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Comprar Fendt Clásico

Fendt es sinónimo de innovación agrícola, robustez y una identidad muy marcada que va del legendario Dieselross al avanzado Vario. En Classic Trader puedes encontrar clásicos Fendt raros, muy buscados en España y traídos a menudo desde Alemania.

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Imagen 1/8 de Fendt Dieselross F 17 L (1957)

1957 | Fendt Dieselross F 17 L

1957 | Fendt Dieselross F 17 L

3900 €hace 2 años
DE flag
Privado
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Imagen 1/4 de Fendt Farmer 2 (1957)

1957 | Fendt Farmer 2

Trattore Fendt - Dieselross Farmer 2 - NO RESERVE - 1957

Precio a peticiónhace 2 años
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Vendedor
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Imagen 1/7 de Fendt Favorit 4 (1965)

1965 | Fendt Favorit 4

Fendt - Favorit 4 Allrad Rundhauber 1/1 - 1965

Precio a peticiónhace 3 años
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Imagen 1/7 de Fendt Fix 2 L (1962)

1962 | Fendt Fix 2 L

Fendt - Fix 2 FL120 - 1962

Precio a peticiónhace 3 años
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Imagen 1/9 de Fendt Favorit 2 (1965)

1965 | Fendt Favorit 2

148.500 €hace 4 años
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Imagen 1/9 de Fendt Dieselross F 12 GH (1955)

1955 | Fendt Dieselross F 12 GH

21.850 €hace 5 años
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Historia

La historia de Fendt empieza en 1928 en Marktoberdorf, en el corazón del Allgäu, cuando una pequeña empresa familiar empezó a transformar la mecanización agrícola alemana. Lo que nació como un taller con una idea práctica y local acabó convirtiéndose en una marca de referencia mundial. Para los coleccionistas, Fendt no es solo un fabricante de tractores: es una de las narrativas más sólidas de la historia europea de la agricultura, una marca que pasó de la artesanía rural a la ingeniería de precisión sin perder identidad.

El gran punto de partida llegó en 1930 con el primer Dieselross, un tractor de 6 CV que abrió una nueva etapa para el campo alemán. Aquel nombre, nacido casi como apodo popular, terminó siendo una firma comercial con enorme peso emocional. El Dieselross fue la respuesta a una necesidad real: un tractor compacto, útil y fiable para pequeñas y medianas explotaciones. En los años treinta, cuando la mecanización todavía era una promesa para muchos agricultores, Fendt ya estaba ofreciendo soluciones concretas.

Durante esa primera etapa aparecieron modelos que hoy son auténticos iconos del coleccionismo, como el F 18, el F 22, el F 28 y el F 40. Cada uno representaba una evolución en potencia, fiabilidad y uso cotidiano. El Fendt de preguerra y posguerra no solo ayudó a labrar campos; también acompañó el cambio social de la agricultura europea. Ese valor histórico explica por qué los primeros Dieselross siguen despertando tanto interés entre especialistas, museos y aficionados.

El año 1953 marcó otra gran línea de desarrollo con el Geräteträger, el famoso GT de Fendt. Fue una idea tan original como útil: un tractor pensado para portar aperos en distintas posiciones y maximizar la versatilidad de trabajo. En lugar de ser solo un vehículo de arrastre, el GT se convirtió en una plataforma de trabajo agrícola completa. Esa filosofía de funcionalidad avanzada fue muy alemana, pero su impacto trascendió fronteras.

En 1958 llegó la ff-Reihe, formada por Fix, Farmer y Favorit. Con ella Fendt abandonó definitivamente el nombre Dieselross como denominación de gama y organizó su catálogo en familias más claras. La serie Farmer cubría el rango medio, el Fix el segmento más compacto y el Favorit la parte superior del programa. Este cambio dio a Fendt una estructura comercial mucho más moderna y preparó el camino para su crecimiento durante décadas.

