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Comprar Motocicleta Kawasaki
Desde 1960, Kawasaki ha fabricado motocicletas que desafían los límites de la ingeniería. De la revolucionaria Z1 900 a las indomables tricilíndricas de dos tiempos y la saga Ninja, la marca japonesa ha definido el concepto de altas prestaciones para generaciones de motoristas.
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1971 | Kawasaki H1 500 Mach III
Kawasaki 500 MACH III


1990 | Kawasaki ZX-R 400
H1 Version - RARE FIRST SERIE !!

1974 | Kawasaki 900 Z1
Kawasaki Z1 900 SUPER

1990 | Kawasaki ZX-R 400
Kawasaki ZX 400 H

1996 | Kawasaki Ninja 750 ZX-7R
Kawasaki ZX-7R

1993 | Kawasaki ZX-R 750 J/R
Kawasaki ZXR 750 R (M1)

1986 | Kawasaki KX 250
Kawasaki KX 250

1985 | Kawasaki GPZ 600 R
Kawasaki GPZ 600 R

1976 | Kawasaki Z 400
Kawasaki K4 KZ 400

1976 | Kawasaki H1 500 Mach III
Kawasaki H1 500 MACH III

1975 | Kawasaki Z 400
Kawasaki KZ 400

1975 | Kawasaki H1 500 Mach III
Kawasaki H1 500 MACH III

1973 | Kawasaki H1 500 Mach III
Kawasaki H1 500 MACH III

Historia y Legado
Kawasaki Heavy Industries es uno de los pilares de la industria japonesa. Fundada en 1896 por Shozo Kawasaki, la corporación comenzó construyendo barcos para la marina imperial, locomotoras y motores de aviación. Su entrada en el mundo de las dos ruedas se produjo en 1960 tras la adquisición de Meguro, un fabricante en dificultades que era el único en Japón con capacidad para producir máquinas de más de 500 cc.
La primera motocicleta desarrollada íntegramente por Kawasaki fue la B8 125 cc en 1961, una modesta máquina de dos tiempos. Sin embargo, el verdadero punto de inflexión llegó en 1966 con la W1 650, una bicilíndrica de cuatro tiempos y 50 CV inspirada en las máquinas británicas como la BSA A10. Con la 250 A1 Samurai (1967), Kawasaki introdujo un motor de dos cilindros y dos tiempos con 31 CV, estableciendo las bases de su reputación como fabricante de motos rápidas y sin concesiones.
A finales de la década de 1960, Kawasaki se consolidó en la cima mundial. La 500 H1 Mach III (1969), con su motor tricilíndrico de dos tiempos y 60 CV, hizo historia: cubría el cuarto de milla en 13 segundos con una aceleración brutal. Su chasis, que sufría para contener tanta potencia a altas velocidades, le valió el apodo de "The Widowmaker" (la hacedora de viudas). A pesar de su peligrosidad, la fascinación por este modelo sigue intacta entre los coleccionistas españoles.
En 1972 llegó el golpe definitivo: la Z1 900. Con su motor de cuatro cilindros DOHC de 903 cc y 82 CV, estableció nuevos estándares. Fue la motocicleta de serie más rápida del mundo y elegida "Moto del Año" durante cuatro años consecutivos. Se fabricaron unas 85.000 unidades de la serie Z hasta 1977. La Z1 fue el molde para la legendaria familia Z: Z1-A, Z1-B, KZ900, Z1000 y Z1-R. Cada generación refinó el concepto del motor de cuatro cilindros refrigerado por aire.
En 1983, Kawasaki redefinió las motos deportivas con la GPZ900R, conocida internamente como "Ninja". Fue la primera con motor de 16 válvulas refrigerado por líquido, chasis de acero de alta resistencia y una velocidad máxima de 247 km/h. Dominó el Isle of Man TT y se convirtió en un icono cultural gracias a la película "Top Gun". Permaneció en producción durante 19 años, más que sus dos sucesoras juntas. Con la GPZ comenzó la línea Ninja, que sigue siendo un éxito hoy en día.
Otros hitos incluyen la Z1300 (1979), un monstruo de seis cilindros y 1.300 cc que entregaba 120 CV. La serie ZX marcó el ritmo en la competición desde 1984, mientras que la gama KLR conquistó el mercado del enduro. En los años 90, la Zephyr revitalizó el segmento de las motos "naked" con un estilo retro que obligó a otros fabricantes a seguir sus pasos.
Aspectos Destacados y Características
