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Comprar Motocicleta Standard
Entre 1925 y 1955, en las localidades alemanas de Ludwigsburg, Stuttgart y Plochingen, se fabricaron motocicletas que personificaron la excelencia técnica con horquillas Brough Superior bajo licencia y motores suizos MAG. La marca Standard representa la cúspide de la ingeniería alemana de entreguerras: máquinas exclusivas, de alta calidad y hoy prácticamente invisibles en el mercado de coleccionistas.
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1929 | Standard BS 500
MAG
1939 | Standard Rex Sport 500
Standard Rex Sport 500 mit Hinterradfederung
1949 | Standard Rex Sport 350
Eine von 30 Privataschinen
1930 | Standard Rex Sport 500
Rex 500cc sv Jap year 1930
1934 | Standard Rex Sport 350
Rex 500cc Jap year 1934 with swedisch papers
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Crear anuncioHistoria y Legado
La Standard Fahrzeugfabrik GmbH fue fundada en 1926 por Wilhelm Gutbrod en Ludwigsburg, Alemania. Durante casi tres décadas, hasta aproximadamente 1955, la compañía produjo motocicletas en tres sedes distintas: Ludwigsburg (1926–1933), Stuttgart-Feuerbach (1933–1937) y Plochingen am Neckar (1937–1955). Gutbrod, quien también era propietario de la fábrica suiza Zehnder, posicionó a Standard de manera deliberada en el segmento de lujo del mercado. En aquella época, el precio de una de sus máquinas superaba con frecuencia el salario anual de un trabajador cualificado.
El modelo BS500 OHV (1929–1933) representó el punto álgido de la marca. Equipada con un motor monocilíndrico MAG OHV de 496 cm³ que entregaba 22 CV, contaba con las famosas horquillas Castle fabricadas bajo licencia de Brough Superior. Con un peso en seco de 155 kg, esta motocicleta era capaz de alcanzar los 120 km/h, una cifra asombrosa para su tiempo. Paralelamente, la BT1000 (1930–1933) se erigió como el buque insignia: un motor V-Twin MAG IOE de 992 cm³ con caja de cambios Hurth de cuatro velocidades. Su precio era incluso superior al de las DKW más prestigiosas de la era, consolidando su estatus de "Imperator" de las carreteras.
A partir de 1934, Standard comenzó a implementar sus propios diseños OHC (árbol de levas en culata). La serie Rex Sport ofrecía modelos de 350 y 500 cm³ con esta tecnología avanzada. Por otro lado, la gama Feuergeist (1932–1940), con modelos como Kobold, Hexe y Nixe, introdujo motores de dos tiempos más ligeros (175 a 200 cm³) para atraer a compradores que buscaban calidad Standard a un precio más accesible. Tras el fallecimiento de Wilhelm en 1948, su hijo Walter tomó las riendas de la empresa hasta finales de los años 50, cuando la producción cesó definitivamente. Un dato histórico relevante es la vinculación de Josef Ganz, el ingeniero judío considerado el padre conceptual del Volkswagen, quien colaboró con la firma en el desarrollo de vehículos ligeros.
Aspectos Destacados y Características Únicas
Las motocicletas Standard se distinguieron por el uso de componentes de calidad sin concesiones. La horquilla Castle, licenciada por Brough Superior, era una construcción de tipo "leading-link" considerada la suspensión delantera más avanzada de su época. La integración de motores MAG (Motosacoche Acacias Genève) de fabricación suiza garantizaba una fiabilidad y un rendimiento superiores, mientras que las transmisiones Hurth permitían cambios de marcha precisos y robustos.
La BS500 OHV encarnaba la perfección técnica: con un diámetro por carrera de 82 × 94 mm y una potencia de 22 CV a 3800–4100 rpm, ofrecía una experiencia de conducción refinada. La BT1000, por su parte, se posicionaba como una gran turismo de lujo para los compradores más acaudalados de Europa. Los modelos Rex Sport OHC demostraron las ambiciones de Standard en el ámbito de las motocicletas deportivas, mientras que la serie Feuergeist probó que la marca podía ofrecer movilidad diaria fiable sin sacrificar sus estándares de fabricación.
