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Comprar Motosacoche Motocicletas
Desde 1899, los hermanos Dufaux revolucionaron la movilidad con el "motor en la bolsa", convirtiendo a Motosacoche en el gigante suizo de las dos ruedas. Sus motores MAG impulsaron a las marcas más prestigiosas de Europa, definiendo una era de precisión mecánica y éxitos en competición que perdura hoy entre coleccionistas.
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1932 | Motosacoche 350 Sport
Modell Grand Sport
1929 | Motosacoche 350 Sport
1938 | Motosacoche 350 Tourisme
1940 | Motosacoche 212 Twin
-
1928 | Motosacoche 350 Tourisme
MOTOSACOCHE 350 SS, anno 1928, produzione svizzera, restaurata
1928 | Motosacoche 350 Sport
MOTOSACOCHE 350 SS, anno 1928, produzione svizzera, restaurata
1920 | Motosacoche 2 C 9
1000 CC Bicylindre en V modèle moulin à café
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Crear anuncioHistoria & Legado
La trayectoria de Motosacoche representa uno de los capítulos más fascinantes de la ingeniería europea. Fundada en Ginebra en 1899 por los hermanos Henri y Armand Dufaux, la marca nació de una idea tan simple como brillante: democratizar el uso de la bicicleta mediante un motor auxiliar. Henri, pintor de profesión, y Armand, un talentoso ingeniero, diseñaron un conjunto propulsor compacto que incluía el motor, el carburador, el depósito y el sistema de encendido, todo ello contenido en un bastidor que se acoplaba al cuadro de una bicicleta convencional en apenas unos minutos. Este concepto recibió el nombre de "Motosacoche" (motor en la bolsa), y su primer propulsor de 211 cc ya demostraba la finura técnica que caracterizaría a la firma suiza durante décadas.
En 1901 se formalizó la creación de Motosacoche S.A. en la Rue des Acacias. El éxito fue inmediato y traspasó las fronteras helvéticas. La demanda de sus motores auxiliares creció exponencialmente, lo que llevó a los hermanos Dufaux a fundar la marca MAG (Motosacoche Acacias Genève) para la venta de motores a terceros. Esta decisión estratégica convirtió a la empresa en el mayor proveedor de motores de Europa antes de la Primera Guerra Mundial. Fabricantes legendarios como Royal Enfield, Matchless, Ariel, Triumph, Brough Superior e incluso marcas españolas y francesas como Lutetia o Clement confiaron en la fiabilidad de los motores MAG. En España, la presencia de la marca fue notable a través de representantes como "Establecimientos Lutetia" en Barcelona, que no solo importaban las máquinas suizas, sino que utilizaban su tecnología para impulsar la naciente industria local.
La década de 1920 marcó la edad de oro de Motosacoche en la competición. En 1922, una máquina de 500 cc de la marca se alzó con la victoria en la primera edición de la Bol d'Or, cubriendo más de 1.210 kilómetros en 24 horas. Solo un año después, en 1923, la Motosacoche 2C10 Grand Sport con su motor bicilíndrico en V estableció un récord mundial de velocidad en su categoría, alcanzando los 153,551 km/h. Estos éxitos atrajeron a talentos internacionales como el ingeniero británico Dougal Marchant y el legendario piloto Bert le Vack, conocido como el "Mago de Brooklands". Bajo su dirección técnica, Motosacoche desarrolló modelos de carreras avanzados como la A50, que dominó los Grandes Premios europeos a finales de los años 20.
Sin embargo, la crisis económica de los años 30 y la creciente competencia de marcas británicas y alemanas comenzaron a erosionar la posición de mercado de Motosacoche. A pesar de lanzar modelos excepcionales como la serie Jubilé en 1931, la producción de motocicletas fue disminuyendo gradualmente. Durante la Segunda Guerra Mundial, la empresa sobrevivió fabricando motores estacionarios y equipos para el ejército suizo. Tras el conflicto, los intentos de resurgir con nuevos diseños de Richard Küchen no lograron el éxito comercial esperado. En 1956, la producción de motocicletas cesó definitivamente, aunque los motores industriales MAG continuaron fabricándose durante años. En 2020, el espíritu de la marca fue revivido por el empresario Paul Merz, centrando el interés de nuevo en estos iconos de la precisión ginebrina.
Highlights & Características
Motosacoche no fue simplemente un fabricante más; fue un referente de calidad que influyó en toda la industria motociclista europea.