Otra innovación decisiva apareció en 1966 con el Farmer 3S, primer Fendt con Turbomatik, una especie de embrague hidráulico que mejoraba enormemente el arranque y la suavidad de marcha. Para quien conduce un tractor clásico, este detalle importa mucho: el comportamiento mecánico deja de ser brusco y gana en comodidad. En los años sesenta y setenta, Fendt fue afinando esa mezcla entre robustez y tecnología que hoy define su reputación.

La expansión continuó con las Farmer 100, 200 y 300, y con las distintas generaciones del Favorit. Entre 1985 y 1999 Fendt fue número uno en matriculaciones de tractores en Alemania, un dato que demuestra hasta qué punto la marca consiguió conectar con el mercado profesional. No era solo prestigio; era también aceptación práctica, red comercial y confianza de uso.

En 1995, con el Favorit 926 Vario, Fendt presentó un hito que cambió la industria: la transmisión Vario CVT. Fue una revolución en la forma de entender el tractor moderno, una tecnología que posteriormente se convirtió en seña de identidad de la marca. Dos años después, en 1997, AGCO adquirió Fendt, integrando la firma en un grupo internacional sin borrar su personalidad técnica.

La producción del Geräteträger terminó en 2004, cerrando una era muy especial. Para los coleccionistas, ese final tiene valor simbólico: Fendt dejó atrás un concepto de tractor único, y precisamente por eso los GT antiguos se han vuelto tan deseados.

Highlights

Lo que hace especial a Fendt en el mercado clásico es la combinación entre innovación técnica, carácter reconocible y rareza real. No hablamos de tractores genéricos, sino de máquinas que anticiparon soluciones que luego se volvieron estándar. Por eso Fendt atrae tanto a coleccionistas como a aficionados a la ingeniería agrícola.

El primer gran imán es el Dieselross. Su encanto reside en la sencillez bien resuelta. Un Dieselross no pretende parecer moderno; quiere ser honesto, sólido y funcional. Los modelos tempranos, especialmente los de las series F, representan la primera época de la mecanización agrícola alemana. Su estética es elemental, su mecánica directa y su valor histórico enorme. Un Dieselross bien conservado no solo llama la atención en concentraciones; también cuenta una historia de posguerra, esfuerzo y avance técnico.

El segundo gran pilar es el Geräteträger GT. Para muchos coleccionistas, es el Fendt más carismático de todos. Su concepto era extraordinariamente avanzado: el tractor como portador de implementos, con posibilidades de trabajo frontales, centrales y traseras. Eso lo convirtió en una herramienta muy versátil para agricultura, mantenimiento municipal y trabajos especiales. Hoy, precisamente por esa rareza funcional, el GT es uno de los clásicos Fendt más buscados.

La familia Farmer ocupa un lugar intermedio y quizá el más equilibrado para muchos compradores. Los Farmer de los años sesenta, setenta, ochenta y noventa ofrecen una mezcla excelente de uso real y valor coleccionable. Son tractores con carácter, pero también con una red de piezas y conocimientos todavía razonable. Para quien quiere comprar un Fendt clásico y usarlo en una finca, en eventos o en concentración, un Farmer suele ser la puerta de entrada más sensata.

La gama Favorit representa la cima del programa durante décadas. Desde los Favorit tempranos hasta los grandes 500C y 800 de los años noventa, estos modelos muestran cómo Fendt fue subiendo el listón en potencia, transmisión y confort. En el mercado actual, los Favorit más potentes son objetos de deseo para coleccionistas que valoran el salto tecnológico de la agricultura de finales del siglo XX.

En España, Fendt es una marca muy conocida por su presencia en el mercado moderno gracias a la distribución de AGCO. Sin embargo, los clásicos son otra historia: muchos llegaron como importaciones privadas o mediante intermediarios alemanes, por lo que su presencia es mucho más limitada. Esa rareza importa. Un Fendt clásico en Castilla y León, Aragón o Andalucía destaca de inmediato en cualquier concentración de maquinaria antigua.