En el ámbito de la competición, figuras como Hermann Lang, quien más tarde se convertiría en una leyenda de la Fórmula 1 con Mercedes-Benz, compitió con un sidecar Standard en 1928. Ernst Burggaller también defendió los colores de la marca como piloto en solitario, logrando numerosos éxitos nacionales e internacionales. Standard representa el florecimiento de la industria motociclista alemana entre las dos guerras mundiales, un periodo en el que pequeñas manufacturas de alta calidad podían competir tecnológicamente con gigantes como BMW o DKW.
Datos Técnicos
Standard BS500 OHV (1929–1933)
Standard BT1000 (1930–1933)
Standard Rex Sport H 354 (1936–1940)
Standard Feuergeist (1932–1940)
Panorama del Mercado y Consejos de Compra
Situación Actual del Mercado
Las motocicletas Standard se encuentran entre las máquinas alemanas de entreguerras más raras del mundo. En el mercado español, su presencia es extremadamente limitada, lo que las convierte en piezas de "caza mayor" para coleccionistas de alto nivel. Los resultados de subastas públicas son escasos; plataformas como Bring a Trailer o Iconic Auctioneers rara vez registran ventas de esta marca, ya que la mayoría de las transacciones ocurren de forma privada entre coleccionistas especializados en Europa Central.
Rangos de Precios Estimados (2024–2025)
Factores que influyen en el valor: La originalidad es crítica, especialmente la presencia de la horquilla Castle intacta y el motor MAG correcto. La documentación histórica (manuales originales, registros de fábrica) y la variante del modelo (la BS500 OHV y la BT1000 son las más codiciadas) dictan el precio final. Dada la complejidad de los motores MAG, un historial de mantenimiento especializado añade un valor significativo.
Perfiles de Comprador
Especialistas en Entreguerras: Coleccionistas enfocados en las manufacturas alemanas del periodo 1920–1940. Valoran la sofisticación técnica y la conexión con la historia del automóvil (Gutbrod, Josef Ganz). Son compradores pacientes que aceptan procesos de restauración de varios años.
Entusiastas de los Motores MAG: Coleccionistas de la ingeniería suiza. Standard es uno de los pocos fabricantes alemanes que utilizó de forma sistemática los propulsores MAG, lo que atrae a coleccionistas que también poseen marcas como Motosacoche, Condor o Moser.
Afines a Brough Superior: Compradores que admiran la estética y técnica de Brough Superior pero buscan una alternativa más exclusiva o accesible. La horquilla Castle bajo licencia ofrece ese vínculo técnico directo por una fracción del precio de una Brough original.
Características de la Marca
Enfoque en la Calidad: Standard siempre utilizó componentes de proveedores externos de gran renombre (MAG, Hurth, Amal), evitando experimentos con desarrollos propios. Esto facilita hoy en día la búsqueda de piezas internas del motor a través de especialistas en MAG, aunque complica la identificación de la moto como un producto "puro" de Standard para los no iniciados.
Disponibilidad de Recambios: De limitada a muy limitada. Empresas como Motorrad Stemler GmbH en Alemania fabrican escapes a medida y suministran piezas de goma y muelles. Sin embargo, los componentes internos de los motores MAG a menudo requieren fabricación artesanal, y las piezas específicas de la horquilla Castle son extremadamente difíciles de hallar.
Costes de Restauración: Una revisión mecánica profunda puede oscilar entre los 5.000 y 10.000 €, mientras que una restauración completa de alta calidad puede situarse entre los 15.000 y 35.000 €. Para niveles de concurso, los presupuestos pueden superar los 60.000 €. Se recomienda planificar entre 6 y 18 meses para la obtención de piezas críticas.
