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DKW Monza coches clásicos en venta

El DKW Monza, producido entre 1956 y 1958, es un deportivo de dos plazas conocido por su innovadora carrocería de poliéster reforzado con fibra de vidrio y sus cinco récords mundiales de velocidad en 1956. Con apenas unos 240 ejemplares fabricados y alrededor de 50 supervivientes, es una joya singular en el mercado de clásicos.

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Imagen 1/12 de DKW Monza 3=6 (1957)

1957 | DKW Monza 3=6

DKW Monza mit ganzer Historie

101.997 €hace 2 años
🇨🇭
Privado
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1957 | DKW Monza 3=6

Rarität S2 Massholder Nr. 18 voll Restaurier, 1.2 liter Motor

Precio a peticiónhace 3 años
🇨🇭
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Historia del DKW Monza

El DKW Monza fue desarrollado por Auto Union como respuesta a la creciente demanda de deportivos ligeros y eficientes a mediados de los años cincuenta. Su nombre rinde homenaje al mítico circuito italiano de Monza, escenario habitual del automovilismo de velocidad. La fabricación comenzó en Stuttgart de la mano de Dannenhauer & Strauss y, más tarde, la producción pasó a manos del concesionario Fritz Wenk en diferentes ubicaciones hasta regresar finalmente a Stuttgart. En 1956, el Monza estableció cinco récords mundiales de resistencia y velocidad, gracias a su avanzada aerodinámica y construcción ligera. Fue producido hasta 1958, cuando quedó reemplazado por el Auto Union 1000 Spezial, siendo el Monza uno de los pocos deportivos monocasco de la época equipados con una carrocería de fibra reforzada y bastidor de tubos.

Evolución del modelo Monza

Durante sus escasos años en el mercado, el DKW Monza mantuvo su esencia de coupé biplaza. Inicialmente se montó en Stuttgart y posteriormente en otras localizaciones bajo la supervisión de diferentes fabricantes asociados a Auto Union. El modelo nunca tuvo un antecesor directo con esta configuración, aunque su base técnica provenía de los DKW convencionales de la época. Su sucesor fue el Auto Union 1000 Spezial, que incorporó mejoras mecánicas y de equipamiento.

Particularidades y cifras destacadas

El DKW Monza destaca por su carrocería ultraligera de poliéster reforzado con fibra de vidrio, factor clave en sus éxitos deportivos y en su baja masa total de 780 kg. Fue uno de los pocos vehículos de su clase fabricados en series muy cortas, con estimaciones de solo 240 unidades producidas y alrededor de 50 conservadas hasta hoy. Su diseño orientado a la competición y la posibilidad de mejorar su motor hasta los 70 CV lo hacen especialmente atractivo para coleccionistas con interés técnico.

Datos técnicos

Ediciones especiales y versiones de coleccionista

Existen variantes especialmente escasas, como el S2 Massholder y unidades originales exhibidas en salones, por ejemplo, la fabricada para Auto Union Berlín en 1957. Algunas versiones incorporaron motores como el F102 y pueden encontrarse ejemplares personalizados con preparaciones de hasta 70 CV, realizados por especialistas como DKW Paps Kilinger. La conversión de modelos usados a Monza por la firma Schenk añade otra capa de exclusividad para los interesados en piezas únicas e históricas.

Puntos débiles y aspectos de mantenimiento

A pesar de la robustez de su bastidor tubular y la resistencia relativa de su carrocería de poliéster, el DKW Monza requiere una atención especial en la verificación de la integridad estructural y posibles daños en el material compuesto por una manipulación o restauraciones incorrectas. El sistema de frenos de tambor hidráulicos y la mecánica tricilíndrica precisan un mantenimiento periódico y especializado, especialmente si se desea mantener o aprovechar las preparaciones de motor más avanzadas.

Motor, prestaciones y manejo

El DKW Monza combina ligereza y agilidad gracias a su construcción y su motor de tres cilindros, especialmente si está afinado por especialistas. En su versión de serie entrega 40 CV, pero algunos ejemplares, especialmente los preparados por profesionales como Kilinger, pueden alcanzar los 70 CV, ajustándose así al gusto de los aficionados a una conducción más deportiva. La respuesta de la suspensión y la frenada mantiene el carácter de la época, pero la ligereza de la carrocería refuerza el dinamismo del vehículo. - DKW Monza S2 Massholder: versión rara de producción limitada, buscada por su singularidad y historia.

  • Monza con motor F102: opción para motores mejorados, capaz de subir la potencia hasta los 70 CV y modificar notablemente las sensaciones al volante.

Diseño interior, exterior y detalles únicos

La carrocería de poliéster reforzado del DKW Monza destaca por su silueta baja y aerodinámica, desarrollada para obtener el menor coeficiente de resistencia posible en los rallies de la época. El interior refleja la sobriedad y el pragmatismo alemanes con recursos de peso contenidos y un equipamiento netamente deportivo. Entre los colores disponibles, se encuentran tonos clásicos de corte automovilista acordes a los años cincuenta. Algunos ejemplares han conservado equipamiento opcional histórico (documentación original, TÜV, papeles de importación/exportación), lo que incrementa su valor y unicidad en el mercado de coleccionistas.

Otras características y particularidades

La trazabilidad documental de ciertos Monza es uno de sus puntos fuertes: varios ejemplares cuentan con históricos completos, papeles originales y pruebas de importación/exportación (por ejemplo, la posibilidad de matriculación en Suiza y recertificación en la UE), característica poco común en clásicos de este segmento.

Resumen

El DKW Monza representa una oportunidad única para quienes buscan un deportivo clásico de altas prestaciones históricas, reconocido por su ingeniería ligera, logros competitivos y exclusividad, con tan solo unas pocas decenas de unidades supervivientes. Una pieza recomendada para aficionados al diseño y la tecnología automovilística de los años 50.