Los eventos de tractor clásico y las ferias agrícolas españolas han impulsado ese interés. La cultura del campo en España sigue viva, y el tractor antiguo se ve cada vez más como patrimonio industrial, no solo como herramienta. En ese contexto, Fendt encaja muy bien: prestigio, ingeniería y una imagen que conserva valor incluso fuera del uso diario.

Datos Técnicos

Más allá de los números, en un clásico Fendt interesan especialmente tres aspectos: el estado del motor, la originalidad del conjunto y la disponibilidad de documentación. En las series más antiguas, los motores MWM son parte esencial del valor. En las series posteriores, la tecnología de transmisión y los componentes hidráulicos pesan mucho en la evaluación.

Para una compra seria conviene revisar también la compatibilidad con el uso previsto. No es lo mismo adquirir un Dieselross para exposición que un Farmer para trabajos ligeros en finca o para participar en desfiles y encuentros. En España, además, la situación documental puede influir bastante: si el tractor tiene más de 30 años, puede aspirar a la consideración de vehículo histórico, algo que suele implicar requisitos de ITV más flexibles y una gestión más razonable que la de un vehículo agrícola moderno.

Panorama del Mercado

El mercado de Fendt clásico se divide claramente por familias y por nivel de rareza. En la práctica, eso significa que el precio no depende solo del estado, sino también de la serie, de la originalidad y de la facilidad para encontrar piezas.

Dieselross

El Dieselross es la parte más emocional del mercado. Aquí hablamos de tractores que pueden requerir mucha restauración, pero que también ofrecen el mayor valor histórico. Los precios habituales son:

  • Proyecto de restauración: 1.500–4.000 €
  • Buen estado: 4.000–10.000 €
  • Totalmente restaurado: 15.000–25.000 €

Los Dieselross más raros pueden superar esos rangos si conservan elementos originales, documentación antigua o una restauración de gran nivel. Para compradores españoles, importar desde Alemania sigue siendo una vía habitual, especialmente cuando en el mercado local no aparece la configuración deseada.

Geräteträger GT

El GT tiene una posición muy singular y, por ello, muy atractiva:

  • GT básico: 5.000–10.000 €
  • GT en buen estado: 12.000–25.000 €
  • GT raros (GT 380 / GT 395): 25.000–45.000 €

La rareza aumenta de forma notable en versiones menos comunes, en variantes municipales y en unidades con buen historial. En el mercado europeo, y también en España, un GT bien presentado puede convertirse rápidamente en pieza central de una colección.

Farmer

La serie Farmer suele ser la más equilibrada para quien quiere comprar con cabeza:

  • Farmer tempranos de los 60 y 70: 5.000–12.000 €
  • Farmer 100-Serie: 7.000–18.000 €
  • Farmer 200/300-Serie: 15.000–50.000 €

Aquí la horquilla es amplia porque el estado y la especificación cambian mucho el precio. Un Farmer 100 bien conservado puede ser una compra excelente para uso ocasional, mientras que un 200/300 en estado excepcional o con cabina y equipamiento interesantes puede subir bastante.

Favorit

Los Favorit reflejan el salto a la gama alta:

  • Favorit temprano: 8.000–20.000 €
  • Favorit 600-Serie: 10.000–25.000 €
  • Favorit 500C-Serie: 45.000–65.000 €

El mercado internacional presta mucha atención a estos tractores, sobre todo a las unidades finales de los años noventa. El Favorit 824 Turboshift vendido por 64.705 € en Cheffins en 2025 es una prueba clara de que la demanda por Fendt de alto nivel sigue fuerte en Europa.

En España, el contexto de compra está influido por tres factores. Primero, la menor oferta local de unidades clásicas importadas. Segundo, el gusto creciente por las concentraciones y ferias de maquinaria agrícola antigua. Y tercero, el valor de un tractor que pueda documentarse como histórico y, por tanto, moverse con más facilidad dentro del marco regulatorio español. Eso explica por qué muchos coleccionistas españoles prefieren buscar Fendt en Alemania y traerlo ya seleccionado.