Las motocicletas Kawasaki se distinguen por su enfoque absoluto en el rendimiento. La Z1 900 fue el primer motor de cuatro cilindros DOHC en la clase de 900 cc, superando claramente a la Honda CB750. Su motor es considerado uno de los más fiables de los años 70.
Las tricilíndricas de dos tiempos (H1 500, H2 750) forjaron la imagen de Kawasaki como fabricante de máquinas salvajes. La H2 750, con 74 CV entre 1972 y 1975, era una de las motos más rápidas de su época: explosiva en la entrega de potencia y exigente en su manejo.
La GPZ900R revolucionó la construcción de motos deportivas: por primera vez con un motor de cuatro cilindros en línea de 16 válvulas refrigerado por líquido, chasis compacto y carenado integral aerodinámico. Fue la moto que obligó a Honda, Suzuki y Yamaha a replantear sus estrategias.
Serie Ninja: Desde 1984, "Ninja" representa el segmento más deportivo de Kawasaki. Desde la Ninja 250R de iniciación hasta la Ninja ZX-10R con más de 200 CV, la línea cubre todas las categorías de superdeportivas.
Serie Z como clásicos Naked: Las Zephyr 550, 750 y 1100 (desde 1990) impulsaron la tendencia retro, una tradición que continúa hoy con modelos como la Z900RS, muy popular en el mercado español por su estética inspirada en la Z1 original.
Innovaciones técnicas: Kawasaki lanzó en 1979 la KZ440LTD, la primera motocicleta japonesa de serie con transmisión por correa. La Z400FX (1979) fue el primer motor de cuatro cilindros DOHC refrigerado por aire de su categoría.
Datos Técnicos
A continuación, presentamos las especificaciones de tres modelos fundamentales para cualquier coleccionista:
Kawasaki Z1 900 (1972-1973)
Kawasaki H1 500 Mach III (1969-1975)
Kawasaki GPZ900R Ninja (1984-2003)
Panorama del Mercado y Consejos de Compra
El mercado de Kawasaki clásicas en España ha experimentado un crecimiento notable en los últimos años. Los coleccionistas españoles valoran especialmente las unidades originales y aquellas con historial de mantenimiento documentado.
Z1 900 (1972-1973): Es el "Santo Grial". Las unidades del primer año de producción (números de chasis Z1F-00001 a Z1F-19999) son las más buscadas. En el mercado europeo, los precios para ejemplares en estado excelente oscilan entre los 30.000 € y 45.000 €. Unidades en estado de concurso pueden superar estas cifras. En España, encontrar una Z1 nacional es extremadamente difícil, por lo que muchas proceden de importación (EE. UU. o resto de Europa).
Z1-A, Z1-B, KZ900 (1974-1977): Más comunes y asequibles. Los precios para unidades en buen estado se sitúan entre los 12.000 € y 22.000 €. Son una excelente opción para quienes buscan la estética Z sin el desembolso de una Z1 pura.
H1 500 y H2 750 Mach IV: Las tricilíndricas de dos tiempos tienen un mercado muy específico. Una H1 en buen estado puede costar entre 9.000 € y 18.000 €, mientras que la H2 750 suele situarse en la parte alta de ese rango, llegando a los 20.000 € si la restauración es de primer nivel.
GPZ900R Ninja (1984-2003): Las primeras versiones A1/A2 (1984-1986) están subiendo de valor rápidamente. Un ejemplar bien conservado puede encontrarse entre los 6.000 € y 12.000 €. Las versiones posteriores a 1990 son más económicas, situándose entre los 3.500 € y 6.500 €, y son máquinas muy utilizables hoy en día.
Z1300 (1979-1983): La seis cilindros es una rareza. Su complejidad mecánica hace que el estado de conservación sea crítico. Los precios varían entre los 7.000 € y 15.000 €.
¿En qué fijarse al comprar?
- Verificación del número de chasis: Es vital para confirmar que se trata de una Z1 auténtica y no de una KZ900 modificada. Los números deben coincidir con los rangos de producción oficiales.
- Originalidad de componentes: El sistema de escape original (4 en 4 para las Z) es extremadamente caro y difícil de encontrar. Si la moto lleva escapes de reproducción, el valor disminuye. Lo mismo ocurre con los relojes, el depósito y las tapas laterales.
