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Comprar moto Gilera
Desde 1909, Gilera ha forjado una leyenda en Arcore basada en récords de velocidad y títulos mundiales. La marca italiana, superviviente de guerras y crisis, ofrece hoy a los coleccionistas máquinas con alma de competición que representan la esencia pura del motociclismo clásico europeo.
Zoekresultaten

1968 | Gilera G50
Scooter deportivo de finales de los años 60

1989 | Gilera 125 SP01
Gilera 125 SP01

1963 | Gilera B300
B 300 extra

1983 | Gilera 125 GR-1
Gilera 125 GR 1

1980 | Gilera 125 TG-3
Gilera 125 TG 3

1979 | Gilera 125 TG-1
Gilera 125 TG 2

1978 | Gilera 125 TG-1
Gilera 125 TG 1

1956 | Gilera 175 Sport
Gilera 175 SUPER SPORT DERIVATA CORSA

1981 | Gilera 125 C2 Competizione
Gilera 125 C1 COMPETIZIONE

1986 | Gilera Dakota 350
Gilera DAKOTA 350 "RAT BIKE"

1971 | Gilera 150 Autostrada
Gilera 150 5V AUTOSTRADA

1962 | Gilera Giubileo 125
Gilera 124 6 GIORNI SPECIAL

1956 | Gilera 150
Gilera 150 ROSSA SUPER

1956 | Gilera 175 Sport
Gilera 175 ROSSO EXTRA

1951 | Gilera 150 Sport
Gilera 150 FORCELLA STAMPATA
Durante más de un siglo, la firma de la pequeña ciudad lombarda de Arcore ha dejado una huella imborrable en la industria italiana de las dos ruedas. Desde su primera creación propia, la VT 317 de 1909, pasando por las legendarias máquinas de carreras de cuatro cilindros de los años 50, hasta los característicos modelos monocilíndricos de la posguerra: Gilera es sinónimo de innovación técnica, hambre de competición y un diseño italiano inconfundible. La marca ha habitado las cumbres del Olimpo del motor y ha atravesado profundas crisis económicas, persistiendo hasta hoy como una joya dentro del Grupo Piaggio. Para el entusiasta español, Gilera representa no solo la sofisticación técnica, sino también una conexión emocional con una era donde la mecánica era arte y la velocidad, una religión.
Historia de Gilera
Giuseppe Gilera fundó su manufactura de motocicletas en Milán en 1909, tras haber aprendido el oficio en talleres de renombre como Bianchi y Moto Reve. Su primera creación, la VT 317, utilizaba un motor monocilíndrico de desarrollo propio con 7 CV montado sobre un cuadro de bicicleta reforzado. Ya en su primer año de vida, Gilera logró la victoria en una carrera de montaña, sentando las bases de lo que sería una obsesión por el rendimiento. En 1911, puso en marcha un modesto equipo de competición que comenzó a cosechar éxitos en eventos regionales, consolidando la marca en el norte de Italia.
En la década de 1920, surgieron modelos que hoy son piezas de museo, como la 3,5 HP Turismo (1920) y la VLSS (1925). Sin embargo, el gran salto técnico ocurrió en 1923, cuando Gilera presentó un motor de cuatro cilindros con 28 CV, una auténtica sensación para la época que situó a la marca a la vanguardia de la ingeniería mundial. Los modelos VT y VL de los años 30 terminaron de cimentar su reputación como fabricante innovador y fiable.
El año 1934 marcó un punto de inflexión cuando Giuseppe Gilera adquirió los derechos del proyecto de motocicleta de la fábrica de aviones CNA y contrató al ingeniero y piloto Piero Taruffi. Bajo la dirección de Taruffi, el proyecto evolucionó hacia la espectacular Rondine, una máquina de cuatro cilindros totalmente carenada que, entre 1935 y 1937, estableció un récord mundial de velocidad de 244 km/h. Este hito no solo fue un logro técnico, sino una declaración de intenciones frente a las marcas británicas y alemanas.
Tras el paréntesis de la Segunda Guerra Mundial, Gilera emergió con una fuerza renovada para dominar la categoría reina del motociclismo. Debido a la prohibición de los sistemas de sobrealimentación en las carreras, Giuseppe Gilera tuvo que rediseñar sus motores por completo. La Gilera 500 de cuatro cilindros se convirtió en la reina absoluta, logrando seis títulos mundiales entre 1950 y 1957 en la clase de 500cc. Pilotos legendarios como Umberto Masetti (1950, 1952), Geoff Duke (1953, 1954, 1955) y Libero Liberati (1957) sumaron un total de 44 victorias en Grandes Premios. Estas máquinas de cuatro tiempos, que entregaban inicialmente 80 CV y más tarde 88 CV a 11.000 rpm con un peso de solo 120 kg, eran consideradas obras maestras de la ingeniería. En 1957, Bob McIntyre hizo historia al ser el primer piloto en superar la barrera de las 100 mph en el exigente Tourist Trophy de la Isla de Man a lomos de una Gilera.