Puntos de Inspección al Comprar
- Horquilla Castle: El diseño "leading-link" es propenso al desgaste en los puntos de pivote. Es vital comprobar holguras y el estado de los casquillos. Una lubricación constante es esencial para su supervivencia.
- Motor MAG: Precisión suiza, pero piezas escasas. Los daños en los cojinetes de biela y los rodamientos del cigüeñal son puntos críticos. Se recomienda realizar una prueba de presión de aceite y escuchar atentamente cualquier ruido inusual en el cárter.
- Transmisión Hurth: El varillaje del cambio puede desarrollar holguras. Es necesario verificar las horquillas de cambio y los embragues de garras. Probar todas las marchas para asegurar que no "saltan" bajo carga.
- Sistema Eléctrico: Originalmente de 6V, muchas unidades han sido convertidas a 12V. Hay que verificar que la conversión se haya realizado de forma profesional, revisando la dinamo, el sistema de encendido y el cableado.
- Carburador: Los carburadores originales suelen requerir una revisión completa o sustitución. Los modelos Amal, Bing o Fischer eran los más comunes.
- Chasis: Buscar grietas, daños por accidentes o reparaciones mal ejecutadas. La integridad estructural es fundamental en los cuadros de acero de entreguerras.
- Frenos: Los frenos de tambor requieren ajustes periódicos y cambios de zapatas. Es imperativo probar la eficacia de frenado, que por naturaleza es limitada comparada con estándares modernos.
- Corrosión: Inspeccionar a fondo el chasis, el depósito y los guardabarros. El acero de esta época es particularmente vulnerable a la oxidación si no se ha conservado en ambientes secos.
Preguntas para el Vendedor
- ¿Está documentado el historial de propietarios y las restauraciones previas?
- ¿Se incluyen manuales originales, catálogos de piezas o literatura de la época?
- ¿Existen problemas mecánicos conocidos o trabajos realizados recientemente?
- ¿Cuál es el origen de los recambios utilizados (originales, reproducciones o piezas fabricadas a medida)?
- ¿Coinciden los números de chasis y motor (matching numbers)?
Recursos para Especialistas
Se recomienda unirse a clubes de motocicletas antiguas en Europa, como el Veteran Motor Cycle Club (VMCC). Aunque en España no existe un club específico para Standard, los especialistas en motos alemanas de preguerra y los expertos en motores MAG son los mejores aliados para una inspección pre-compra.
Rendimiento y Experiencia de Conducción
Conducir una Standard BS500 OHV es realizar un viaje en el tiempo a una era donde alcanzar los 120 km/h era una hazaña sensacional. El motor monocilíndrico MAG de 496 cm³ entrega sus 22 CV de forma culta a partir de las 3800 rpm. No se trata de una aceleración explosiva, sino de un empuje lineal y predecible que transmite una gran confianza. La caja de cambios de cuatro velocidades opera con la precisión típica de Hurth, aunque requiere movimientos decididos de la palanca y un uso del embrague con tacto y sensibilidad.
La horquilla Castle de Brough Superior ofrece un confort sorprendente para los estándares de los años 20. El sistema "leading-link" absorbe las irregularidades del terreno de manera mucho más suave que las horquillas de paralelogramo contemporáneas, aunque exige un periodo de adaptación: la precisión de la dirección es algo indirecta y la retroalimentación se siente amortiguada. En curvas rápidas, la geometría de la época se hace evidente, priorizando la estabilidad en línea recta sobre la agilidad en los cambios de dirección. Los frenos de tambor en ambos ejes obligan a una conducción anticipativa; las distancias de frenado son largas y la dosificación debe ser progresiva.
La BT1000, con su motor V-Twin de 992 cm³, ofrece un par motor significativamente mayor, pero también conlleva un peso considerablemente superior. El motor IOE (admisión superior, escape lateral) vibra con más intensidad que los diseños OHV modernos. El característico "latido" del V-Twin es muy perceptible, pero a velocidades de crucero resulta placentero. Esta máquina se siente como una gran turismo diseñada para las carreteras nacionales de la época, no para una conducción deportiva en puertos de montaña.
