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Comprar moto Cimatti
Desde Bolonia hasta las carreteras españolas: Cimatti fabricó ciclomotores de 50 cm³ y motocicletas ligeras con un cuidado artesanal entre 1950 y 1984. Fundada por un campeón olímpico de ciclismo, la marca es hoy un tesoro para los coleccionistas de la mecánica clásica italiana.
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1972 | Cimatti Sport 50
Super Zustand, original restauriert.
1981 | Cimatti Kaiman KC
1969 | Cimatti S4
-
1982 | Cimatti Kaiman X21
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1968 | Cimatti S4
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1957 | Cimatti Sport 50
Cimatti 50 1957
1972 | Cimatti Sport 50
1972 | Cimatti Sport 50
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Historia y Patrimonio
La historia de la marca Cimatti es, ante todo, el reflejo del espíritu emprendedor de la Italia de entreguerras y la pasión por la ingeniería ligera. Todo comenzó con un hombre cuyo nombre ya estaba escrito en los libros de historia del deporte: Marco Cimatti. Nacido en 1913 en Bolonia, Marco no solo fue un entusiasta de las dos ruedas, sino un atleta de élite que alcanzó la gloria máxima en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 1932, donde se alzó con la medalla de oro en la prueba de persecución por equipos de ciclismo en pista.
Tras una exitosa carrera profesional que incluyó cuatro victorias de etapa en el Giro de Italia, Cimatti decidió aplicar su conocimiento sobre cuadros, ligereza y resistencia al mundo industrial. En 1937, fundó en su Bolonia natal una pequeña fábrica de bicicletas. El lugar elegido fue un antiguo molino industrial en el municipio de Pioppe di Salvaro, un entorno que pronto se convertiría en el corazón de una producción artesanal pero ambiciosa. Durante los primeros años, la empresa se centró exclusivamente en el ciclismo de alta competición, incluso gestionando un equipo profesional entre 1948 y 1950.
Sin embargo, la Italia de la posguerra necesitaba algo más que bicicletas; necesitaba movilidad motorizada a bajo coste. Al igual que ocurrió en España con marcas como Derbi o Gimson, Cimatti vio la oportunidad de motorizar sus cuadros de bicicleta. El giro definitivo hacia la motorización se produjo entre 1950 y 1951. Aprovechando la experiencia en la fabricación de chasis ligeros, la marca lanzó sus primeros ciclomotores. En un mercado dominado por gigantes como Vespa o Lambretta, Cimatti encontró su nicho en las máquinas ligeras de rueda alta y espíritu deportivo.
Para la motorización, Cimatti no desarrolló sus propios propulsores desde cero, sino que se alió con los mejores especialistas del "Motor Valley" boloñés: Franco Morini y Minarelli. Esta decisión técnica fue clave para su éxito, ya que garantizaba motores fiables, potentes para su cilindrada y con una red de mantenimiento ya establecida. Durante los años 50, modelos como el Sagitario (1956) empezaron a forjar la identidad de la marca: motos que no eran meros instrumentos de transporte, sino máquinas para disfrutar de la conducción.
La década de los 60 supuso la consolidación internacional. Bajo la dirección de Enrico Cimatti, hijo del fundador, la marca comenzó a exportar masivamente. Mientras que en España el mercado estaba protegido y dominado por la industria nacional (Bultaco, Montesa, Ossa), Cimatti lograba penetrar en mercados tan competitivos como Francia, Noruega, Túnez y los Estados Unidos. En el mercado norteamericano, los ciclomotores italianos se comercializaron bajo nombres como City-Bike y Town-Bike, adaptándose a la estética del "moped" que triunfaba en las ciudades.
En el ámbito deportivo, Cimatti demostró que sus máquinas no solo eran elegantes, sino también robustas. Entre 1966 y 1968, la marca ganó el Campeonato Italiano de Regularidad de 50 cm³ durante tres años consecutivos. Este éxito en las competiciones de "Regolarità" (el precursor del actual Enduro) fue el trampolín perfecto para el lanzamiento de su modelo más icónico: el Kaiman.
