- Moto
- BFG (0 offerte)
Comprar moto BFG
Nacida del sueño de tres ingenieros franceses y propulsada por el indestructible motor bóxer del Citroën GS, la BFG 1300 representa uno de los capítulos más audaces y singulares del motociclismo europeo. Con apenas 650 unidades fabricadas entre 1982 y 1988, esta gran turismo gala se ha convertido en una pieza de culto para coleccionistas que buscan exclusividad mecánica y una historia fascinante que une el asfalto con la diplomacia internacional.
Risultati della ricerca
Attualmente non ci sono annunci corrispondenti alla tua ricerca.
Crear alerta de búsqueda
Reciba una notificación tan pronto como se publique un anuncio que coincida con sus filtros de búsqueda.
Referencias de anuncios de "BFG" en Classic Trader
A continuación encontrará anuncios relacionados con su búsqueda que ya no están disponibles en Classic Trader. Para ayudarle a tomar una mejor decisión de compra, esta información le ayudará a hacerse una mejor idea de la disponibilidad, evolución del valor y precio actual de un anuncio de "BFG".
1983 | BFG 1301
Originales französisches Unikat. Tourer mit Citroen GS Automotor. Sehr selten!
1983 | BFG 1301
BFG 1301
Crear alerta de búsqueda
Reciba una notificación tan pronto como se publique un anuncio que coincida con sus filtros de búsqueda.
Historia y Legado de una Ambición Gala
La historia de la marca BFG no es solo la crónica de un fabricante de motocicletas; es el relato de un desafío industrial que buscaba devolver a Francia su lugar en el segmento de las grandes cilindradas. En un mercado dominado por la fiabilidad alemana de BMW y el gigantismo japonés de la Honda Gold Wing, tres hombres decidieron en 1978 que era el momento de crear una alternativa nacional. Sus nombres —Louis Boccardo, Dominique Favario y Thierry Grange— dieron vida a las siglas que hoy son sinónimo de rareza y audacia técnica.
El proyecto nació en Chambéry, en el corazón de los Alpes franceses. Boccardo aportaba la experiencia técnica acumulada en el mundo de la competición, mientras que Favario y Grange, profesores de gestión, estructuraron la visión empresarial. Su planteamiento era tan lógico como revolucionario: en lugar de desarrollar un motor desde cero, algo extremadamente costoso para una pequeña empresa, utilizarían un propulsor automotriz ya probado y fabricado en serie. La elección recayó en el motor Citroën GS, una joya de la ingeniería francesa conocida por su suavidad y robustez.
En julio de 1978, el diseño recibió el prestigioso premio a la invención del Concurso Lépine, lo que supuso un espaldarazo financiero inicial. La empresa se constituyó formalmente en 1979, y pronto el primer prototipo comenzó a rodar, captando la atención de la prensa especializada y del público. De hecho, una BFG sirvió como moto de apoyo en el Tour de Francia de 1980, demostrando que el concepto de "moto-coche" tenía sentido práctico.
Sin embargo, el camino no fue sencillo. Boccardo abandonó el proyecto en 1981 por discrepancias internas para fundar su propia marca, MF (motos con motor Citroën Visa). A pesar de ello, Favario y Grange siguieron adelante, iniciando la producción en serie de la BFG 1300 en 1982 en una fábrica de 1.500 metros cuadrados en La Ravoire. El objetivo inicial era ambicioso, pero la realidad del mercado y las complicaciones financieras pronto empezaron a pasar factura.
Uno de los hitos más memorables en la historia de la marca tiene una conexión directa con España. En un gesto de cortesía diplomática y orgullo industrial, el presidente francés François Mitterrand regaló una unidad de la BFG 1300 al rey Juan Carlos I. Este hecho no solo subraya el estatus que Francia quería otorgar a la máquina como emblema nacional, sino que también despertó el interés de los aficionados españoles por esta extraña montura. La moto del monarca, un símbolo de la tecnología punta gala de la época, ayudó a cimentar la imagen de la BFG como una moto "de Estado".
A pesar de contar con el apoyo institucional y de ser evaluada positivamente por la Gendarmerie Nationale —que llegó a utilizar unidades en la escolta del Papa Juan Pablo II y en la cumbre del G7 en Versalles—, la empresa entró en liquidación en diciembre de 1983. La producción fue adquirida por MBK Industrie (antigua Motobécane), que trasladó el montaje a Saint-Quentin, fabricando unas 150 unidades adicionales hasta 1988. Finalmente, el stock de piezas pasó a manos de Atelier Précision y, posteriormente, al Moto Club BFG, que hoy custodia el legado y garantiza que estas máquinas sigan rodando por las carreteras europeas.