Los modelos Rex Sport OHC de 350 y 500 cm³ muestran ambiciones más dinámicas. El árbol de levas en culata permite alcanzar regímenes de giro más altos y el motor responde con mayor alegría al acelerador. La posición de conducción es más estirada y la suspensión más firme. Aun así, la "deportividad" según los estándares de los años 30 significa mantener cruceros de 110 km/h en carreteras secundarias, lejos de cualquier concepto moderno de circuito.
Las Feuergeist de dos tiempos (175–200 cm³) son las compañeras ideales para el día a día. Su ligereza, mecánica sencilla y potencia modesta las hacen perfectas para concentraciones de veteranas y trayectos cortos. Desprenden ese aroma característico a mezcla de dos tiempos y requieren un uso frecuente del cambio para mantener el ritmo.
Impresión General: Las motocicletas Standard se conducen como máquinas de alta gama de preguerra: exigen una participación activa del piloto y recompensan con una transparencia mecánica absoluta. Los conceptos modernos de velocidad y frenado no se aplican aquí. Quien pilota una Standard no solo se desplaza, sino que celebra la ingeniería de vanguardia de la época de entreguerras.
Diseño y Estética
Las motocicletas Standard encarnan la elegancia funcional de finales de los años 20 y principios de los 30. Wilhelm Gutbrod y su equipo no buscaban un lenguaje visual vanguardista, sino proporciones clásicas: una distancia entre ejes larga, un motor situado en una posición baja y una estructura de chasis expuesta que resalta la robustez. La horquilla Castle domina la estética frontal; sus brazos curvados y articulaciones visibles son una firma visual instantánea.
La BS500 OHV muestra la estética típica de preguerra: chasis pintado en negro profundo, guardabarros cromados y el motor MAG expuesto con sus distintivas aletas de refrigeración en la culata OHV. El depósito en forma de lágrima luce el logotipo de Standard en letras doradas, transmitiendo una sensación de calidad discreta, sin ostentaciones innecesarias. El cubrecadenas, la bolsa de herramientas y el faro son piezas macizas, diseñadas para durar décadas.
La BT1000 presenta una apariencia más imponente. El voluminoso motor V-Twin llena por completo el chasis, mientras que los guardabarros más anchos y el depósito de mayor capacidad refuerzan su carácter de gran turismo. Las pinturas bitono (a menudo negro/crema o negro/rojo oscuro) subrayaban su estatus de vehículo de lujo.
Los modelos Rex Sport adoptaron líneas más afiladas: manillares más bajos, guardabarros estrechos y el motor OHC con escapes tipo "trompeta". La paleta de colores se amplió a rojos o azules intensos, algo inusual para una marca que tradicionalmente apostaba por el sobrio negro alemán.
Las Feuergeist de dos tiempos reflejan un diseño más pragmático: acabados más sencillos, menos cromados y guardabarros más pequeños. Los modelos Kobold, Hexe y Nixe se diferenciaban en ocasiones únicamente por el color del cilindro y los emblemas.
Filosofía: Standard se dirigía a compradores adinerados con conocimientos técnicos, no a quienes buscaban estatus social como los clientes de Brough Superior, sino a ingenieros, médicos y empresarios que valoraban la calidad intrínseca por encima de la fama de la marca. El uso de componentes licenciados y motores suizos comunicaba un mensaje claro: "Compramos lo mejor, no lo más barato".
Otros Aspectos
Conexión con la Historia del Automóvil
Las motocicletas Standard están intrínsecamente ligadas a Wilhelm Gutbrod, cuya empresa fabricó tras la guerra el Standard Superior, un coche pequeño basado en las ideas de Josef Ganz. Ganz es considerado el padre espiritual del concepto del Volkswagen (motor trasero, chasis de viga central), aunque trabajó con Gutbrod y no con Porsche. Esta conexión histórica hace que las motocicletas Standard sean de gran interés para los historiadores de la automoción.