- Estado del motor en las Z: Comprobar el desgaste de la cadena de distribución y el ajuste de válvulas. Las fugas de aceite en las tapas del cigüeñal son comunes pero reparables.
- Tricilíndricas (H1, H2): El riesgo de gripaje es real si no se ha usado la mezcla de aceite adecuada. Es fundamental revisar el estado de los escapes, ya que tienden a la corrosión interna.
- GPZ900R: El sistema de refrigeración debe estar impecable. Los carburadores suelen requerir una limpieza profunda si la moto ha estado parada mucho tiempo.
- Electricidad: Las Kawasaki antiguas pueden tener cableados degradados. Revisar los conectores en busca de corrosión es un paso obligado.
- Disponibilidad de recambios: Para las series Z1/Z900 es excelente gracias a especialistas internacionales. Para los modelos H es algo más compleja, pero existen proveedores dedicados.
Perfiles de comprador:
- Coleccionista puro: Busca la Z1 de los primeros años con "matching numbers" y pintura original.
- Entusiasta del rendimiento: Se decanta por las H1/H2 por la experiencia sensorial única de los dos tiempos.
- Inversor joven: Apuesta por las primeras Ninja GPZ900R, que tienen un gran potencial de revalorización.
Experiencia de Conducción y Rendimiento
Z1 900: Conducir una Z1 hoy en día sigue siendo una experiencia sorprendente. El motor de cuatro cilindros es refinado, sube de vueltas con alegría hasta las 9.000 rpm y ofrece un par motor generoso desde abajo. La aceleración sigue siendo respetable incluso para los estándares modernos. El chasis, aunque avanzado para su época, se siente blando comparado con una moto actual. Los frenos de disco delanteros requieren fuerza en la maneta pero cumplen su función. La posición de conducción es erguida y cómoda, permitiendo rutas largas sin fatiga. El peso de 230 kg se nota en parado, pero desaparece una vez en marcha. Su único punto débil: a altas velocidades, el chasis puede volverse algo nervioso.
H1 500 Mach III: La "Widowmaker" hace honor a su nombre. El motor tricilíndrico de dos tiempos entrega su potencia de forma súbita a partir de las 6.000 rpm. La rueda delantera tiende a levantarse y el piloto debe estar muy atento. La aceleración es brutal; en 1969, sus 13 segundos en el cuarto de milla eran de otro planeta. Sin embargo, el chasis no está a la altura del motor: a más de 160 km/h, la moto puede empezar a oscilar. Los frenos son justos para la velocidad que alcanza, aunque su ligereza (174 kg) la hace muy ágil. No es una moto para principiantes, sino un chute de adrenalina para expertos.
GPZ900R Ninja: La Ninja se siente increíblemente moderna a pesar de tener cuatro décadas. El motor refrigerado por líquido es suave como la seda y sube hasta las 11.000 rpm con una entrega de potencia lineal. El chasis es rígido y el comportamiento en curva es equilibrado. A pesar de sus 228 kg, se mueve con agilidad. El carenado integral ofrece una protección aerodinámica excelente, lo que la convierte en una gran moto para viajar rápido. Es una máquina polivalente: fiable, veloz y perfectamente capaz de seguir el ritmo en las carreteras españolas actuales.
Z1-R: Es la variante Café Racer de la familia Z. Tiene un chasis más firme que la Z1, una posición de conducción más deportiva y mejores frenos. Su motor de 1.015 cc entrega 90 CV con mucha fuerza. Es una moto diseñada para disfrutar en carreteras secundarias: ruidosa, potente y con mucha personalidad.
En general, las Kawasaki clásicas son máquinas directas y honestas. No perdonan errores de conducción, pero recompensan la precisión. Los motores son robustos, mientras que los chasis marcan claramente sus límites. Conducir una de estas máquinas es dominar la mecánica, y ahí reside su encanto.