Highlights y Características Distintivas
Lo que hace que una BFG 1300 destaque en cualquier concentración de vehículos clásicos no es solo su escasez, sino su arquitectura técnica. Es una motocicleta construida bajo la filosofía de la eficiencia de recursos y la robustez mecánica, lo que la dota de una personalidad única.
El motor central es, sin duda, su rasgo más característico. El bloque Citroën G13 de cuatro cilindros opuestos (bóxer) y 1.299 cc es una maravilla de suavidad. Al estar diseñado originalmente para un coche, ofrece una entrega de par motor que pocas motos de los años 80 podían igualar. Con 100 Nm disponibles a tan solo 3.250 rpm, la BFG es la reina de las recuperaciones en marchas largas. No necesita girar a altas vueltas para empujar con decisión, lo que reduce el estrés mecánico y las vibraciones.
Otro aspecto destacado es su sistema de refrigeración. A diferencia de muchas motos de aire de la época, la BFG mantiene el ventilador forzado del sistema Citroën. Esto significa que puede permanecer en un atasco en pleno verano sin riesgo de sobrecalentamiento, una ventaja que los cuerpos de seguridad valoraron enormemente en su día.
La integración de componentes automotrices es otro de sus "highlights". En lugar de fabricar piezas específicas costosas, los ingenieros de BFG recurrieron al banco de órganos de los fabricantes franceses de coches. Esto da como resultado una estética curiosa para el ojo experto:
- El faro delantero proviene de un Renault 16.
- El cuadro de instrumentos es una unidad modificada del Renault 5 Alpine.
- Los espejos retrovisores son compartidos con el Fiat Panda.
- El indicador de combustible tiene sus raíces en el Citroën 2CV.
Esta mezcla de piezas no fue solo una cuestión de costes, sino que hoy facilita enormemente el mantenimiento. Mientras que para otras motos clásicas encontrar un faro original puede ser una pesadilla, para un propietario de BFG basta con buscar en el mercado de recambios de coches clásicos franceses.
El diseño del chasis también merece una mención. Es un bastidor tubular de acero que utiliza el motor como elemento estructural, una solución avanzada para su tiempo que aporta una gran rigidez al conjunto. Además, el depósito de combustible de 22 litros no está donde parece: se ubica bajo el asiento para bajar el centro de gravedad, mientras que lo que vemos como "tanque" es en realidad una cubierta para el filtro de aire y los componentes eléctricos.
Datos Técnicos: El Corazón del Citroën GS
La ficha técnica de la BFG 1300 revela su naturaleza híbrida y su enfoque hacia el gran turismo de larga distancia. A continuación, se detallan las especificaciones del modelo principal, la BFG 1300 GTB:
Es importante notar que las unidades destinadas a la Gendarmerie a menudo montaban el motor de 1.129 cc (G11) por cuestiones de consumo y normativa interna, aunque la versión de 1.300 cc es la más deseada por los coleccionistas debido a su superior empuje y carácter.
Panorama del Mercado y Consejos de Compra
Adquirir una BFG 1300 hoy en día es una tarea que requiere paciencia y una red de contactos adecuada. Con una producción total que apenas rozó las 650 unidades, el mercado es extremadamente limitado, pero sorprendentemente estable debido a la fidelidad de sus propietarios.
Estado Actual del Mercado Clásico en España y Europa
En España, la presencia de la BFG es testimonial, con apenas un puñado de unidades registradas, incluyendo la famosa unidad que perteneció a la Casa Real. Sin embargo, gracias al nuevo Reglamento de Vehículos Históricos de 2025, la importación de estas máquinas desde Francia u otros países europeos se ha simplificado notablemente, lo que ha despertado un renovado interés por traer modelos exóticos que antes eran difíciles de matricular.
Los precios en el mercado europeo (principalmente en Francia, donde se concentra el 80% de las unidades supervivientes) se han mantenido firmes. Un ejemplar en estado de funcionamiento pero con necesidad de cosmética puede encontrarse a partir de los 6.000 €. Las unidades en estado de concurso o con muy bajo kilometraje pueden alcanzar e incluso superar los 12.000 € - 14.000 €. Es raro ver estas motos en subastas masivas; la mayoría de las transacciones se realizan de forma privada a través del club de marca.