En los años 70, al igual que muchos fabricantes europeos, Gilera sufrió la presión masiva de la competencia japonesa. La salvación llegó a principios de los 80 con la adquisición por parte del Grupo Piaggio. Bajo esta nueva dirección, la marca intentó recuperar su gloria con lanzamientos como la reedición de la clásica Saturno 500 (1989), que aunque tuvo una acogida discreta en Europa, batió récords de ventas en Japón. En décadas posteriores, Gilera se especializó en máquinas de Supermoto y, a partir de los años 2000, se centró en el desarrollo de scooters deportivos de altas prestaciones, manteniendo vivo el espíritu dinámico de Arcore en el tráfico urbano moderno.
Aspectos Destacados de Gilera
Gilera 500 Cuatro Cilindros (1950–1957): La máquina de carreras que definió una era. Con doble árbol de levas en cabeza, cuatro carburadores, encendido por magneto Lucas y un cárter de aceite revolucionariamente bajo, estaba décadas por delante de su tiempo. Sus 88 CV para solo 120 kg de peso ofrecen una relación potencia-peso que incluso las máquinas modernas deben respetar. Es, sin duda, el "Santo Grial" para cualquier coleccionista de la marca.
Gilera Saturno 500 (1946–1959, reedición 1989): La Gilera de carretera más famosa de la posguerra. Su motor monocilíndrico OHV de 499 cc, con una característica suspensión trasera de muelles horizontales y amortiguadores de fricción, entregaba unos 44 CV en sus versiones más potentes. Su diseño con cilindro vertical y culata atornillada facilitaba enormemente el mantenimiento. Fabricada en serie hasta 1959, la Saturno fue apodada la "Gold Star italiana". La versión de 1989, con 492 cc y caja de cambios de cinco velocidades, es hoy una pieza de culto muy buscada por su estética neo-retro.
Gilera Arcore 5V (1972–1979): Llamada así en honor a la sede de la empresa, la Arcore fue una deportiva monocilíndrica de cuatro tiempos disponible en 125 cc y 150 cc. La versión de 125 cc fue un éxito de ventas masivo en Italia y España, ya que permitía a los jóvenes acceder a una máquina con pedigrí de carreras. Su motor inclinado hacia adelante y su chasis ligero la convertían en una moto extremadamente ágil y divertida.
Gilera 124 Regolarità (años 30): Una de las pioneras en las pruebas de regularidad (el antecesor del enduro moderno). Su robusto motor monocilíndrico de cinco válvulas era una demostración temprana de la capacidad de Gilera para construir máquinas capaces de soportar las condiciones más duras sin perder competitividad.
Gilera Giubileo 125 (años 60): Una monocilíndrica compacta de cuatro tiempos con un diseño italiano exquisito. Fue la elección predilecta de aquellos que buscaban una moto para el uso diario que no renunciara a una apariencia deportiva y elegante. Su fiabilidad mecánica la convirtió en un pilar de la marca durante una década.
Gilera XRT 600 (finales de los 80): Una trail inspirada en el París-Dakar con motor monocilíndrico DOHC de 554 cc (41 CV), refrigeración líquida y frenos de disco en ambos ejes. Con un peso en seco de 190 kg, era una máquina robusta diseñada para largas distancias y aventuras fuera del asfalto, compitiendo directamente con las grandes monocilíndricas japonesas de la época.
Gilera Nordwest 600 (1991–1993): Considerada por muchos como la primera "Supermotard" de producción en serie. Combinaba el motor de la XRT con llantas de aleación de 17 pulgadas, frenos de alto rendimiento y una estética agresiva. En España, la Nordwest goza de un estatus de culto entre los aficionados a las carreteras de curvas por su comportamiento dinámico excepcional.
Datos Técnicos de modelos seleccionados
Panorama del Mercado y Consejos de Compra