Diseño y Filosofía
La filosofía de diseño de Kawasaki en los años 70 era clara: la forma sigue a la función, y la función es la velocidad. La Z1 900 no buscaba una belleza clásica delicada, sino una presencia musculosa y agresiva. Sus proporciones eran perfectas: un depósito ancho, un asiento estrecho y los icónicos cuatro escapes cromados.
El esquema de color Fire Orange / Chocolate Brown (conocido como "Jaffa" en algunos mercados) es el más deseado hoy en día. Representa la era dorada de la marca antes de que el verde se convirtiera en el color corporativo dominante.
Las tricilíndricas de dos tiempos tenían un diseño minimalista y funcional: depósitos estrechos y escapes que gritaban velocidad. Todo en ellas estaba diseñado para el rendimiento puro, sin adornos innecesarios.
La GPZ900R marcó un cambio radical. Fue la primera vez que Kawasaki utilizó un equipo de aerodinámica para diseñar el carenado. Las tomas de aire características y el logotipo "Ninja" con el guerrero japonés se convirtieron en iconos instantáneos.
El color Verde Kawasaki: Aunque hoy es inseparable de la marca, no fue hasta los años 80 cuando se convirtió en el tono predominante. En los 70, la paleta era mucho más variada, con naranjas, marrones, rojos y dorados que definían la estética de la época.
Cultura y Competición
Kawasaki dominó el Isle of Man TT en los años 80 con la GPZ900R. Joey Dunlop ganó en 1985 con una Ninja ligeramente modificada, cimentando la leyenda de fiabilidad y velocidad del modelo.
En el mundo del Superbike, la serie Ninja ZX ha sido una fuerza dominante desde mediados de los 80. Modelos como la ZX-7R y más tarde la ZX-10R han sido protagonistas constantes en los campeonatos mundiales.
Cultura Pop: Es imposible hablar de la GPZ900R sin mencionar "Top Gun" (1986). Tom Cruise interpretando a Maverick sobre su Ninja convirtió a esta moto en un objeto de deseo mundial. En 2022, la marca volvió a aparecer en "Top Gun: Maverick", reforzando su estatus de leyenda cinematográfica.
Escena de Coleccionismo en España: España cuenta con una comunidad muy activa de entusiastas de las motos japonesas clásicas. Eventos como el Classic Madrid o las reuniones de clubes de motos clásicas suelen contar con una nutrida representación de modelos Z y Ninja. La disponibilidad de recambios y la existencia de talleres especializados en restauración de japonesas facilitan la vida al propietario español.
Mercados de exportación: La Z1 se comercializó en Europa como "Super Four". En Japón, debido a las restricciones de cilindrada de la época, se vendió la Z2 de 746 cc, que hoy es una pieza de colección extremadamente rara y valorada en el mercado internacional.
Resumen
Las motocicletas Kawasaki de la era clásica –especialmente la Z1 900, la serie H y la GPZ900R– se encuentran entre las máquinas más influyentes de la historia del motociclismo. La Z1 definió la superbike moderna, las tricilíndricas crearon el mito de la potencia indomable y la Ninja revolucionó el diseño deportivo.
Hoy, estas máquinas son piezas de colección muy codiciadas. La Z1 900 de los primeros años es una inversión sólida que sigue batiendo récords en subastas. Los modelos Z posteriores y la GPZ900R ofrecen una relación calidad-precio excelente y son mucho más utilizables para el día a día o para rutas de fin de semana.
Comprar una Kawasaki clásica no es adquirir una pieza de museo, sino una leyenda viva. Sus motores son robustos y la alegría de conducirlas es inmensa. Lo más importante es realizar una inspección cuidadosa de la originalidad, el óxido y el desgaste del motor. Con la unidad adecuada, se experimenta la historia del motociclismo de forma directa, sin filtros y con un sonido que ninguna moto moderna puede replicar.
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