Precisión Relojera Suiza: Los hermanos Dufaux aplicaron la meticulosidad de la tradición relojera de Ginebra a la construcción de motores. Mientras que muchos motores contemporáneos sufrían de vibraciones excesivas y fugas de aceite, los propulsores MAG destacaban por su funcionamiento suave y su estanqueidad. Esta reputación de "motores eternos" fue lo que atrajo a marcas de lujo como Brough Superior para equipar sus modelos más exclusivos.
El Corazón de la Industria (MAG): Es imposible hablar de Motosacoche sin mencionar su división de motores MAG. Fue el proveedor global por excelencia. Su capacidad para producir motores monocilíndricos y bicilíndricos en V de alto rendimiento permitió que docenas de fabricantes más pequeños pudieran ofrecer motocicletas competitivas sin tener que desarrollar su propia tecnología de propulsión. En el mercado español de preguerra, el uso de motores MAG era sinónimo de prestigio y rendimiento.
Innovación en el Diseño: Desde el primer "clip-on" que ocultaba mecánicamente el motor dentro de cubiertas metálicas para no romper la estética de la bicicleta, hasta los avanzados sistemas de distribución OHC (árbol de levas en culata) de finales de los años 20, Motosacoche siempre estuvo en la vanguardia. Sus modelos Jubilé Sport de 1931 introdujeron soluciones técnicas como el cárter de aceite fundido integrado, que mejoraba drásticamente la lubricación y la refrigeración, adelantándose a su tiempo.
Dominio en Competición: El palmarés de Motosacoche incluye victorias en el Tourist Trophy, récords mundiales de velocidad y múltiples títulos europeos. La colaboración con Bert le Vack elevó el estatus de la marca a niveles casi míticos. Las máquinas de carreras de Ginebra no solo eran rápidas, sino que poseían una elegancia técnica que las distinguía en la parrilla de salida de Montlhéry o el Autódromo de Terramar en Sitges.
Herencia en España: El vínculo con el mercado español se forjó a través de la importación y la colaboración técnica. Marcas de Barcelona y Valencia miraban hacia Ginebra como el estándar a seguir. La robustez de los motores MAG era ideal para las exigentes carreteras españolas de la época, lo que ha permitido que, a pesar de su rareza, todavía se conserven ejemplares de alta calidad en colecciones privadas españolas y museos como el de Alcalá de Henares.
Datos Técnicos
La evolución técnica de Motosacoche se divide en tres etapas claras: el motor auxiliar original, los potentes V-Twin de entreguerras y los refinados monocilíndricos de los años 30.
Los motores MAG destacaban por su diseño de carrera larga, lo que proporcionaba un par motor generoso a bajas revoluciones, ideal tanto para el tráfico urbano de la época como para los viajes de larga distancia. La arquitectura de los V-Twin solía mantener un ángulo de 50 grados, una configuración que minimizaba las vibraciones y permitía un encaje perfecto en el chasis. La transición de las válvulas laterales (sv) a las válvulas en culata (ohv) y finalmente al árbol de levas en culata (ohc) en los modelos de competición, demuestra el compromiso de la marca con el rendimiento puro.
Panorama del Mercado y Consejos de Compra
Adquirir una Motosacoche hoy en día es una tarea que requiere paciencia y una red de contactos sólida. Estas motocicletas son extremadamente raras y suelen cambiar de manos de forma privada dentro de círculos de coleccionistas de alto nivel.
Evolución de Precios y Datos de Subastas
Debido a su baja producción y alta tasa de desgaste en los primeros años del siglo XX, la disponibilidad en subastas públicas es mínima. Según datos recientes de plataformas como Classic.com, solo se han registrado unas 7 unidades vendidas en subastas internacionales en los últimos cinco años. Esto otorga a la marca un estatus de exclusividad superior al de muchos fabricantes británicos más conocidos.
Resultados de referencia recientes (2023-2025):
- Motosacoche Type A (1906): Los motores auxiliares originales, completos y con certificación de antigüedad, se valoran entre los 8.000 € y 12.000 €. En octubre de 2023, una unidad con certificado Pioneer no alcanzó su reserva, reflejando que los coleccionistas buscan estados de originalidad muy específicos.
- Motosacoche Model V (1913): Un ejemplar restaurado de 290 cc se vendió en Stafford por aproximadamente 8.500 €. Su valor reside en su elegancia y sencillez técnica.
- Motosacoche 500cc V-Twin Sport (1923): Estas son las piezas más deseadas. Un ejemplar en buen estado puede superar fácilmente los 25.000 € - 30.000 €. Su conexión con los récords de velocidad y su imponente presencia las convierten en el centro de cualquier colección.