El mercado español de Gilera es vibrante pero requiere un ojo experto. A diferencia de otros mercados europeos, en España existe una gran afición por los modelos de pequeña y mediana cilindrada de los años 70 y 80, así como por las innovadoras máquinas de los 90.
Rangos de precios por modelo y estado
Gilera Saturno 500 (1946–1959):
Las unidades bien conservadas o restauradas profesionalmente alcanzan precios de entre 10.000 € y 20.000 €. En subastas recientes en el sur de Europa, modelos de los años 50 en estado de concurso han superado los 15.000 €. Las versiones especiales como la "Sport" o la "Competizione" pueden cotizar significativamente más alto. Es crucial verificar la coincidencia de números (matching numbers) y la originalidad de los componentes de la suspensión, ya que los amortiguadores de fricción originales son difíciles de encontrar.
Gilera Saturno 500 (Reedición 1989):
Esta joya neo-clásica se mueve en un rango de 6.000 € a 11.000 €. Dado que muchas fueron exportadas originalmente a Japón, las unidades con especificación europea y pocos kilómetros son raras y muy valoradas. En España, suelen aparecer unidades procedentes de colecciones privadas con precios que rondan los 8.500 €.
Gilera 500 Cuatro Cilindros (Máquinas de carreras):
Las máquinas originales de Gran Premio son prácticamente inalcanzables y suelen cambiar de manos en ventas privadas de siete cifras. Sin embargo, las réplicas de alta calidad y las "re-creaciones" para exhibición se han subastado recientemente por valores entre 70.000 € y 95.000 €. Son piezas destinadas a museos o colecciones de altísimo nivel.
Gilera Arcore 125/150 (1972–1979):
Son la puerta de entrada ideal al mundo Gilera. Los precios oscilan entre los 1.500 € y los 3.500 €. En el mercado español, es posible encontrar unidades para restaurar por menos de 1.000 €, pero el coste de las piezas originales puede hacer que la inversión no sea rentable frente a una unidad ya terminada. Se valoran especialmente las unidades con matrícula original de la época.
Gilera Nordwest 600:
Un valor al alza. Las unidades en buen estado se encuentran entre los 3.000 € y 5.500 €. Es fundamental revisar el estado de la correa de distribución (que debe cambiarse cada dos años independientemente del kilometraje) y el sistema eléctrico, que puede ser caprichoso.
Gilera Runner 125/180 2T:
Aunque es un scooter, su motor de dos tiempos lo ha convertido en un objeto de deseo para coleccionistas jóvenes. Unidades impecables de la 180 FXR pueden alcanzar los 3.000 € - 4.500 €, especialmente si conservan la pintura original y no han sido modificadas para competición.
Perfiles de comprador
- El Historiador y Gran Coleccionista: Busca la Saturno 500 de los años 50 o réplicas de las tetracilíndricas. Valora la documentación histórica y la pátina original por encima de todo.
- El Entusiasta del Diseño Italiano: Se decanta por la Saturno de 1989 o la Giubileo 125. Busca una estética impecable para lucir en eventos de clásicas y salidas dominicales.
- El Piloto de "Old School": Su objetivo es la Nordwest 600. Quiere una moto que todavía sea capaz de dar satisfacciones dinámicas en puertos de montaña, valorando las mejoras en frenos y suspensiones.
- El Joven Nostálgico: Busca las Runner de dos tiempos o las Arcore 125. Es un perfil que está entrando en el coleccionismo y busca máquinas que marcaron su adolescencia.
Características de la marca y consejos técnicos
- Simplicidad mecánica: Los modelos monocilíndricos son, por lo general, fáciles de mantener. Sin embargo, requieren herramientas específicas para ciertas operaciones en el motor.
- Calidad de fabricación: La calidad varía según la época. Las máquinas de los años 50 son robustas y están construidas con materiales nobles. Los modelos de finales de los 70 y principios de los 80 pueden presentar debilidades en los acabados plásticos y en la instalación eléctrica (conectores que se sulfatan, cables con aislamiento pobre).
- Disponibilidad de recambios: Para la Saturno y la Arcore existe una comunidad muy activa, principalmente en Italia, que suministra piezas de reproducción. Para modelos más raros como la XRT o la Nordwest, encontrar plásticos originales en buen estado es el mayor desafío.