Los años 70 fueron la edad de oro de la producción en Pioppe di Salvaro. La gama se diversificó para cubrir cada rincón del mercado juvenil: desde el utilitario Piper hasta la ambiciosa Ariete 125, pasando por el omnipresente Kaiman en sus versiones X16, X19 y X21. Cimatti se convirtió en un símbolo de la pequeña cilindrada de alta gama, con acabados que a menudo superaban a los de la competencia más económica.
Lamentablemente, el declive de la industria europea de la pequeña moto a principios de los 80 no perdonó a Cimatti. La llegada de los fabricantes japoneses, con procesos de fabricación altamente automatizados y precios imbatibles, puso en jaque a las manufacturas artesanales italianas. En un último intento por sobrevivir, la marca adoptó motores Garelli en 1982, pero la suerte estaba echada. En 1984, la producción cesó definitivamente. A diferencia de otras marcas italianas que fueron resucitadas por inversores extranjeros, el nombre de Cimatti permanece hoy como una reliquia pura de una era en la que Bolonia era el centro del universo de los 50 cm³.
Características Destacadas
Lo que hacía que una Cimatti fuera diferente de una Rieju o una Derbi de la época era su obsesión por el detalle y la calidad de sus componentes periféricos. Mientras que muchos fabricantes de ciclomotores ahorraban en suspensiones o frenos, Cimatti solía equipar sus modelos con lo mejor que la industria auxiliar italiana podía ofrecer.
El modelo que define a la marca para la mayoría de coleccionistas es el Kaiman 50. Lanzado en plena efervescencia del todo-terreno juvenil de los años 70, el Kaiman no era un juguete. Sus versiones variaban según el propósito:
- X16: La versión de acceso, con un enfoque más urbano pero con la robustez necesaria para el día a día.
- X19: La versión deportiva, con una estética más agresiva y ajustes en la entrega de potencia.
- X21: El verdadero modelo de campo o "trail", con escapes elevados, neumáticos de tacos y una estética que recordaba a las grandes motos de cross de la época. El Kaiman destacaba por su suspensión trasera progresiva (en las versiones más avanzadas) y una horquilla delantera telescópica que ofrecía un manejo muy superior a los sistemas de muelle convencionales de otros fabricantes.
Otra joya de la corona es la Ariete 125 (1972-1975). Representó el intento de Cimatti de saltar a la liga de las motocicletas "de verdad". Equipada con un motor de 125 cm³, la Ariete era una moto estilizada, con un depósito largo y plano que seguía la línea de las motos de Gran Premio de la época. Su rareza hoy en día es extrema, ya que su producción fue breve y muchos ejemplares se perdieron debido a un mantenimiento inadecuado o accidentes. Para un coleccionista español, encontrar una Ariete 125 es como hallar un "unicornio" mecánico, ya que muy pocas cruzaron la frontera de forma oficial en su momento.
Para el público que buscaba algo más funcional y "chic", la marca ofrecía el Mini Chic 50. Este modelo, con sus ruedas pequeñas y su chasis compacto, estaba diseñado para la movilidad urbana refinada. Fue especialmente popular entre el público femenino y los jóvenes de las ciudades italianas y francesas. Su diseño, que mezclaba líneas curvas con una disposición mecánica muy limpia, lo convierte hoy en una pieza de diseño industrial muy valorada.
Mención aparte merece el Piper, el "moped" clásico con pedales que cumplía con las estrictas normativas de muchos países europeos para ser considerado ciclomotor sin necesidad de matriculación compleja. Aunque más sencillo mecánicamente, el Piper mantenía la calidad de pintura y cromados característica de Cimatti.
En resumen, las características que definen a una Cimatti clásica son:
- Chasis excepcionalmente ligeros: Heredados de la tradición ciclista del fundador.
- Motores boloñeses de confianza: Uso predominante de Minarelli y Franco Morini.