- Modelos Jubilé de los años 30: La serie Jubilé, especialmente la versión Sport OHV, oscila entre los 14.000 € y 22.000 €, dependiendo de la documentación y la calidad de la restauración.
Guía de precios por categoría:
En qué fijarse al comprar una Motosacoche
Autenticidad y Números de Serie: El mayor riesgo al comprar una Motosacoche es adquirir un "híbrido". Dado que MAG vendía miles de motores a otras marcas, es frecuente encontrar motores MAG montados en chasis de marcas francesas o alemanas que son presentados erróneamente como Motosacoche originales. Es vital verificar que el número de motor (que suele empezar por códigos como 1C para monocilíndricos o 2C para bicilíndricos) corresponda cronológicamente con el número de chasis ginebrino. La ayuda de clubes especializados como el Condor Club de Suiza es fundamental para la certificación.
Estado del Motor: Los motores MAG son robustos, pero los recambios internos son inexistentes comercialmente. Una culata agrietada o un cigüeñal dañado pueden suponer el fin del proyecto si no se cuenta con un tornero experto que fabrique las piezas desde cero. Preste especial atención a la compresión y a los ruidos metálicos en los V-Twin, ya que la sincronización de las válvulas en los modelos OHV antiguos es delicada.
Transmisión y Magnetos: Las unidades más tempranas utilizan transmisión por correa, que suele estar reseca o desgastada. Los sistemas de encendido por magneto (Bosch o BTH) son propensos a fallos por la degradación del aislamiento interno. Una revisión completa de una magneto puede costar entre 600 € y 1.200 €, un factor a considerar en el presupuesto final.
El Vínculo con España: Si encuentra una unidad con historial español, verifique las placas de los importadores como Lutetia. Estas máquinas suelen tener configuraciones específicas adaptadas al clima local y su procedencia puede aumentar el valor histórico, especialmente si han participado en pruebas clásicas españolas de la época.
Recambios y Restauración
La escasez de piezas es el mayor desafío. No existen catálogos de piezas nuevas. Los coleccionistas dependen de mercadillos especializados en Francia (como la bourse de Lipsheim) o Suiza, y de la fabricación artesanal. La red de contactos en el sur de Francia es muy útil para los propietarios españoles, debido a la antigua fábrica de Motosacoche en Lyon, cuyas piezas a veces aparecen en ferias del sector.
Rendimiento & Conducción
Ponerse a los mandos de una Motosacoche es una experiencia sensorial que exige respeto y una comprensión profunda de la mecánica clásica. No es solo transporte; es una coreografía entre el hombre y la máquina.
La Experiencia de los Primeros Auxiliares: Conducir un Type A de 1905 es, en esencia, manejar una bicicleta con esteroides. No hay embrague ni caja de cambios. El arranque requiere pedalear vigorosamente hasta que el pequeño motor monocilíndrico cobra vida con su característico sonido entrecortado. La potencia se transmite mediante una correa de cuero al buje trasero. A 25 km/h, la sensación de velocidad es notable debido a la ligereza del chasis y la precariedad de los frenos de zapata sobre la llanta. Es el purismo máximo: sentir cada explosión del cilindro bajo el sillín mientras se atraviesa un paisaje rural.
El Rugido de los V-Twin de los Años 20: Los modelos 2C10 o las 500 Sport ofrecen una experiencia radicalmente distinta. El motor bicilíndrico en V de 50 grados emite un pulso profundo y rítmico, un "pum-pum" que se convierte en un bramido cuando se abre el acelerador. El par motor es impresionante; la moto empuja con fuerza desde muy bajas revoluciones, permitiendo rodar a 80 km/h con una solvencia que sorprende para su edad. Sin embargo, la parte ciclo es el factor limitante. La suspensión delantera de paralelogramo absorbe lo justo, y la ausencia de suspensión trasera significa que el piloto debe aprender a "flotar" sobre las estriberas ante cualquier irregularidad del asfalto. Los frenos de tambor delanteros (cuando los lleva) y los rudimentarios frenos traseros exigen una anticipación extrema. Conducir una de estas máquinas a 100 km/h requiere nervios de acero y una fe ciega en la ingeniería suiza.