Experiencia

Conducir un Fendt clásico es una experiencia muy distinta a la de un tractor moderno. No hay filtros entre el conductor y la mecánica: el motor se oye, el cambio se siente y la dirección transmite exactamente lo que sucede bajo las ruedas. Esa inmediatez es una de las razones por las que los tractores clásicos siguen teniendo tantos seguidores.

En un Dieselross, la experiencia es casi fundacional. El arranque, el ruido mecánico, el tacto duro de los mandos y la velocidad contenida te recuerdan que estas máquinas estaban pensadas para trabajar, no para impresionar. Y, sin embargo, impresionan precisamente por su autenticidad. Un Dieselross restaurado bien puede convertirse en una pieza de conversación en una feria agrícola de Valladolid, Zaragoza o Sevilla.

En un Farmer, la conducción ya ofrece más equilibrio. La Turbomatik fue una mejora decisiva: permite arrancar y maniobrar con menos brusquedad, algo que hoy se valora mucho incluso en uso ocasional. Para quien participa en rutas, concentraciones o labores ligeras, un Farmer clásico resulta especialmente satisfactorio porque combina sensación antigua con una conducción menos fatigosa.

El Geräteträger ofrece otra clase de experiencia. La posición elevada, la visibilidad y la lógica de trabajo en torno al centro del vehículo crean una sensación muy particular. No se trata solo de ir del punto A al B; se trata de comprender un concepto de máquina. En eventos de coleccionismo, los GT suelen atraer a los visitantes porque no se parecen a ningún otro tractor.

Los Favorit aportan la experiencia de la gama alta. Más potencia, más presencia y más comodidad. En las versiones tardías, la sensación ya se aproxima bastante a la de un tractor moderno, pero con el encanto analógico de los clásicos. Para muchos coleccionistas eso es ideal: suficiente confort para usarlo, suficiente carácter para disfrutarlo.

En España, donde la cultura del tractor está especialmente arraigada en regiones agrícolas como Castilla y León, Aragón y Andalucía, estos clásicos encajan muy bien en concentraciones y ferias. La Feria de Maquinaria Agrícola y otros encuentros de patrimonio rural han ayudado a que este tipo de vehículos dejen de verse como chatarra vieja y pasen a considerarse piezas de historia viva.

Diseño

Fendt no ha sido nunca una marca de diseño ornamental, pero sí de identidad visual fuerte. Sus tractores clásicos se reconocen al instante por proporciones, color y limpieza de líneas. Eso es precisamente lo que les da personalidad de colección.

El verde Fendt se convirtió muy pronto en uno de los signos más claros de la marca. En un entorno agrícola lleno de tonos rojos, azules, grises y amarillos, el verde Fendt transmite una mezcla de elegancia y profesionalidad. Esa imagen se reforzó con el paso del tiempo y hoy forma parte del valor de marca incluso en el mercado clásico.

El Dieselross tiene un diseño elemental, casi austero. Chapas sencillas, formas funcionales y una presencia mecánica muy directa. No busca esconder nada. Esa honestidad visual encanta a los coleccionistas que valoran la técnica expuesta y la maquinaria sin artificio.

Con la ff-Reihe de 1958 apareció una estética más amable. La carrocería redondeada, la integración de faros y el perfil más limpio hicieron que los Farmer y Favorit de esa época adoptaran una presencia más moderna. Son tractores que hoy tienen mucha demanda porque combinan carácter clásico con una línea atractiva y reconocible.

Más adelante, las series 100, 200 y 300 adoptaron un lenguaje más anguloso y funcional. Las líneas rectas, las cabinas más elaboradas y la evolución de los capós reflejan el paso hacia una agricultura más profesionalizada. Estos tractores no son decorativos, pero sí tienen una estética muy satisfactoria para quien aprecia la coherencia industrial.

El Geräteträger merece un apartado propio. Su diseño nace de una idea: hacer del tractor una máquina portadora, casi modular. Eso condiciona todo, desde el chasis hasta la posición de los aperos. Visto hoy, el GT parece una pieza de ingeniería experimental que logró madurar y funcionar. Esa singularidad lo convierte en uno de los Fendt más admirados.