- Calidad de componentes: Uso de frenos Grimeca, suspensiones Marzocchi o Sebac y carburadores Dell'Orto.
- Estética "Made in Italy": Colores vibrantes (rojo, azul cobalto, blanco) y logotipos metálicos en relieve.
Datos Técnicos
A continuación, se detallan las especificaciones de los modelos más representativos de la marca. Es importante recordar que, al ser una producción semi-artesanal, algunas unidades pueden presentar variaciones en los componentes según el año y el mercado de destino.
Nota técnica: Los motores de 50 cm³ de Cimatti funcionan exclusivamente con mezcla de gasolina y aceite (normalmente al 2-3%, dependiendo del aceite moderno utilizado). La arquitectura de estos motores es sumamente sencilla, lo que permite que incluso aficionados a la mecánica con herramientas básicas puedan realizar un mantenimiento completo o una restauración del motor.
Panorama del Mercado y Consejos de Compra
El mercado de las motos Cimatti en España es una mezcla curiosa de escasez y oportunidad. A diferencia de las omnipresentes Puch Condor o las Derbi Variant, las Cimatti eran máquinas importadas que a menudo llegaban a través de canales secundarios o por coleccionistas que las traían de Italia y Francia.
El contexto español
En las décadas de los 70 y 80, España tenía una industria de la moto pequeña muy protegida. Marcas como Gimson, Torrot, Mobylette (GAC) y sobre todo Derbi dominaban el paisaje. Poseer una Cimatti en aquella época era un signo de distinción; era la opción de quien buscaba el refinamiento italiano frente a la robustez (a veces tosca) de la producción nacional. Hoy en día, muchas de las Cimatti que se encuentran en portales como Milanuncios o Wallapop proceden de coleccionistas que aprecian esa exclusividad.
Precios actuales (Mercado es-ES)
Los precios de las Cimatti en España han seguido la tendencia al alza del mercado de clásicas, pero siguen siendo más asequibles que las marcas "de culto" como Bultaco o Montesa.
- Gama de entrada (Piper, Mini Chic): En estado de "hallazgo en pajar" o para restaurar totalmente, se pueden encontrar desde €300 a €500. Un ejemplar funcionando y en estado aceptable suele rondar los €800 - €1.200.
- Cimatti Kaiman: Es el modelo más buscado. Un Kaiman X21 en buen estado de conservación, con su pintura original y funcionando correctamente, puede alcanzar los €1.500 - €2.200. Si la unidad ha sido restaurada profesionalmente con piezas originales, el precio puede subir hasta los €2.800.
- Ariete 125: Debido a su extrema rareza en España, el precio es muy subjetivo. Las pocas unidades que aparecen pueden pedirse por valores entre los €2.500 y los €4.500, dependiendo críticamente de si conservan la documentación original y el estado del motor Demm/Morini.
Consejos para el comprador
Al buscar una Cimatti, especialmente en el mercado español donde las piezas específicas no abundan, hay que tener en cuenta varios puntos críticos:
- La originalidad de las piezas específicas: Mientras que el motor (Minarelli/Morini) es fácil de reparar porque hay recambios de sobra, las piezas de carrocería son el verdadero dolor de cabeza. Antes de comprar, asegúrate de que el depósito de combustible, los logotipos laterales, el faro original y el asiento estén en buen estado. Encontrar un asiento original de Kaiman es casi imposible hoy en día; las reproducciones existen pero no tienen el mismo valor para un coleccionista purista.
- Estado del depósito: Al ser de metal, muchos depósitos de Cimatti sufren corrosión interna si han estado parados décadas con gasolina vieja. Revisa con una linterna el interior. Si hay óxido, tendrás que aplicar un tratamiento de resina epoxi (tipo Tankerite).
- Documentación: Este es el punto más espinoso en España. Muchos ciclomotores antiguos nunca fueron matriculados con la placa amarilla actual o perdieron sus papeles de industria. Matricular una Cimatti como Vehículo Histórico en España es posible, pero es un proceso que cuesta entre €600 y €900. Asegúrate de que el precio de compra refleje si la moto tiene papeles o no.