La Refinación de la Jubilé: Los modelos de los años 30 representan el paso hacia la motocicleta moderna. El motor monocilíndrico OHV de la Jubilé Sport es mucho más silencioso y vibra menos que sus predecesores. La entrega de potencia es lineal y predecible. La estabilidad en curva mejora gracias a un centro de gravedad más bajo y un chasis más rígido. Es una moto que se siente cómoda en rutas largas, capaz de mantener cruceros de 70-80 km/h durante horas sin desfallecer. El tacto de los mandos es más suave, reflejando el refinamiento que la marca alcanzó antes de su declive.
En todas las Motosacoche, hay una cualidad común: la densidad mecánica. Todo se siente sólido, bien ajustado. Al cerrar el acelerador, se percibe una retención de motor precisa, y al accionar la palanca de cambios manual (situada junto al depósito), el engranaje entra con un clic metálico satisfactorio que solo la fabricación de alta calidad puede proporcionar.
Diseño
La estética de Motosacoche es un reflejo del funcionalismo suizo: la belleza surge de la perfección técnica, no de la ornamentación superflua.
Invisibilidad Elegante (1901–1910): El diseño de los primeros modelos era casi subversivo. Los hermanos Dufaux querían que el motor fuera parte integral de la bicicleta. Al ocultarlo tras cubiertas de metal que seguían las líneas del cuadro, crearon una silueta limpia. El uso de bronce, cobre y acero pulido en los detalles mecánicos confería a la máquina un aspecto de instrumento científico más que de vehículo ruidoso. El famoso cartel publicitario de Edouard Elzingre capturó perfectamente esta imagen: una elegancia aristocrática sobre dos ruedas.
La Era del Músculo Mecánico (Años 20): En los años dorados, el motor MAG se convirtió en el protagonista absoluto. Ya no se ocultaba; se exhibía. Las aletas de refrigeración de los cilindros, las varillas empujadoras externas de los modelos OHV y la disposición compacta del V-Twin creaban una estética de potencia bruta. Los depósitos, a menudo pintados en colores oscuros como el negro o el verde botella con fileteados dorados, aportaban una sobriedad distinguida. El logotipo de MAG en relieve sobre el cárter de aluminio era la única joya necesaria. Las horquillas niqueladas y los asientos de cuero de gran tamaño completaban una imagen que inspiraba respeto en cualquier carretera europea.
Modernidad y Aerodinámica (Años 30): Con la serie Jubilé, Motosacoche abrazó las líneas más redondeadas de la década. Los guardabarros se hicieron más envolventes y los depósitos adoptaron formas de lágrima más integradas con el chasis. La Jubilé Sport, con su distintivo cárter inferior que parecía una extensión natural del cilindro, presentaba una imagen técnica muy agresiva. El panel de instrumentos sobre el depósito comenzó a aparecer, centralizando relojes y mandos en una disposición que hoy consideraríamos clásica. Las versiones francesas de Lyon a veces se permitían esquemas de color más audaces, como rojos vivos o combinaciones bitono, alejándose de la rigidez estética de Ginebra.
Las Máquinas de Gran Premio: Las versiones de carreras eran la expresión mínima de la marca. Sin guardabarros innecesarios, con depósitos de aceite suplementarios y chasis reforzados, su diseño era puramente utilitario. Sin embargo, la disposición simétrica de los componentes y la calidad del acabado de las piezas de magnesio y aluminio las convertían en auténticas esculturas cinéticas. Poseer un componente original de una A50 es hoy el sueño de cualquier amante del diseño industrial.
Resumen
Motosacoche es, sin duda, la joya oculta de la industria motociclista suiza. Desde su nacimiento como una solución ingeniosa para motorizar bicicletas hasta su ascenso como el motor del continente, la marca representa una era donde la calidad no se negociaba. Sus motores MAG fueron la columna vertebral de leyendas como Brough Superior, pero las máquinas que llevaban el nombre Motosacoche en el depósito poseen una mística especial: son la visión pura de los hermanos Dufaux.
Para el coleccionista español, Motosacoche ofrece un vínculo único con la historia industrial de nuestro país y la oportunidad de poseer una máquina con una fiabilidad superior a la de muchos contemporáneos. No son motos para el usuario que busca facilidad; son para el entusiasta que valora la historia, la rareza y el placer de mantener viva una mecánica que funcionaba con la precisión de un cronómetro de Ginebra.
Ya sea un Type A que evoca los inicios del siglo XX, un potente V-Twin de los años 20 que recuerda los récords de velocidad en Montlhéry, o una sofisticada Jubilé de los años 30, cada Motosacoche es un testimonio de una época en la que Suiza no solo fabricaba relojes, sino que marcaba el ritmo del motociclismo mundial. Encontrar una es un reto; conducirla, un privilegio que pocos pueden igualar.