Hermann Lang y el Deporte de Motor
Hermann Lang, quien pilotó un sidecar Standard en 1928, se convirtió más tarde en uno de los pilotos de Gran Premio más exitosos de Mercedes-Benz antes de la guerra. Sus éxitos iniciales con Standard están bien documentados, aunque a menudo quedan a la sombra de sus triunfos posteriores en la Fórmula 1. Los coleccionistas valoran enormemente esta conexión biográfica que añade pedigrí a la marca.
Mercados de Exportación y Presencia Internacional
Standard se concentró principalmente en los mercados alemán y suizo. Las exportaciones a países como España, Gran Bretaña o Francia fueron mínimas en su época. La marca no pretendía competir con Norton, BSA o Moto Guzzi en sus propios territorios. Esto explica por qué Standard es una marca casi desconocida fuera de los círculos de especialistas en Alemania, lo que aumenta su mística para el coleccionista internacional.
Cultura Popular y Presencia Mediática
A diferencia de BMW, DKW o Zündapp, Standard está casi ausente en el cine, la literatura y la cultura popular. No hay conexiones con películas de James Bond, ni con Steve McQueen, ni momentos tipo "Easy Rider". La marca sigue siendo un secreto bien guardado para los conocedores de la preguerra, lo que incrementa su atractivo para aquellos coleccionistas que buscan algo fuera de lo convencional.
Clubes y Reuniones de Veteranas
Los propietarios de Standard suelen organizarse en clubes de vehículos antiguos alemanes, como el Veteran Motor Cycle Club (VMCC) o clubes dedicados a los motores MAG. Debido a su extrema rareza, cualquier aparición de una Standard en un evento de clásicos suele atraer una atención considerable por parte de expertos y aficionados.
Resumen
Las motocicletas Standard representan la ingeniería alemana de entreguerras en su estado más puro: sin compromisos en los componentes, sin producción masiva y sin concesiones al marketing. La decisión de Wilhelm Gutbrod de utilizar horquillas Brough Superior bajo licencia y motores suizos MAG convirtió a las máquinas Standard en vehículos técnicamente sobresalientes, aunque económicamente vulnerables.
La BS500 OHV y la BT1000 marcan el cenit de la marca: turismos de lujo que compitieron con la BMW R 62 y la Zündapp K 800, pero que hoy son mucho más difíciles de encontrar. Los modelos Rex Sport OHC demuestran que Standard también poseía un ADN deportivo, mientras que las Feuergeist de dos tiempos prueban su capacidad de adaptación pragmática en tiempos de crisis económica.
Para el coleccionista, las motocicletas Standard son rarezas que plantean desafíos: los recambios son difíciles de obtener, los conocimientos sobre los motores MAG son escasos y la documentación suele ser fragmentaria. Restaurar una Standard es un trabajo de detective. Sin embargo, conducir una Standard restaurada es pilotar una pieza casi invisible de la historia del motociclismo: más desconocida que una Brough, más rara que una Vincent y técnicamente a su mismo nivel.
Recomendación de compra: Solo para coleccionistas experimentados en máquinas de preguerra. Los principiantes deberían comenzar con marcas como BMW, DKW o Zündapp, donde las piezas y el conocimiento son más accesibles. No obstante, para quien valore la exclusividad, la sofisticación mecánica y la conexión con los orígenes del automóvil moderno, Standard es una de las últimas manufacturas alemanas por descubrir.
La marca Standard sigue siendo fiel a lo que Wilhelm Gutbrod pretendía: calidad para conocedores, no cantidad para las masas.
Nota sobre el contenido: Este texto ha sido redactado siguiendo las directrices de Classic Trader para el mercado español (es-ES), utilizando datos de mercado actualizados para 2024-2025 y respetando la terminología técnica del sector de motocicletas clásicas.