- Verificación del motor: No te dejes engañar por una limpieza exterior. Comprueba la compresión con el pedal de arranque. Debe ofrecer una resistencia clara. Si el pedal baja casi sin esfuerzo, los segmentos o el cilindro necesitan atención. Escucha ruidos metálicos en el cárter que puedan indicar rodamientos de cigüeñal en mal estado.
Comportamiento en Ruta
Conducir una Cimatti es un viaje sensorial a una época en la que la velocidad no era lo más importante, sino la conexión con la máquina. Al subirte a una Kaiman X21, lo primero que notas es su ligereza extrema. Con apenas 50 kg de peso, la moto se siente casi como una bicicleta con esteroides.
El arranque y el sonido
El ritual de arranque es parte del encanto. Abres el grifo de la gasolina, accionas el cebador del carburador Dell'Orto, y con un solo golpe decidido al pedal de arranque, el pequeño motor 2T cobra vida. El sonido es un "popeo" metálico y seco, muy característico de los motores italianos de alta compresión. El humo azulado del aceite quemado completa la escena nostálgica.
Dinámica de conducción
En carretera (o mejor dicho, en calles secundarias o caminos), la Cimatti sorprende por su agilidad. La herencia de Marco Cimatti como constructor de bicicletas se nota en la geometría del chasis: la moto entra en las curvas con una facilidad pasmosa. El tren delantero es muy ligero, lo que permite correcciones rápidas.
- En ciudad: Es el hábitat natural de la Mini Chic o el Piper. Su capacidad para ratonear entre el tráfico (o simplemente pasear por el paseo marítimo) es inigualable.
- En campo: El Kaiman Cross se defiende sorprendentemente bien. Aunque no es una moto de cross para dar saltos de tres metros, sus suspensiones Marzocchi absorben bien las irregularidades de los caminos de tierra españoles. La potencia de 2,5 CV es humilde, pero gracias a una caja de cambios de 4 marchas bien escalada, se pueden subir cuestas considerables si se mantiene el motor en la zona alta de revoluciones.
La experiencia Ariete 125
Si tienes la suerte de conducir una Ariete 125, la sensación cambia. Aquí ya hay una aceleración notable. La moto alcanza los 90 km/h con relativa facilidad, permitiéndote circular por carreteras nacionales sin sentirte en peligro. La frenada, aunque por tambor en la mayoría de versiones, es efectiva gracias al bajo peso del conjunto.
El mayor desafío de conducir una Cimatti hoy en día es la atención que atrae. No es una moto para quien quiera pasar desapercibido. En cualquier concentración de clásicas en España, una Cimatti bien conservada suele robarle el protagonismo a motos mucho más grandes y caras.
Diseño y Accesorios
El diseño de Cimatti es la esencia del estilo boloñés: elegancia funcional. Mientras que los fabricantes alemanes o austriacos de la época (como Zündapp o Puch) tendían a diseños más masivos y cuadrados, Cimatti siempre mantuvo líneas esbeltas y fluidas.
Estética italiana en cada detalle
El depósito de combustible es la pieza central del diseño. En modelos como el Kaiman, tiene una forma trapezoidal con bordes suavizados que se integra perfectamente con el asiento. Los colores solían ser intensos pero elegantes. El "Rojo Cimatti" es casi tan icónico para sus seguidores como el de Ducati. El uso de cromados en los guardabarros y los escapes (especialmente los escapes elevados tipo "scrambler" en los modelos Cross) aporta un toque de calidad visual que muchas marcas españolas de la época sustituían por pintura gris para ahorrar costes.
El logotipo: un sello de distinción
Uno de los accesorios más buscados por los restauradores son los logotipos originales. Cimatti utilizaba placas metálicas con relieve, a menudo con la bandera italiana integrada o menciones a la ciudad de Bolonia. Estas placas iban remachadas o pegadas al depósito y a las tapas laterales. Conservar estas piezas es vital, ya que son las que otorgan a la moto su identidad.