Puntos Críticos a Inspeccionar
Si tienes la oportunidad de revisar una BFG para su compra, presta especial atención a estos elementos:
- Correa de Distribución: Al ser un motor de coche, depende de una correa que debe cambiarse periódicamente por tiempo o kilometraje. Si no hay registros de su cambio, hazlo inmediatamente después de la compra. Una rotura aquí significa el fin del motor.
- Caja de Cambios: Fue diseñada específicamente para esta moto. Asegúrate de que todas las marchas engranen con suavidad. Aunque es robusta, las reparaciones de la caja son complejas debido a la especificidad de sus piñones.
- Estado del Carénado: Las piezas de fibra y plástico son exclusivas de BFG. Cualquier rotura en el carenado frontal o en las tapas laterales es difícil de reparar de forma invisible y casi imposible de encontrar como recambio nuevo (NOS).
- Sistema Eléctrico: Debido a su naturaleza artesanal, el cableado puede presentar "arreglos" de antiguos propietarios. Verifica que la carga del alternador sea la correcta, ya que el motor Citroën consume bastante energía para el encendido electrónico.
- Escape: Los sistemas de escape originales son propensos a la corrosión si la moto ha estado parada mucho tiempo. Muchos propietarios han instalado sistemas de acero inoxidable fabricados a medida, lo cual es un punto positivo para la compra.
Disponibilidad de Recambios
Este es, curiosamente, uno de los puntos fuertes de la BFG. Mientras que el motor es Citroën y las piezas de desgaste (filtros, bujías, juntas) se encuentran en cualquier tienda de recambios de automóviles clásicos, el Moto Club BFG en Francia ha hecho un trabajo heroico. Compraron todo el stock de piezas sobrantes de la fábrica y siguen produciendo o encargando lotes de piezas críticas para sus socios. Si compras una BFG, hacerse socio del club es el primer paso obligatorio.
Rendimiento y Sensaciones de Conducción
Conducir una BFG 1300 es una experiencia que rompe con los esquemas del motociclismo convencional de los ochenta. No busques la agilidad de una deportiva ni el sonido agudo de una tetracilíndrica japonesa. La BFG tiene su propio ritmo.
Desde el momento en que pulsas el botón de arranque, el sonido te transporta a una época diferente. Es el ronroneo inconfundible del bóxer francés, un sonido que recuerda más a un viaje en un Citroën GS por una carretera nacional que a una moto de alto rendimiento. La ausencia casi total de vibraciones es sorprendente; el equilibrio natural del motor de cuatro cilindros opuestos hace que el ralentí sea una balsa de aceite.
En marcha, lo primero que se nota es el peso. Con 300 kg en orden de marcha, las maniobras en parado o a baja velocidad requieren decisión y fuerza. Sin embargo, una vez que la moto supera los 20 km/h, el bajo centro de gravedad (gracias al depósito bajo el asiento y al motor plano) hace que la máquina se sienta mucho más liviana de lo que sugieren las cifras.
La entrega de potencia es el aspecto más gratificante. Puedes circular en quinta marcha a 50 km/h y, simplemente abriendo gas, la moto recuperará velocidad de forma lineal y sin titubeos. No hay una "patada" de potencia, sino un flujo constante de par que parece no terminar nunca. Es la definición perfecta de una moto de carretera: diseñada para mantener cruceros de 130-140 km/h durante horas sin que el piloto o la mecánica sufran lo más mínimo.
La estabilidad en recta es absoluta. La generosa distancia entre ejes y el peso actúan como un ancla que mantiene la moto imperturbable ante vientos laterales o el rebufo de los camiones. En curvas amplias de autopista, la BFG se siente en su elemento, trazando con una precisión ferroviaria. En cambio, en puertos de montaña muy revirados, la moto exige un pilotaje físico; no es una máquina para "ratonear", sino para disfrutar del paisaje con elegancia.
Los frenos Brembo cumplen con creces su función, aunque el tacto es el típico de la época: firme y necesitado de una buena presión en la maneta para detener la inercia de los 300 kg más el piloto.
Diseño y Estética: Funcionalidad sobre Formas
El diseño de la BFG 1300 ha sido, desde su nacimiento, objeto de debate. En una época en la que el diseño italiano de marcas como Ducati o Moto Guzzi apostaba por la belleza de líneas, BFG optó por un enfoque puramente funcional y aerodinámico.