- Puntos críticos de inspección: En las monocilíndricas de los 90 (motor Bi-4), la bomba de agua y la correa de distribución son vitales. En las clásicas de los 50, hay que prestar atención a posibles grietas en el chasis cerca de los soportes del motor y al estado de los depósitos de combustible, propensos a la corrosión interna.
Tendencias del mercado
- La Saturno 500 de los años 50 sigue siendo uno de los clásicos italianos más estables y deseados, con una revalorización constante anual del 3-5%.
- Existe un interés creciente por las Supermotard clásicas como la Nordwest, impulsado por compradores que buscan diversión real además de inversión.
- Las motos de pequeña cilindrada (125 cc) están ganando tracción en España debido a la facilidad de uso con el carnet de coche, lo que mantiene los precios de las Arcore y Giubileo muy firmes.
Comportamiento y Sensaciones de Conducción
Gilera Saturno 500: Conducir una Saturno es realizar un viaje en el tiempo a la Italia de la posguerra. El gran monocilíndrico vertical emite unas vibraciones que se sienten en todo el cuerpo, recordándote que estás al mando de una máquina con carácter. El cambio de cuatro marchas requiere decisión y un ritmo pausado; no es una moto para las prisas. La suspensión de muelles horizontales ofrece un tacto seco pero comunicativo, permitiéndote sentir cada irregularidad del asfalto. El sonido es su mejor carta de presentación: un petardeo rítmico y profundo que se transforma en un rugido metálico cuando abres gas a fondo en una carretera abierta.
Gilera 500 Cuatro Cilindros: Reservada para circuitos y eventos de exhibición, es una experiencia sensorial abrumadora. La entrega de potencia es sorprendentemente puntiaguda para una máquina de su época, y el aullido de sus cuatro escapes es algo que todo aficionado debería escuchar al menos una vez en la vida. Su ligereza la hace increíblemente ágil, pero requiere manos expertas para gestionar unos frenos de tambor que, aunque excelentes en su día, exigen mucha anticipación hoy.
Gilera Arcore 5V: Es la definición de la ligereza italiana. Es una moto que se maneja casi con el pensamiento. Su motor de 125 cc no te pegará al asiento, pero sube de vueltas con alegría y te permite mantener cruceros dignos en carreteras secundarias. Es la escuela perfecta para aprender a trazar, ya que te obliga a mantener el impulso y a usar el cambio de cinco marchas con precisión para no caer de la zona buena del cuentavueltas.
Gilera Nordwest 600: Aquí la diversión cambia de registro. Es una moto agresiva, con un motor que empuja con fuerza desde abajo y una parte ciclo que invita a inclinar sin miedo. La posición de conducción erguida te da un control total, y la potencia de frenado es sorprendentemente moderna. Es, posiblemente, la Gilera más utilizable en el mundo real hoy en día si lo que buscas es adrenalina en tramos revirados.
Gilera XRT 600: Una trotamundos con modales rudos pero efectivos. Su suspensión de largo recorrido absorbe todo lo que le eches, y el motor monocilíndrico tiene ese par motor característico que te saca de cualquier apuro en pistas de tierra. En carretera, es una moto cómoda para viajar a ritmos legales, con una protección aerodinámica decente para su época.
Diseño y Filosofía
Filosofía de diseño: Giuseppe Gilera siempre creyó que una moto debía ser, ante todo, una herramienta de precisión. Esta filosofía de excelencia técnica se traduce en diseños donde la función dicta la forma, pero con ese toque de elegancia innato de los productos lombardos. El motor vertical de la Saturno, con sus muelles de válvula a la vista en los modelos más antiguos y sus tapas de balancines pulidas, es una declaración de honestidad mecánica.
En las máquinas de Gran Premio, el diseño era puramente aerodinámico. Los carenados "tipo delfín" de los años 50 no solo buscaban reducir la resistencia al aire, sino también proporcionar estabilidad a altas velocidades. Cada curva de la carrocería estaba pensada para que el piloto pudiera acoplarse y arañar unos kilómetros por hora extra en las rectas de Monza o Spa.