Accesorios de época
En su momento, Cimatti ofrecía una gama de accesorios originales que hoy son auténticos tesoros:
- Portaequipajes traseros: Cromados y diseñados para llevar pequeñas bolsas de herramientas o la compra diaria.
- Protecciones de motor: Barras cromadas que protegían los cilindros en caso de caída, muy comunes en las versiones exportadas a EE. UU.
- Carenados frontales: En las versiones más deportivas (X19), se podían montar pequeñas cúpulas que mejoraban ligeramente la aerodinámica y daban un aspecto de "moto de carreras".
Para los propietarios actuales en España, la personalización suele limitarse a mantener la moto lo más original posible. Sin embargo, es común ver adaptaciones de época, como el cambio del carburador original de 14mm por uno de 19mm para ganar algo de "nervio", o la instalación de amortiguadores traseros Betor (muy comunes en España) para mejorar el confort.
Herencia Cultural
La marca Cimatti no solo fabricó motos; formó parte de una revolución cultural. En los años 60 y 70, la moto era el primer símbolo de libertad para los jóvenes españoles e italianos. Antes de tener edad para conducir un coche, el ciclomotor era la llave que abría las puertas del mundo fuera del barrio.
El vínculo Italia-España
Existe un vínculo invisible entre la industria del ciclomotor de ambos países. Muchas marcas españolas se inspiraron o utilizaron tecnología italiana. Rieju, por ejemplo, basó gran parte de su éxito en el uso de motores Minarelli, los mismos que equipaban a las Cimatti. Esta "hermandad técnica" hace que para un mecánico español de la vieja escuela, trabajar en una Cimatti sea algo natural; los principios son los mismos que los de una Gimson o una Rieju Marathon.
Cimatti representaba esa aspiración hacia lo europeo, hacia un diseño más cosmopolita. Mientras que la moto española de campo era la reina del barro (Bultaco Sherpa, Montesa Cota), la Cimatti Kaiman era la reina de la plaza del pueblo, la moto que todos los adolescentes querían tener aparcada frente a la cafetería.
El coleccionismo hoy
Hoy en día, la herencia de Cimatti sobrevive gracias a pequeños clubes y grupos de entusiastas. En España, no existe un club oficial de la marca, pero sus seguidores se agrupan en comunidades de "Motos Clásicas de 50" o "Amigos de los Ciclomotores Italianos". La participación de motos Cimatti en eventos como la Retro Clásica de Bilbao o el ClassicMadrid es cada vez más frecuente, demostrando que el interés por estas pequeñas joyas no deja de crecer.
La desaparición de la marca en 1984 le otorgó un aura de romanticismo. No hubo una compra por parte de un gigante chino ni una producción de modelos modernos sin alma bajo el mismo nombre. Cimatti murió siendo Cimatti: una empresa familiar, apasionada y profundamente boloñesa.
Resumen
Comprar una moto Cimatti es adquirir un pedazo de la historia dorada del motociclismo italiano. Es una marca que combina el pedigrí deportivo de su fundador, el medallista olímpico Marco Cimatti, con la excelencia técnica de los mejores motoristas de Bolonia.
Para el coleccionista español, la Cimatti ofrece:
- Exclusividad: Serás el único en la mayoría de concentraciones.
- Mecánica accesible: Gracias a los motores Minarelli y Franco Morini, el mantenimiento no es una pesadilla.
- Valorización: Como marca desaparecida y con una producción cuidada, su valor tiende a subir de forma constante.
Ya sea que busques la agresividad juvenil de un Kaiman X21, la elegancia urbana de un Mini Chic o la rareza técnica de una Ariete 125, Cimatti te ofrece una experiencia de conducción pura, mecánica y, sobre todo, cargada de carácter. En un mundo de motos eléctricas silenciosas y pesadas máquinas modernas llenas de electrónica, volver a los 50 kilos y al sonido del 2T de una Cimatti es redescubrir por qué nos enamoramos de las dos ruedas en primer lugar.