El carenado integral es la pieza maestra de su estética. Diseñado para ofrecer una protección máxima contra las inclemencias del tiempo, envuelve al piloto en una burbuja de aire tranquilo. Sus líneas son angulosas y masivas, lo que le otorga una presencia imponente. El uso del faro de Renault 16 integrado en el frontal le da una "cara" muy característica, casi automotriz, que refuerza la identidad de la marca.
La ergonomía está pensada para el confort. El asiento es amplio y bien mullido, tanto para el piloto como para el pasajero. La posición de conducción es natural, con un manillar elevado que permite mantener la espalda erguida, ideal para jornadas de 500 kilómetros o más.
Un detalle de diseño que suele pasar desapercibido es el falso depósito. Al no albergar combustible, los ingenieros aprovecharon ese espacio para situar el filtro de aire y la batería en una posición de fácil acceso para el mantenimiento, ocultos bajo una cubierta que se desmonta con facilidad. Es un ejemplo de la practicidad que impregnaba todo el proyecto.
En cuanto a los accesorios, las unidades BFG solían venir equipadas de fábrica o por opción con maletas laterales rígidas de gran capacidad, lo que completaba su perfil de gran turismo. Muchos propietarios también instalaban equipos de radio, aprovechando la excelente protección del carenado y la estabilidad eléctrica del alternador automotriz.
Hoy en día, la estética de la BFG ha envejecido hacia lo "retro-futurista". Lo que en 1982 parecía tosco, hoy se percibe como una declaración de principios industrial. Es una moto que no intenta gustar a todo el mundo, y en esa honestidad radica gran parte de su atractivo actual.
Otros Aspectos: La BFG y el Sidecar
No se puede hablar de la BFG sin mencionar su éxito en el mundo de los sidecares. Debido a su motor de gran par, refrigeración forzada y chasis rígido, la BFG 1300 se convirtió rápidamente en una de las bases favoritas para los amantes de las tres ruedas.
En 1982, una BFG con sidecar logró la victoria en el Tour de France Sidecar, demostrando una fiabilidad y un rendimiento superiores a las adaptaciones basadas en motos japonesas de la época. Muchos de los ejemplares que se encuentran hoy en el mercado han sido o son actualmente "attelages" (enganchados a un sidecar). Esta capacidad para arrastrar peso extra sin esfuerzo mecánico adicional es un testimonio de la sobre-ingeniería de su motor Citroën.
Además, la BFG tuvo su momento de gloria en el cine y la televisión francesa de los 80, a menudo representando el papel de la moto tecnológica y moderna de las fuerzas del orden. Su presencia en la escolta papal y en eventos diplomáticos le otorgó un aura de exclusividad que todavía perdura en la memoria colectiva de los aficionados franceses y españoles de cierta edad.
Resumen: ¿Por qué comprar una BFG hoy?
La BFG 1300 es mucho más que una curiosidad mecánica. Es el testimonio de una época en la que todavía había espacio para la audacia industrial fuera de los grandes grupos corporativos. Comprar una BFG hoy no es solo adquirir una moto clásica; es entrar en un club muy exclusivo de aficionados que valoran la inteligencia técnica por encima de las modas.
Puntos a favor:
- Exclusividad: Con solo 650 unidades, es más difícil de ver que muchas motos de colección de seis cifras.
- Fiabilidad: El motor Citroën es legendario por su durabilidad. Llegar a los 200.000 km sin abrir el bloque es algo habitual.
- Mantenimiento: Piezas de motor y electricidad económicas y fáciles de encontrar gracias a su origen automotriz.
- Historia: La conexión con figuras como Mitterrand o el Rey Juan Carlos I le añade un valor narrativo incalculable.
- Confort: Sigue siendo una de las mejores motos para viajar por carreteras nacionales con total comodidad.
Desafíos:
- Rareza de piezas específicas: Los plásticos y componentes de la caja de cambios requieren contacto directo con el club de marca.
- Peso: No es una moto para principiantes ni para uso intensivo en ciudad.
- Estética: Su diseño funcional no encaja con todos los gustos clásicos tradicionales.
En definitiva, si buscas una motocicleta que sea tema de conversación en cada parada, que te permita viajar al fin del mundo con un mantenimiento razonable y que guarde en su historia el regalo de un presidente a un rey, la BFG 1300 es tu elección. No es solo una moto francesa; es el último gran sueño del motociclismo galo hecho realidad sobre dos ruedas. Encuentra tu unidad hoy en Classic Trader y descubre lo que significa conducir una leyenda de la ingeniería europea.