La era de los 70 y 80 trajo un diseño más pragmático y juvenil. Las líneas de la Arcore son limpias y funcionales, con depósitos de formas cuadradas que reflejaban la moda de la época. Sin embargo, Gilera nunca cayó en el exceso de ornamentación, manteniendo siempre una silueta esbelta y deportiva.
Con la Nordwest y la XRT, Gilera demostró que podía ser vanguardista. El uso de colores vibrantes, gráficos atrevidos y la integración de componentes de alta gama (como horquillas invertidas y frenos Brembo) posicionaron a la marca como un referente de estilo para la nueva generación de motoristas de los 90.
Público objetivo
- La Saturno de los 50: Para el caballero que aprecia la historia y la ingeniería clásica. Alguien que disfruta tanto de la conducción como del mantenimiento y la contemplación de una pieza mecánica perfecta.
- Las Deportivas de 125 cc: Para el coleccionista que busca nostalgia o para el urbanita que quiere distinguirse con una clásica con clase y fácil de manejar.
- La Nordwest / XRT: Para el motorista activo que no quiere que su clásica sea solo un objeto estático, sino una compañera de aventuras y curvas.
Otros: Competición y Legado Cultural
La era dorada del Mundial: Entre 1950 y 1957, Gilera fue el estándar por el cual se medían todos los demás en la categoría de 500cc. Su dominio fue tan absoluto que, cuando la marca decidió retirarse oficialmente en 1957, lo hizo alegando que ya no tenía competencia real que justificara los costes de desarrollo. Gran parte de esa tecnología de cuatro cilindros sirvió de base para que MV Agusta continuara la hegemonía italiana en las décadas siguientes.
Héroes nacionales: Pilotos como Geoff Duke y Libero Liberati se convirtieron en iconos. Duke, el británico con modales de caballero, aportó una precisión técnica y un estilo de conducción que revolucionaron el paddock. Liberati, por su parte, representaba la pasión mediterránea pura. Su rivalidad con marcas como Norton y Moto Guzzi es la materia de la que están hechas las leyendas del motociclismo.
El hito de las 100 mph: La hazaña de Bob McIntyre en el TT de la Isla de Man de 1957 no fue solo un récord de velocidad; fue una demostración de la fiabilidad y el rendimiento de Gilera en el circuito más peligroso del mundo. Superar las 100 mph de media en el Mountain Course fue un logro que puso a Gilera en los titulares de la prensa generalista de todo el mundo.
Impacto en España: Aunque Gilera es una marca italiana, su influencia en España fue notable durante los años 70 y 80. Muchos aficionados españoles crecieron deseando las pequeñas Gilera que veían en las revistas especializadas, y la marca siempre ha gozado de un respeto especial en los circuitos de clásicas de nuestro país, como el Jarama o Montjuïc.
Resumen
Gilera no es solo una marca de motocicletas; es un capítulo fundamental de la historia del motor. Sus máquinas de cuatro cilindros dominaron el mundo y establecieron estándares técnicos que todavía hoy causan asombro. La Saturno 500 sigue siendo el epítome del motociclismo italiano para puristas, una máquina donde la mecánica, el sonido y las sensaciones priman sobre cualquier concesión al confort moderno.
Modelos como la Arcore y la Giubileo ofrecen una puerta de entrada asequible y elegante a la cultura de las dos ruedas italiana, mientras que la Nordwest 600 se mantiene como una opción audaz y divertida para quienes buscan una clásica con un comportamiento dinámico sorprendente.
Comprar una Gilera hoy no es adquirir un producto de masas; es hacerse con una pieza de ingeniería de Arcore, con su carácter, sus particularidades y un alma que las motos modernas a menudo no logran replicar. Ya sea por inversión, por nostalgia o por el puro placer de conducir, Gilera ofrece una experiencia única que sigue cautivando a los entusiastas españoles década tras década. Las cotizaciones de los modelos más emblemáticos siguen una tendencia alcista, confirmando que el legado de Giuseppe Gilera está más vivo que nunca en el mercado de clásicos.