En España, donde la restauración de vehículos históricos ha ganado nivel en los últimos años, el diseño original se valora cada vez más. Pinturas correctas, rotulación fiel, ruedas adecuadas y detalles de época influyen en el precio y en la aceptación en eventos. Un Fendt bien presentado, especialmente si ha llegado como importación alemana, suele destacar por su estado de conservación y por la calidad del acabado.

Otros

El mundo Fendt clásico va más allá de los modelos y los precios. También incluye documentación, restauración, piezas, eventos y cultura de marca. Para un comprador serio, estos factores pueden ser tan importantes como la potencia o el estado visual.

Primero, la documentación. En España, disponer de papeles claros, factura de importación si procede y una trazabilidad razonable facilita mucho la vida. Si el tractor puede encajar como vehículo histórico, la gestión suele ser más cómoda a largo plazo. La ITV no desaparece, pero puede adaptarse mejor a un vehículo con uso ocasional y conservación patrimonial.

Segundo, las piezas. En las series Farmer y Favorit hay mejor disponibilidad que en Dieselross o GT, sobre todo en componentes de desgaste. Para modelos antiguos, la búsqueda de recambios puede requerir tiempo, contactos y paciencia. Aquí importan mucho los especialistas, los clubs y los foros técnicos. Un buen contacto en Alemania puede resolver lo que localmente parece imposible.

Tercero, la restauración. Un Fendt clásico invita a restaurar con criterio, no a reinventar. Mantener colores, placas, asientos, volantes y detalles correctos aumenta el valor y preserva autenticidad. En el mercado de colección, un tractor demasiado modificado suele perder atractivo frente a uno bien conservado y fiel a fábrica.

Cuarto, el uso social. Cada vez hay más encuentros de tractor clásico, exhibiciones y ferias de maquinaria agrícola antigua en España. Eso da salida a estas máquinas y crea comunidad. Un Fendt en una concentración no es solo un objeto estático: es una pieza de conversación, memoria y orgullo rural.

Quinto, el origen alemán. Muchos Fendt clásicos que llegan al mercado español proceden de Alemania, donde hubo mayor oferta y mejor conservación general. Eso hace que la importación sea una vía natural para encontrar versiones concretas, cabinas especiales o unidades en mejor estado. Para el coleccionista español, comprar fuera puede ser la forma más inteligente de acceder a una unidad difícil de hallar en casa.

Resumen

Comprar un Fendt clásico significa entrar en una marca con historia real, tecnología relevante y una personalidad muy marcada. Desde el humilde Dieselross de 1930 hasta el revolucionario Vario de los noventa, Fendt representa una evolución constante de la maquinaria agrícola europea. Esa continuidad explica por qué sigue atrayendo a coleccionistas en toda Europa y también en España.

Si buscas emoción histórica, el Dieselross es imbatible. Si prefieres una pieza única y llamativa, el Geräteträger GT tiene un magnetismo especial. Si quieres una compra equilibrada con posibilidad de uso, un Farmer suele ser la opción más sensata. Y si buscas la cima técnica y de imagen de la marca, los Favorit ofrecen precisamente eso: presencia, potencia y prestigio.

En el mercado español, donde el tractor histórico gana visibilidad año tras año, Fendt tiene una ventaja clara: es una marca muy reconocida, pero sus clásicos siguen siendo relativamente raros. Esa combinación hace que cada unidad bien conservada o correctamente restaurada tenga recorrido. Además, la opción de importar desde Alemania amplía mucho las posibilidades de compra.

En Classic Trader puedes encontrar Fendt clásicos para distintos presupuestos y objetivos: restauración, colección, exposición o uso ocasional. Si quieres comprar un tractor con valor de culto, ingeniería sólida y una historia que sigue viva en Castilla y León, Aragón, Andalucía y más allá, Fendt merece estar muy arriba en tu lista.