de la moto era sinónimo de potencia.
  • Los guardabarros: Altos, de plástico flexible y a menudo en colores contrastados, definían la silueta "off-road" que tanto éxito tuvo en España.
  • El emblema: El logotipo circular dividido en cuatro cuadrantes verdes y blancos es uno de los más reconocibles del mundo del motor. En España, a menudo iba acompañado de la palabra "Avello" en las tapas laterales o el motor, un orgullo de fabricación nacional.

La estética de Puch no ha envejecido; se ha convertido en retro-cool. Hoy en día, ver una Monza con su carenado cuadrado o una Cobra con su depósito amarillo brillante atrae más miradas en una concentración que muchas superdeportivas modernas. Es un diseño que habla de una época de optimismo y libertad.

Cultura y Competición en España

Puch no habría sido lo mismo en España sin el impulso de la competición. La marca entendió perfectamente que para vender motos a los jóvenes, había que ganar los domingos.

El fenómeno Jordi Monjonell

El nombre de Jordi Monjonell está ligado indisolublemente a Puch. A lomos de una Cobra, Monjonell dominó el panorama del Todo Terreno nacional en la categoría de 75 cc. Sus victorias no solo llenaron las vitrinas de la fábrica de Gijón, sino que validaron la calidad del producto ante miles de potenciales compradores. Ver las fotos de Monjonell saltando con su Cobra amarilla en las revistas de la época (como Motociclismo o Solo Moto) era la mejor campaña de marketing posible.

"Yo tuve una Puch"

Esta frase es casi un mantra en las reuniones de moteros veteranos en España. Puch consiguió algo que pocas marcas logran: convertirse en un rito de iniciación. Para muchos, fue la moto con la que aprendieron a cambiar de marcha, con la que tuvieron su primera caída y con la que descubrieron que el mundo era mucho más grande que su barrio. Esta carga emocional es lo que mantiene vivo el mercado de segunda mano y lo que impulsa a muchos a gastar miles de euros en restaurar una moto que, en su día, costó una fracción de ese precio.

Clubes y Eventos

España cuenta con una red de entusiastas muy activa. El Moto Club Puch España es el referente, organizando quedadas, salidas por campo y prestando asesoramiento técnico a sus socios. Eventos como la "Puchada" anual reúnen a decenas de unidades en un estado de conservación asombroso. Además, en el Museo de la Moto "Made in Spain" en Alcalá de Henares, Puch ocupa un lugar de honor, reconociendo su importancia en la historia industrial del país.

La cultura Puch en España es también la cultura del esfuerzo. Restaurar una de estas motos a menudo implica buscar piezas por mercadillos, contactar con antiguos mecánicos de Avello que aún guardan secretos de puesta a punto y compartir conocimientos en foros especializados. Es una afición que une a abuelos, padres e hijos en torno a un motor de dos tiempos.

Resumen y Conclusión

Las motos Puch representan una era irrepetible de la industria española. Gracias a la alianza entre la tecnología de Graz y la fabricación de Gijón, modelos como la Cobra, la Condor y la Minicross se convirtieron en iconos culturales que trascendieron lo puramente mecánico. Eran máquinas robustas, divertidas y, sobre todo, accesibles, que permitieron a toda una generación descubrir la pasión por las dos ruedas.

Hoy en día, comprar una Puch es mucho más que adquirir una motocicleta clásica; es hacerse con un pedazo de la historia de España. Ya sea que busques la exclusividad y potencia de una Cobra M82, la nostalgia aventurera de una Minicross o la fiabilidad urbana de una Monza, Puch ofrece una experiencia de propiedad única. Con una comunidad de seguidores apasionada, una disponibilidad de recambios razonable y un valor al alza, estas "austro-asturianas" son una apuesta segura tanto para el coleccionista experimentado como para el que desea iniciarse en el mundo de las clásicas.

Puch no fabricaba motos para que duraran para siempre, pero su ingeniería y el cariño de sus propietarios han conseguido que así sea. Si buscas una clásica con alma, carácter y una historia fascinante detrás, la respuesta sigue siendo la misma que hace cuarenta años: Puch.